Opinión Internacional

Evo y la lengua

El dictador militar de Perú general Velasco Alvarado, impuso a principios de los años 70 que los periódicos, las radios y, las escuelas, informaran y enseñaran el quechua para mantener informados a los millones de indígenas peruanos. Lamentablemente, a pesar de que su sucesor, el general Bermúdez, siguió por algún tiempo con su plan, éste fracasó, pues no había un alfabeto quechua y toda la información se hacía basada en el alfabeto latino.

El alfabeto quechua, es un idioma que tiene varias variantes aunque hay dos mayores: una versión boliviana y otra peruana. Se compone de 16 signos consonánticos y 5 vocálicos, ordenados del siguiente modo: a, ch, e, h, i, k, l, ll, m, n, ñ, o, p, q, r, s, sh, t, u, w, y. Este alfabeto, es muy poco usado en Perú y menos en Bolivia. Por otro lado, el alfabeto oficial aymara consta de veinte y seis(26) consonantes e tres(3) vocales. Es un sistema fonémico, pues cada fonema considerado es representado por una única letra. Obviamente no es perfecto pues, en los diferentes dialectos, existen fonemas que no han sido representados en el mismo. Este alfabeto, si no me equivoco, fue creado por decreto en 1984 y es solamente usado por algunos académicos y muy pocos aymaras. También está basado, para su escritura en el alfabeto latino.

Ahora bien, ¿a qué viene esta introducción? Se ha informado que el gobierno de Evo Morales en Bolivia, quiere establecer como requisito que todos los funcionarios públicos dominen un idioma autóctono, además de exigir su enseñanza en todos los colegios. La idea no es mala, siempre y cuando esta se pueda llevar a cabo. Morales, como la mayoría de los populistas (¿demagogos?) ofrece el cielo, aunque no le alcance el brazo para coger las estrellas. El problema de esto está en la dificultad que existe, naturalmente, en los seres humanos en aprender otro idioma; la dificultad que existe en la pronunciación de los mismos pues cada uno de estos tienes más de veinte maneras diferentes de pronunciarse, dependiendo del lugar en el cual están asentados los pueblos indígenas; también hay que considerar que millones de pueblos indígenas se comunican es su lengua pero no conocen, no manejan, el alfabeto  latino, por lo tanto, oficialmente hablando, a la hora de hacer un documento, ¿qué valor tendría este para un boliviano analfabeta en la lengua castellana y analfabeta en su propia lengua pues no conoce las letras.

Evo Morales, de pronto muy “naïve” él, creyó que la famosa Misión Robinson[.1] de Chávez en Venezuela, cuya propaganda decía que había alfabetizado a 1,5 millones de venezolanos, era cierta. La verdad verdadera de la Misión Robinson, según el propio, ahora ex ministro de educación, Aristóbulo Istúriz, es que solo pudo alfabetizar a noventa mil venezolanos. Por otro lado, los venezolanos analfabetas a la ascensión del poder de Hugo Chávez en 1998 no eran 1,5 millones de ciudadanos sino que solamente 500 mil.

Así tenemos que Evo Morales, muy influenciado por “éxitos” venezolanos, pero más influenciado por la chequera del presidente Chávez, ha pensado en que es posible alfabetizar a sus funcionarios públicos en los idiomas quechua y aymara, para poder atender las necesidades de esos pueblos. Más fácil, de pronto, sería que el Presidente boliviano, estableciera una red de escuelas para los millones de bolivianos que no hablan ni conocen el castellano y comiencen, desde niños a manejar el idioma.

Morales debería considerar, idiomáticamente hablando, que la naturaleza del desarrollo económico se encuentra, fundamentalmente en las comunicaciones. Pienso que él debe iniciar un proceso de educación de sus servidores públicos en idiomas tales como el inglés, francés, portugués, alemán, ruso, japonés y chino (mandarín), para poder lograr hacer frente a tratados internacionales (TLC) con las potencias mundiales, para poder colocar los productos bolivianos en los mercados internacionales sin traumas para su economía. La comunicación comercial es importantísima no solamente en el área de la mercancía, sino que además en el área bancaria, de transporte, controles de calidad, precio, etc. y para lograr paridad en los resultados es mejor manejar los idiomas pertinentes a los intercambios; así, nadie sale dañado con la letra chica de los contratos…

La idea de Morales es «para descolonizar la mentalidad y el Estado boliviano». Pienso, que la manera de descolonizar no es haciendo o creando una misión imposible. Lo que Evo Morales debe hacer es entender que la globalización no significa colonización sino todo lo contrario. Hoy, gracias a la globalización el mundo sabe donde está situada Bolivia. Hoy, gracias a la globalización, los gobiernos de Bolivia son más estables y democráticos, aunque Evo Morales no entienda lo que significa democracia. Descolonizar, en los actuales momentos, significa progresar, crear riqueza para que el pueblo obtenga los frutos de ella a través de la educación, vivienda, trabajo, salud y, sobre todo, libertad.

Finalmente, pienso que Evo Morales debería darle el ejemplo a su pueblo aprendiendo a hablar castellano y a escribirlo. Nunca es tarde para auto alfabetizarse y para esto le recomiendo leer, entre otros, a Neruda, Guillén, Nicanor Parra, Alfaro, Montoya, etc. y, para que pase un buen rato, El Quijote y la Biblia…

[.1] Llamada así en honor de Simón Rodríguez, cuyo pseudónimo era el de Samuel Robinson, quien fue el segundo gran educador  americano, después de Andrés Bello

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