Opinión Internacional

Elogio a la traición

Leo con asombro el listado de denuestos con que la izquierda chilena y los administradores de la Concertación descalifican la decisión del senador Fernando Flores de sumarse a la campaña del candidato opositor Sebastián Piñera. De ellos, dos pensados y escogidos para zaherirlo en donde más duele, en la conciencia moral: tránsfuga y traidor.

Diplomática, pero sibilinamente, tales epítetos han sido filtrados incluso en el discurso presidencial. En una entrevista reciente confesaba Michelle Bachelet sentirse dolida porque quien le acompañara durante su campaña presidencia hace cuatro años se hubiera pasado hoy “a la acera de enfrente”. Clásico subterfugio del maniqueísmo político que recicla la visión legitimada políticamente por Carl Schmidt para servir al nazismo: no cabe en el enfrentamiento político más que la encrucijada entre amigos y enemigos. Cualquier mediatización entre los dos bandos en pugna carga el pecado original de la traición. En esa demonización de los adversarios, trastocados en mortales enemigos, no se transita de una a la otra acera de una avenida común. Se tránsfuga.

Más grave aún: fijar para siempre como en un muestrario las inclinaciones y preferencia de las opciones, conlleva la momificación de las posiciones y la esclerotización de la historia. Según el corazoncito de la Sra. Bachelet y la maquinaria difamatoria de la izquierda se debe ser de una vez y para siempre lo que un día se fue. Torpe e insólita manera de escupir al cielo. Pues según esa óptica, de todas las historia de la historia posiblemente la más colmada de tránsfugas y traidores sea la de la izquierda chilena. Incluida la de la propia Sra. Bachelet.

¿Qué es la propia Concertación sino la traición a los principios que llevaron a sus socios originarios a odiarse visceralmente y provocar la más grave crisis existencial y la más honda tragedia en la historia republicana chilena? ¿Qué ocultan los símbolos broncíneos de Salvador Allende y Eduardo Frei plantados en escultórica representatividad de entendimientos frente al símbolo y objeto de su mortal enfrentamiento, La Moneda? ¿No encubre esa pacífica convivencia escultórica una horrible hipocresía histórica? ¿Hubieran permitido uno y otro, consultados aquella aciaga madrugada del 11 de septiembre, servir de modelos de un reencuentro nacional dos décadas después? ¿Quién de ambos es el tránsfuga? ¿Quién el traidor?

¿Traiciona la Sra. Bachelet al Partido Comunista de la RDA, que le diera asilo durante la dictadura, cuando se sienta codo con codo con el imperial presidente de los Estados Unidos? ¿Traiciona a Raül Castro cuando le sonríe en una cumbre y a los chilenos cuando se deja regañar por su hermano Fidel, aceptándole en silencio su intromisión en nuestros graves asuntos fronterizos? ¿Traicionó a su padre cuando aceptó administrar a quienes indujeron su muerte? ¿Traiciona a Allende y a la izquierda marxista cuando conduce un gobierno democrático, respetuoso de la propiedad privada y modelo en la búsqueda de crecimiento económico capitalista?

La historia de la Concertación es, para nuestra inmensa fortuna, la historia de una traición repleta de tránsfugas. ¿Hubiera creído Carlos Ominami, miembro del MIR formado militarmente en Cuba para subvertir el orden democrático del Chile gobernado por la DC, que terminaría dándole su apellido al hijo del secretario general de su partido para, en algún hipotético futuro convertirlo en candidato presidencial de una opción modernizadora? Más insólito aún: ¡financiado por un ex oficial de las Fuerzas Armadas revolucionarias de Cuba y potentado empresarial del Chile del futuro!

Miles y miles de páginas contendría el libro de las traiciones y los tránsfugas de la historia del Chile post allendista. Democristianos devenidos socialistas, socialistas devenidos democristianos, revolucionarios marxistas convertidos en magnates y así hasta el infinito en una línea de transfugación digna de una comedia de enredos.

A juzgar por los resultados de tanta traición, no cabe más que exaltar su elogio. El resto es silencio.

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