Opinión Internacional

Entre pueblos y gobiernos

Traigo el tema al debate inspirado en el discurso del secretario general de la OEA, excelentísimo señor José Miguel Insulza al cerrar la primera parte de las discusiones y deliberaciones respecto al impase diplomático entre Colombia y Ecuador, problema al cual se adhirió espontanea y unilateralmente el gobierno de Venezuela. En la opinión de muchos internacionalistas esta intervención de Insulza fue sensata, imparcial, desapasionada y clara.

El breve, ponderado y conciso discurso del secretario general de la OEA, me pareció muy esclarecedor, respecto al rol que deben asumir los gobiernos legítimos, para con sus respectivos pueblos. Lamentablemente, pareciera ser que algunos gobernantes no entienden, no quieren entender o no aceptan el hecho, de que si fueron elegidos como gobernantes de una nación, deben mantener la equidad e imparcialidad política en sus acciones y mensajes. Es decir, fueron electos para atender las necesidades de toda la población, sin pretextos ni condiciones.

Los gobiernos de Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela pareciera que se han tomado el derecho de cambiar las costumbres y culturas ancestrales de sus respectivos pueblos con la intensión de convertirlos en una masa amorfa y dócil que acepte una ideología política extremista y única exportada del exterior, por la motivación principal de un odio extremo e irracional hacia todo lo que signifique capitalismo, neo liberalismo, globalización e imperialismo.

Estos gobiernos creen equivocadamente que tienen la razón hemisférica absoluta por tener la aprobación de un sector popular de los pueblos de sus respectivos países, y por ende, se toman el derecho de pretender arrasar a las minorías, de izquierda, centro y derecha e ignorarlas por completo en las decisiones trascendentales que deben tomar, que por lo general afectan a sus pueblos, y arbitrariamente no les consultan.

Mientras los gobiernos democráticos que ellos califican de neoliberales, de derecha y oligarcas, les permiten a los extremistas de izquierda, islámicos y fascistas, participar activa y democráticamente con respeto, libertad y derechos, en sus respectivas naciones, estos gobiernos “socialistas” pretenden adueñarse de la verdad y según sus practicas se captan sus deseos de subestimar o ignorar a todo aquel que no piense como ellos. De hecho, uno de sus aliados, el presidente de Irán, amenazó a Israel con desaparecerlos del mapa con una bomba nuclear. Pretenden además, que las minorías opositoras o disidencia se hagan de la vista gorda mientras ellos cometen toda clase de atropellos e irregularidades administrativas en sus gestiones.

No es una simple coincidencia, que la oposición política y disidencia en estos gobiernos, “socialistas”, este siendo prácticamente maniatada, arrasada, satanizada, perseguida, limitada y acorralada con constituyentes y artimañas jurídicas para hacer lo que les venga en gana en sus respectivos países. Algo verdaderamente triste y frustrante para el venezolano, es que toda esta tramoya política regional, sea financiada en gran parte con dineros del pueblo venezolano, inocente e ignorante de esta gran confabulación contra las democracias del hemisferio.

Mas grave aún, es la imposibilidad real de reclamar nuestros derechos ante los demás poderes, leyes e instancias jurídicas del estado venezolano, por el secuestro y amordazamiento que ha hecho el presidente de las mismas, en base a maniobras políticas y compra de conciencias de jueces, políticos, medios de comunicación y funcionarios; lo que denota, el estado extremo de indefensión en que nos encontramos los venezolanos disidentes u opositores al régimen.

Los gobiernos, que intentan imponer la ideología del comunismo, sistema político éste disfrazado en Suramérica como de socialismo del siglo XXI, no podrán jamás tener éxito en nuestros países, en parte por la política de exclusión distintiva de este sistema, ya que estos pueblos, a los que tanto manipulan y utilizan con la acostumbrada demagogia y populismo; nacieron libres, desean seguir siendo libres, aman la libertad y desean vivir con justicia y en paz; todo esto reñido con ese sistema totalitario.

Ese sistema político socialista, ya experimentado por los rusos, cubanos y chinos, etc., con resultados altamente negativos, no garantiza cubrir las necesidades básicas de los pueblos del mundo, y menos aún el de los pueblos latinoamericanos. Es un hecho, el que no existe ninguna viabilidad política de que lo logren, y menos aún, cuando el modelo castro comunista en el cual se han inspirado, ha colapsado, está en decadencia, y a punto de abrirse al mundo de la democracia, al capitalismo y al progreso.

Afortunadamente, los sabios pueblos y comunidades de nuestros países están empezando a despertar y a darse cuenta de la realidad; están reaccionando en todo el continente en contra del sistema castro comunista, del apoyo de Hugo Chávez a las narco guerrillas, así como de sus posturas belicistas en complicidad con los gobiernos alcahuetes y sumisos representados en Evo Morales, los Kirchner, Daniel Ortega y Rafael Correa.

