Opinión Internacional

El retiro del beneplácito otorgado

Conceder el beneplacito, placet o agrement a un Plenipotenciario, significa que se acepta como “persona grata” al nuevo Embajador, cumpliendo con lo establecido por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, mecanismo instituido precisamente para evitar posibles roces.
 
Una vez otorgado el beneplácito, si posteriormente el Gobierno no quiere acreditar al diplomático ya aceptado, debe identificar otra figura para rechazarlo, porque no existe la figura del “rechazo al beneplácito ya otorgado” La aceptación del nuevo Embajador, concluye la etapa confidencial y da inicio a otros pasos jurídicos, en especial, la solicitud de la ratificación del nombramiento por parte del Senado.
 
En la etapa parlamentaria, el Senador Lugger le entrego a Palmer en nombre de los parlamentarios, un cuestionario escrito, que si no lo respondía con precisión, implicaría no ser ratificado, porque los Senadores querían tener garantías de que el nuevo Embajador tuviera claro el panorama de lo que sucedía en Venezuela, en especial por la actual situación de radicalización del régimen.
 
Palmer respondió a este cuestionario a la Comisión de Política Exterior haciendo un análisis de la situación real. En ningún momento se dirigió a la prensa. Lamentablemente se filtraron sus declaraciones, dando lugar a las exageradas reacciones ante una evaluación interna. Es como si Venezuela comenzara a romper relaciones diplomáticas con una serie de gobiernos por las filtraciones de opiniones de funcionarios recogidas por WikiLeak  
 
Si el Gobierno Bolivariano ya no se sentía cómodo con el nuevo Embajador, debería haber actuado diplomáticamente y de manera  discreta para solicitar que se introdujera otro beneplácito, evitando generar malestar por el uso indebido de la “diplomacia del micrófono” o la “diplomacia espectáculo”   
 
El Departamento de Estado había anunciado que de retirarse formalmente el beneplácito, daría una respuesta “apropiada, proporcional y reciproca”. Por ello cuando finalmente el Gobierno le entrego la nota diplomática de retiro el 28 de Diciembre, procedieron igualmente a retirarle la visa al Embajador de Venezuela Bernardo Álvarez, aplicando la regla de reciprocidad, y no de retaliación como la llama de manera inapropiada el responsable internacional de la Asamblea Nacional Roy Daza.
 
Lo cierto es que en el 2011 las relaciones diplomáticas USA-Venezuela estarán de bajo perfil, en manos de Encargados de Negocios con lo que el ritmo de actuaciones entre los dos países estarán afectadas. Esperemos que las sonrisas del Presidente Chávez con la Canciller Hillary Clinton en Brasilia, abra mecanismos de solución constructiva.

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