Opinión Internacional

Elecciones en Irán y el escenario político del Oriente Medio

El próximo 12 de junio se celebrarán elecciones presidenciales y legislativas en Irán. El ultraconservador y actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, presentó su candidatura a su propia sucesión. Dos otros candidatos, procedentes del credo político-religioso fundado por el Ayatollah Jomeni, han presentado también su candidatura asumiendo la oposición a la política del actual régimen, lo que demuestra que Ahmadineyad no las tiene todas consigo.

Moshsen Rezaí, antiguo jefe histórico de los pasdarán – el ejército ideológico del régimen, algo así como las milicias bolivarianas – consideró como una obligación presentar su candidatura porque urge la necesidad de un “cambio en la gestión de la economía, pues el país está al borde del abismo: desempleo, inflación, pobreza, droga, degradación ética, enfrentamiento entre etnias y grupos religiosos” . (cualquier parecido con Venezuela no es mera coincidencia).

El otro candidato, miembro el grupo fundador del partido islamista, fue primer ministro durante el gobierno de Jomeni, considerado como un moderado, propone “traer la estabilidad a una economía derrochadora e inflacionista del presidente Ahmadineyad”.

Existen suficientes indicios que demuestran que la sociedad civil iraní está cansada de las posturas radicales en materia de política internacional, y, en particular, del carácter irresponsable de cómo lleva la economía del país. Amplios sectores de la clase política comienzan a mostrar signos de cansancio ante la voluntad sistemática del presidente de negar el holocausto nazi, e insultar al Estado de Israel. Actitud que aísla a Irán y hasta los occidentales más comprensivos ante la voluntad de Irán de dotarse de la energía nuclear, toman distancia. También consideran que no se debe rechazar la apertura propuesta por Barack Obama para entablar un diálogo con Estados Unidos.

La anulación de la gira de Ajmanideyah a algunos países del eje Caracas-La Habana del sur del continente, fue suspendida, no sólo debido a la agenda electoral, como lo afirma en su carta Ahmanideyah al presidente del Brasil, sino por que en el Brasil se organizaban manifestaciones de repudio a su visita por parte de las asociaciones de feministas y de homosexuales, y de quienes tienen a la democracia en alta estima. Seguramente quiso evitar se repitiera el mismo escenario en poco tiempo y en víspera de elecciones de repudio a su persona y a su gobierno, como sucedió tras el discurso incendiario y negacionista que pronunciara el 20 de abril en Ginebra en la Conferencia contra el racismo en el marco de la ONU que obligó a los representantes europeos a abandonar la sala.

Barack Obama ha tomado nota de la situación y del debilitamiento del gobierno iraní y ha aprovechado la ocasión de poner en ejecución su promesa de entablar un diálogo sobre el tema nuclear con Irán y de paso, incluir en el mismo escenario la cuestión Israel/Palestina. Haciendo gala de sus dotes de coreógrafo, ha puesto en escena un ballet en el que toman parte el elenco formado por: Irán, Israel, Pakistán, Corea del Norte y la India, pues todos forman parte de la misma madeja. La ocasión se la ha brindado la reunión preparatoria del comité organizador del Tratado de no proliferación nuclear (TNP) que debe realizarse en 2010. En efecto, en su discurso en la sede de la ONU, la experta en cuestiones politico-nucleares, hoy Secretaria de Estado asistente, Rose Gottemoeller, declaró que no había solución parcial en materia nuclear, que el tratado debía incluir todos los programas nucleares que se prestan a controversia: Corea del Norte, la India, Pakistán e Israel, y es “un objetivo fundamental de EE. UU.

La mención de Israel y de su programa nuclear rompía el pacto de silencio que se había mantenido EE. UU. desde el acuerdo suscrito hace 40 años, entre el Primer Ministro israelí de entonces, Golda Meir y el presidente Richard Nixon.

Una sorpresa para el gobierno Israelí que seguramente esperaba que Obama atacara por el flanco de los territorios ocupados y no por la divulgación de su programa nuclear. Poner Israel al unísono de otros países, es de cierta manera, restarle las prerrogativas al estatus excepcional que de hecho, hasta ahora le había acordado Washington.

El obtener que Israel se someta al TNP, es un argumento de peso de Washington ante Irán y ante la Palestina.

Por lo pronto, sorpresivamente Roxana Saleri, la periodista irano-americana detenida en Irán, acusada de espionaje a favor de EE. UU , condenada a ocho años de prisión, ha visto su pena reducida a dos años, y ha sido liberada bajo fianza.

¿Se trata de un primer gesto de Irán hacia el diálogo propuesto por Barack Obama? Tiene toda las caractarísticas
En todo caso, el empeño que está desarrollando Washington vale la pena.

La sutileza del coreógrafo de Washington debería inducir a mirar a EE UU con otras lentes que las de Fidel Castro, tanto por los que profesan credos de izquierda como de derecha.

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