El gobierno “socialista” boliviano presidido por el presidente Evo Morales en sintonía con todos estos gobiernos “socialistas”, en especial con el gobierno de Venezuela, como siempre haciéndose la victima del “imperio norteamericano”, pretendió hacernos creer que las narco guerrillas colombianas son movimientos políticos beligerantes, que no cree que son terroristas y que el narcotráfico no existe en su país.

El gobierno “socialista” de Argentina en poder de los Kirchner, que en comparación al de su vecino chileno luce patético y desconectado de la realidad, pretendió sancionar y castigar al de Colombia con todo el peso de la ley, pero extrañamente, se hace la vista gorda e intenta desviar la atención, ante las graves acusaciones de Álvaro Uribe a Hugo Chávez y Rafael Correa, por sus relaciones amistosas y alianzas con los terroristas suramericanos.

Ya sabemos de las tendencias de algunos gobiernos argentinos de apoyar al radicalismo y terrorismo islámico e iraní en su propia nación, e incluso, darle amistad y protección a los fugitivos nazis; y después hacerse los sordos, mudos y locos. Sino pregúntenle al pueblo israelí, de cómo han recibido ataques infames de estos terroristas en suelo argentino, sin que el gobierno argentino haya encontrado aún responsables, y si los encontró, no los ha castigado.

Es desde todo punto de vista inaceptable, que estos gobiernos “socialistas”, por el solo interés común que tienen por el marxismo leninismo, y sus posibles intereses comunes en el negocio de la droga, defiendan y apoyen al narco terrorismo, jueguen a la guerra y a la desestabilización de los pueblos de la región, y pretendan atribuirle las culpas de los incidentes al legítimo gobierno de Álvaro Uribe, quien además de demostrar, que es mucho mejor presidente y estadista, disfruta de mucha mayor popularidad en su pueblo y en Latinoamérica, que todos ellos juntos. Eso debe dolerles y causarles envidias.

Independientemente de su ideología política, todo gobierno democrático, tiene el deber legal, constitucional, ético y moral de garantizarle al pueblo la existencia del estado de derecho, de justicia, libertades plenas, y respeto por las ideologías políticas diferentes a las de su propia preferencia. Existen precedentes en Venezuela y el mundo, de gobernantes demócratas que se han despojado provisionalmente de su activismo político como demostración de que son gobernantes de todo el pueblo, y no del sector político que les eligió. Gracias señor secretario José Miguel Insulza, por recordarle a los presidentes latinoamericanos esos principios básicos que deben ser considerados inviolables en las democracias reales del mundo.

Los inesperados y felices resultados de la reciente reunión de jefes de estado latinoamericanos, denominado grupo de rio, realizada en Santo Domingo, es una clara demostración de la prioridad que se debe tener de los intereses de los pueblos sobre los intereses de los gobiernos. Presenciamos como los jefes de estado en conflicto, cedieron en sus posiciones políticas y personales radicales dejando entrever que con mantenerlas perjudicaban a sus respectivos pueblos.

Inclusive, los comentarios de Hugo Chávez sobre la posición tolerante y mesurada de Fidel Castro respecto al incidente colombo ecuatoriano, denotan el interés del gobierno cubano en bajar el tono de la conflictividad en América, supuestamente pensando en las iniciativas de acercamiento a la democracia que adelanta Raúl Castro.

Ojalá y esta habilidad diplomática, capacidad negociadora y tolerancia que mostró el presidente Hugo Chávez en la recién concluida reunión latinoamericana de rio, la pudiera utilizar en su propio país. Seria interesante, que el presidente se saliera un poco de su permanente encerrona con sus fieles seguidores admiradores y convocara a los diferentes sectores del país – menos admiradores que los nombrados, pero que son parte del pueblo venezolano y no siente representados en su gobierno – para dialogar y encontrar posibles soluciones a nuestros innumerables problemas.

Factores tales como los partidos políticos de la oposición, Fedecámaras, los sindicatos, la iglesia, los estudiantes, los medios de comunicación, etc., seguramente estarían muy interesados en reunirse con el presidente, oírlo y presentarle sugerencias e ideas, para encontrar caminos de salida a la grave crisis interna que tenemos. Estoy seguro, que hacerlo, el pueblo se lo agradecería y posiblemente le permita atenuar el colapso inminente de su gobierno. Claro, no espere el señor presidente, que de esas reuniones, salgan los diferentes factores del país, cantando, “¡patria socialismo o muerte!” o cantando el otro slogan mas pegajoso aún, “uf, ah, Chávez no se va”; porque eso si sería fin de mundo.

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