Opinión Internacional

Giros a la Izquierda.

Distintos matices, tendencias muy heterogéneas dentro de la amalgama de componentes de la ideología socialista conviven en la geografía política de la América del Sur. La reciente victoria del Dr. Tabare Vásquez en el Uruguay es el corolario de una serie de acontecimientos que han ido cambiando el color del mapa político de la sub. región. Ante el fracaso ruidoso y abismal de la aplicación de políticas neoliberales, los diversos sectores de la izquierda latinoamericana comenzaron a movilizarse guiados por una extraordinaria estrategia de difusión de su ideología entre las masas de electores descontentos de cada uno de los países donde han alcanzado el triunfo.

Gobiernos socialistas de corte progresista y revisionistas como el de Luiz Ignacio da Silva en el Brasil o Néstor Kirchner en la Argentina eran sin duda previsibles en sus republicas, agobiadas durante los años 80 y 90 por profundas crisis económicas en donde la hiperinflación, la inestabilidad política y el descontento popular fueron los factores que determinaron la implosión de las administraciones de centroderecha liberal, castigadas rabiosamente en las urnas electorados hambrientos de nuevas propuestas y esperanzados ante los discursos y promesas de lo que era sin duda una renovada izquierda. En la actualidad las gestiones gubernamentales de ambos estadistas pueden ubicarse en el ámbito de una izquierda moderada y progresista, acorde a los tiempos que corren, despojada completamente del nacionalismo mezquino y rabiosamente antiyanqui que pregona la otra izquierda, la Dinosaurica y Fosilizada, que hace mucho debería estar enterrada en el basurero de las ideologías políticas. Esa izquierda abyecta y visceral de la que se deslastro Europa en los años 60 y que fue heredada por los prohombres de presa del Afrecha Negra primero y ahora por los eternos resentidos sociales que aun tenemos en América Latina.

Las reformas económicas de las administraciones antes mencionadas pasan por la instauración de programas sociales, mayor destino de fondos presupuestarios para la educación, la salud y la seguridad social, programas para combatir las altas tasas de desempleo. No hemos oído a Lula o Kirchner vociferar discursos rabiosos contra los Estados Unidos o contra el imperialismo o el colonialismo. No son ellos las viudas inconsolables de aquella corriente impulsada en los tempranos años 70 por “Las Venas Abiertas de América Latina” del uruguayo Eduardo Galeano, que pedía a gritos sacar a los “gringos” de nuestras tierras. Tampoco han hablado de forzar el sistema social de sus respectivas naciones para imponerles a la fuerza ni basados en sus caprichos ideológicos una corriente de pensamiento ajena completamente a la idiosincrasia de sus pueblos, que luego vivir durante largo tiempo atroces dictaduras militares de ultra derecha no se dejaran implantar totalitarismos de corte Marxista al mejor estilo caribeño, pues a fin de cuentas son la misma cosa: supresión de libertades, miseria y caos social.

En Chile por su parte, con el gobierno del Dr. Ricardo Lagos, genuino representante de la izquierda académica e intelectual y diametralmente opuesto al alocado proyecto Allendista, esta a salvo un sistema político que garantiza las libertades ciudadanas y la democracia tan, duramente reconquistada por la sociedad chilena luego de la oscuridad que represento la dictadura de Pinochet. Es Chile el ejemplo a seguir por el resto de los países del continente, un perfecto equilibrio político entre la derecha moderada y la izquierda progresista que, difícilmente será roto por cualquier aventura desestabilizadora inspirada en el resentimiento de los radicales rojos, adoradores de la filosofía guevarista.

El Dr. Tabare Vásquez aun es una incógnita, abrió su gobierno en un clima de esperanza que en muchos años no había vivido el Uruguay sin que faltaran las promesas demagógicas, no debemos olvidar que su arribo al poder fue el producto de una mezcla de posturas que van desde el marxismo mas básico hasta los postulados mas abiertos realistas del socialismo democrático. Es posible que siga el camino del progresismo de sus vecinos del Sur y marque distancia categórica del Socialismo Bolivariano de Hugo Chávez y su socio cubano Fidel Castro, representantes de la izquierda dura y cercana al Marxismo-Leninismo básico que se define como alarmantemente aislacionista y dramáticamente nacionalista-antiimperialista. Es probable que el equilibrio de la región este en manos de Vásquez y su pequeña nación del cono sur. Amanecerá y veremos.

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