Opinión Internacional

Fidel con su patología

De una  persona fallecida, biológica o políticamente, lo mejor sería no escribir nada. Dejarla que descanse en paz. Fuera de la escena durante cuatro años ahora Fidel resucitó no para mostrar su salud sino porque necesita volver al exhibicionismo y colocarse de nuevo como noticia   de primera plana. Se trata de una patología psíquica con la cual nació y con la cual morirá. No seria extraño que en su funeral sorprendiera al mundo solicitando una cámara para salir en primera plana, por última vez, antes de rendirle  cuenta a Dios de su vida quien, a lo mejor, hasta lo perdona por padecer de una patología.

Consecuente con esto no deberíamos prestarle atención a sus últimas confesiones al Periodista J.Goldverg para no hacerle  el juego. Si lo hacemos es por la maléfica influencia que tiene  en el otro de aquí quien, víctima de una patología similar, por eso vive siempre encadenado, está llevando a Venezuela al mismo caos que es hoy Cuba y este proceso  hay que detenerlo. No tanto por nosotros como por las futuras generaciones. La  copia del fracasado  modelo comunista nos permite marcar importantes diferencias entre el comunismo en Cuba y en Venezuela. A ellos vamos a referirnos ahora.

El escenario internacional. En los años sesenta USA y la URSS estaban enfrentados. USA tenía una base de cohetes atómicos en Ucrania apuntando hacia Moscú y la Unión Soviética necesitaba instalar otra similar en Cuba apuntando hacia New York… La revolución cubana tenía al pueblo pasando hambre y los rusos se aprovecharon de esto para condicionar su ayuda económica a la instalación de una base de cohetes en la Isla. Fidel tuvo que tragarse su discurso soberano y aceptarlo. Fue así como los rusos instalaron una base en Cuba que, después,  negociaron con Estado Unidos para que retirara la de ellos en Ucrania. Castro bajó la cabeza y aceptó. Este escenario de confrontación hoy ya no existe. Estados Unidos, Rusia y China quieren la paz y enfrentan al líder de Irán que es pana de Chávez. Escenario muy diferente.

La democracia como meta. Cuba vivía bajo la dictadura de Batista y por eso Fidel izó desde la Sierra Maestra la bandera de una lucha por la libertad para regresar a la democracia. Por eso también el pueblo lo apoyó. Negó siempre ser comunista. A quien esto escribe lo invitó a formar un equipo de seis abogados para la redacción de las leyes revolucionarias. Porque lo conocía bien rechacé la que en ese momento era una tentadora oferta. Lo conocía. Después de la fuga de Batista asumió  el mando fácilmente y se convirtió en Dictador. En solo tres años impuso el modelo comunista: todo el poder político y todo el poder económico. Dictadura totalitaria. Mientras esto sucedía allá Venezuela, en cambio, disfrutó de cuatro décadas continuas de sistema democrático con defectos, es cierto, pero que creó en el venezolano una cultura de respeto a la persona y sus libertades que ahora se constituyen en una verdadera muralla de resistencia al autócrata de aquí. Muy diferente los dos escenarios.

Hugo no es Fidel. Hugo fue un militar de baja graduación   y escasa instrucción que desplegó la bandera de la justicia social   y con un discurso demagógico logró instalarse en el poder sobre  un pueblo víctima de malos gobiernos para terminar “manejado” por Fidel Castro. Fidel después de bachiller ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana y se hizo abogado. El primer ministro de su gobierno  fue el Dr. José Miró Cardona, insigne penalista y Presidente del Colegio de Abogados, quien renunció a los pocos meses. Su capacidad y nivel de cultura es muy superior a la Hugo, también lo es su experiencia sobre todo en como engañar a un pueblo para mantenerse en el poder para siempre. Es esto lo que explica los constantes viajes a la Habana. Si Hugo hubiera precedido a Fidel  estamos seguros que este jamás habría anunciado que su revolución se copiaba de la venezolana.  Este es un error tan grande que hoy es la causa de que el venezolana no quiera que lo lleven hacia ese modelo al que llama “Mar de la Felicidad”. Inmenso disparate. Y ahora, como dar marcha atrás sin quedar como  incapaz o  tarado mental?

De lo que sí no tenemos duda, por haber vivido ambos procesos, es que los líderes de la desgracia de estos dos pueblos padecen de la misma patología protagónica y narcisista  y usan a los medios para satisfacerla. Sus pueblos no los perdonaran por tanto daño como han hecho. Tal vez Dios, como maestro psicólogo, pueda hacerlo. Solo una patología puede explicar que se cause tanta destrucción.

PROFESOR DE INSTITUCIONES

POLITICAS DE LA U.C.A.B.


 

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