Opinión Internacional

¿Es Hillary Clinton una neoconservadora?

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Washington (AIPE)- La visión del mundo de la senadora Hillary Clinton, como lo notamos arriba, es muy diferente a la de los próceres fundadores de EEUU. La idea de que la nación tenga “objetivos” era algo inconcebible para ellos, quienes consideraban que el propósito del gobierno es proteger los derechos inalienables a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Ese énfasis en la primacía del individuo es la esencia del verdadero excepcionalismo estadounidense.

Los objetivos nacionales son un eufemismo para lograr concentrar el poder político. El “Viejo Mundo” estaba repleto de naciones con objetivos, casi todos perjudiciales. No es que el concepto de objetivos nacionales sea antipatriótico, sino que no forma parte de la cultura estadounidense. Pero la Sra. Clinton insiste en promover ese concepto, afirmando en un reciente discurso de campaña en New Hampshire que, en vez de una “sociedad de propietarios”, ella preferiría una “sociedad de ‘todos estamos juntos en esto’”. A menudo ella invoca la noción de que los estadounidenses quieren “ser parte de algo más grande que ellos mismos”.

La Sra. Clinton ha tenido un aliado extraño en esto. La otra fuerza política poderosa hoy en EEUU que comparte la frustración de ella por la falta de objetivos nacionales es el neoconservadurismo. Los neoconservadores lo llaman “grandeza nacional”. Sus teóricos como Bill Kristol y Robert Kagan definieron la voluntad del presidente George W. Bush de “involucrarse donde sea que sea necesario alrededor del mundo”, como “una parte esencial de la grandeza nacional”.

Pero tal vez su exponente más claro es David Brooks, columnista del New York Times. El Sr. Brooks se queja en un artículo de la revista Weekly Standard de que “los estadounidenses han descartado la búsqueda de la grandeza nacional en casi todos los casos”. Y ¿cómo describiría él tal objetivo? “La ambición y la voluntad individual son enfilados a la causa de la grandeza nacional. Y al lograr la grandeza nacional, los individuos son capaces de sumar sus pequeños intereses al gran proyecto nacional… A fin de cuentas, el objetivo estadounidense sólo puede encontrar su voz en Washington”. La Sra. Clinton parece haber encontrado un alma gemela en el Sr. Brooks, si no un compañero en su candidatura presidencial.

Pero hay más sobre las conexiones al neoconservadurismo de la Sra. Clinton. Otra característica que ella comparte es la promiscuidad con la cual ambos grupos utilizarían el gobierno federal -como si no existiesen límites al poder federal. Por la gran influencia que tuvieron los neoconservadores en empujarnos a la guerra en Irak, a menudo no se nota que siempre insisten en enérgicas medidas internas, por parte del gobierno federal.

La toma del control de la educación por parte del gobierno federal, conocida como la ley “Que Ningún Niño Se Quede Atrás”, es un proyecto neoconservador. También lo fue la iniciativa basada en la fe que financió a las organizaciones religiosas locales. El Sr. Brooks recientemente hizo un llamado a los candidatos presidenciales a crear “una comisión de familias exitosas. Consigan que economistas, activistas religiosos y psicólogos se reúnan en un sitio para ver cómo el gobierno puede reducir la tensión en familias con problemas”. Sí, se trata del mismo gobierno que tardó tres días en darse cuenta que el huracán Katrina había ocasionado un problemita en Nueva Orleáns.

Sin quedarse atrás, la Sra. Clinton sugiere en “Se requiere de una comunidad (It Takes a Village)”, viendo la villa como el gobierno federal. Entonces, que el gobierno federal financie videos sobre el cuidado de los bebés que “podrían ser mostrados continuamente en los consultorios médicos, clínicas, hospitales, oficinas de tránsito, o cualquier otro lugar donde la gente tiene que esperar”. Eso suena a la novela “1984” de George Orwell.

El gobierno expansivo siempre será un proyecto para quienes están dispuestos a subyugar a individuos para lograr fines colectivos. Los próceres fundadores veían ese peligro, razón por la cual nos dieron una constitución de poderes claramente enumerados y, por lo tanto, limitados. Thomas Jefferson describió así: “Yo considero las bases de la constitución, como se indica aquí, que ‘todos los poderes no delegados a los Estados Unidos por la constitución, ni prohibidos por ella a los estados, están reservados a los estados o las personas’. Dar un solo pasó más allá de los límites así especialmente establecidos a los poderes del Congreso es posesionarse de un campo ilimitado de poder que no sería ya susceptible a definición alguna”.

La Sra. Clinton parece estar en peligro de seguir el mismo fatídico camino de los neoconservadores, siendo su objetivo ponerle la mano a ese ilimitado campo de poder.

___* Presidente del Cato Institute.

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