Opinión Internacional

Fundamentos paralelos

Italia, con sus elecciones parlamentarias, estrena un gobierno dirigido por el Primer Ministro Romano Prodi. Este, es un hombre progresista, de extracción demócrata-cristiana, que ya desempeño ese cargo entre 1996 y 1998 y luego ocupó el cargo de Presidente de la Comisión Europea entre 1999 y 2004.

Los electores italianos, a pesar de una muy reñida votación, le han dado un vuelco importante a la política de ese país después de vivir los excéntricos dictados del señor Berlusconi. Este, curiosamente, ha sido el primer gobierno que culmina su período desde 1946.

Mas nos interesa resaltar que palabras idénticas tienen significados muy diferentes y hombres que confiesan pertenecer a partidos de izquierda, entienden que manejar la política y la economía de una nación es un encargo que tiene que desempeñarse con seriedad y por el bien de toda la colectividad.

Romano Prodi tiene una sólida formación tanto en leyes como en Economía, obtuvo su grado de Economista en la Universidad Católica de Milán y su especialización en la Escuela de Economía de Londres. Se desempeñó como importante profesor, durante treinta y seis años, en la Universidad de Boloña y dictó cátedras como Profesor Visitante tanto en Harvard, en la costa oriental de los Estados Unidos, como en el Instituto Tecnológico de Stanford, al otro lado de la geografía norteamericana.

Nos han llamado la atención las propuestas que hace Prodi con la finalidad de mejorar la situación económica de Italia.

Encontramos enormes coincidencias entre los enunciados de sus políticas anunciadas y aquellas que puso en funcionamiento el Doctor Andrés Germán Otero a partir de 1961 cuando fue Ministro de Hacienda de Venezuela tanto en el gobierno de Rómulo Betancourt como en el primer año del mandato de Raúl Leoni.

Reducción en el gasto público corriente, aumento estudiado de la tributación con miras progresistas y estímulo a la inversión privada, tanto nacional como extranjera, fueron los objetivos fundamentales de la política económica planteada por Otero a Betancourt y que este le permitió seguir a pie juntillas.

Prodi, salvando las distancias que producen cuarenta y cinco años transcurridos y teniendo en cuenta lo que significa ser miembros de la Unión Europea, que él bien conoce, le plantea a los italianos políticas económicas que tienen mucho en común con las que se utilizaron en Venezuela en la primera mitad de los años sesenta y que permitieron a nuestro país un progreso armónico y el desarrollo de una democracia que daba sus primeros pasos.

Con la economía no se juega. La sanidad económica de un país pasa por el manejo transparente de las cuentas nacionales. Por la distribución equitativa de los ingresos y el manejo prudente de los egresos poco productivos. El estímulo a la empresa creadora de riquezas. El trabajo honesto de todos los venezolanos y una administración ajena a la corrupción y eficiente en la atención tanto de los problemas que se le presenten, como a todos los ciudadanos del país, son premisas que tenemos muy alejadas.

Ahora, en el 2006, esos sanos principios de administración, los asume un gobierno de izquierda de una nación importante en el concierto de los países que persiguen y se acercan a situaciones mejores.

Veámonos en ese espejo si queremos ser una nación seria y progresista.

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