Opinión Internacional

El país de las abreviaturas

En aquel célebre acto de Vélez del 27 de abril. Cuando se instrumentó la pedantería de “Unidos y Dominados”. La estructura autónoma del cristinismo. “Fuerza Nacional de Incondicionales” (cliquear).
Emergía, en principio, para acabar con la caducada influencia del aparato del Partido Justicialista. Y del sindicalismo (o sea Moyano, El Charol).
Y para copar, sobre todo, desde La (Agencia de Colocaciones) Cámpora, todos los espacios políticos de la administración pública que, en efecto, paralizaron.

La inflamada grosería de “ir por todo” -para Consultora Oximoron- incluía el propósito de eternidad. Con una visión escandalosamente distorsionada de los logros del “modelo”. Y con una subestimación atroz del impacto negativo que iban a producir. En la sociedad que los soportaba. Y que sigilosamente preparaba el 13-S. La algarabía del 13 de septiembre.

Desde el 27-A, en adelante, con más arrebatos que conducción, los cristinistas se concentraron en la frontera el 7-D.
Es la fecha relativamente límite del 7 de diciembre. Cuando debiera registrarse, para el gobierno, según la ley a la carta, el inicio del programado desmantelamiento del Grupo Clarín.
Es aquel ex aliado transformado, súbitamente, en enemigo.
El socio que supo dispensarle la sublime complacencia informativa entre 2003 y 2008.

El país de las abreviaturasPero repentinamente, en el país de las abreviaturas se les cruzó el 13-S.
La abreviatura del 13 de septiembre les arrojó transitoriamente por la borda los objetivos retórico del “ir por todo”.
La explosiva manifestación de los sectores mayoritarios de la clase media que vertebra la economía. La dinamiza con su consumo. Y les paga, para colmo, los impuestos.

El insulto popularmente colectivo del 13-S los hizo retroceder. Al extremo de instalarse la sospecha que el cristinismo tenía fecha de vencimiento. Que estaba picado, para siempre, el boleto. Y que los debilitaba para llegar, con alguna potencia, al 7-D. A los efectos de masacrar al que evaluaban, equivocadamente, como máximo causante de sus desventuras. El Grupo Clarín.
Porque, con las divulgaciones informativas (que en su oportunidad fueron  silenciadas), Clarín les instalaba el malestar que derivó en el 13-S.

No obstante, el desmantelamiento de la fe se agravó -para Oximoron- con los impecables desaciertos que brotaron en aquel periplo infortunado en los Estados Unidos. Cuando Nuestra César confundió la crisis estructural de los países centrales. Y se creyó habilitada para brindarle cátedra al universo necesitado de iluminación.
El catastrófico resultado de la petulancia académica derivó en otro retroceso significativo. La pérdida de autoridad intelectual entre los sectores propios. Y entre los sectores que debían, por principios, temerle. Las fuerzas de seguridad.
Por problemas administrativos multiplicados por la impericia, y, sobre todo, la mala praxis que caracteriza a su administración.
Exhibieron a los duros gendarmes y a los rígidos prefectos en un sorprendente estado de barra brava. Aquí se reflejó en “El motín de los mangos” (cliquear).
Absurdo que les brindaba, al menos, el temor falso de suponer que eran víctimas de una conspiración. Una suerte de golpismo inédito. A la ecuatoriana. Y que se encontraban al borde, incluso, de la desestabilización. Turno del epílogo heroico. Truchada emocional.

LTA

El país de las abreviaturasEl providencial triunfo de Chávez del 7-O llega para brindar “una alegría”. Como en la canción popular de Las Primas, conjunto que aporta el nivel estético para interpretar la magnitud del fenómeno.
Desde la Venezuela Bolivariana. Donde se impulsa la receta despreciablemente contagiosa para América Latina.
La confirmación de otros seis años de arbitrariedad bolivariana produce, en el cristinismo, un efecto reparador.
Después del periodo de la congoja contenida. De desaciertos internacionales y domésticos.
Justo cuando crecía la idea del fin de la ilusión. De “La caída de la continuidad” (cliquear).
La congoja contenida estalló en abrumadoras muestras de esperanza. Y de espantosa vulgaridad.
Porque el peor Maradona resultó ser el lúcido ideólogo de los cristinistas eufóricos. Ya que desafiantemente exclamaban a sus enemigos: “Ele, Te, A”.
O sea LTA. La sabia abreviatura significa: “La tenés adentro”.
Satisfechos, felices por la ocurrencia, para colmo reían.

Enternece verlos tan contentos. Los pobres arrastran varios papelones al hilo. Y Chávez les depara la posibilidad de inspirarse, otra vez, con el regreso hacia la victoria. Es el objetivo exclusivo del Frente. Símbolo, hoy, del frepasismo tardío.
El fortalecimiento moral lleva a suponer que aun pueden quedarse.
La continuidad, gracias a Chávez, no está perdida.

Consultora Oximoron evalúa la piadosa ingenuidad del mecanismo interpretativo.
Creer que, porque ganó Chávez, Nuestra César podrá ser re reelecta.
A esta altura del desgaste, el proyecto consiste en llegar, con un poco de aire, al 2015.
El país de las abreviaturasPero lo cierto es que se renueva en el cristinismo el vigor para enfrentar el 7-D. Con las renovadas fuerzas que aporta Sabbatella. Y con los 200 muchachos bravos del AFSCA. Ataviados con camperas, preparados para disponerse a tajear lo que se cree, en otro desacierto, acaso el máximo, que “es una Corpo”.
Cuando el Grupo Clarín debe entenderse, en realidad, como un almacén de barrio. Que supo transformarse en una redituable cadena de supermercados (ampliaremos).

De todos modos, antes del 7-D, tienen que pasar la irritante prueba del 8-N.
Es “La Protesta” del 8 de Noviembre. Amenaza con ser expresivamente definitoria. Al extremo de clausurar la extravagancia de la continuidad.
Un desafío para los marginales del oficialismo que pretenden quedarse.
Un desafío patético para los opositores que padecen el desaire. Deben convencerse que no representan a las centenas de miles que opositan. Y que desbordan, a los misericordiosos exponentes, que asisten, sin rubor, al desaire colectivo.
En cierto modo, el 8-N viene peor para los opositores que para el oficialismo. La mera existencia de la protesta les cuestiona la legitimidad.
Oximoron, en el informe, pregunta:
¿Para qué están los opositores si no representan a los cientos de miles que opositan?

Final con el 27-O

Antes del inquietante 8-N, debe aguardarse, por último, el 27-O.
El 27 de octubre es el segundo aniversario de la partida (irresponsable) de Néstor Kirchner, El Furia.
El país de las abreviaturasEl 27-O tendría que consolidar la recomposición favorable iniciada el 7-O, con el triunfo de Chávez. Confirma Nuestra César, “es también nuestro triunfo”.
Por lo tanto la atención debiera desplazarse hacia Río Gallegos. Capital de la provincia donde gobierna Peralta, El Campera, que debiera despertar más cuidados que De la Sota. O Macri. O Moyano.

En Río Gallegos se encuentra la cuna, y la sepultura, del poder actual. El origen de la epopeya, y, en simultáneo, del final.
Es donde se encuentra el Mausoleo. Lo único que permanece firme, en definitiva, del kirchnerismo.

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