Opinión Internacional

Gracias Carlos Salinas!

Desde hace tiempo la gran mayoría de los mexicanos sabíamos que Carlos Salinas de Gortari fue un presidente corrupto, que benefició a los que hoy son hombres con gran poder y que amasaron su fortuna durante su sexenio, sospechábamos de su falta de moral y de posibles contratos ilegales que beneficiaron a toda su familia, a sus encubridores, a su clan político; pero cuando todo esto lo ratifica un ex presidente de México y éste es precisamente aquel que lo eligió como su sucesor, entonces estas aseveraciones cobran mayor importancia y se acercan más a la verdad.

La semana pasada se hizo pública una entrevista realizada al ex presidente de México, Miguel De la Madrid Hurtado por la reconocida periodista Carmen Aristegui difundida a través de su programa de radio. En esta entrevista De la Madrid reconoce que Carlos Salinas es una persona inmoral y corrupta, acepta que robó la mitad de la partida secreta y ante la pregunta de la periodista de por qué nadie se enteró, De la Madrid responde con un dejo de cinismo, “por eso es secreta”.

Durante toda la entrevista De la Madrid confirma su arrepentimiento por haber respaldado y elegido a su sucesor, Carlos Salinas, no sólo por su enriquecimiento sino por el de toda su familia. Vincula a Raúl Salinas, hermano de Carlos, como parte en negociaciones, privatizaciones, licitaciones y contratos con el narcotráfico; y deja entrever que su hermano Enrique Salinas pudo haber sido asesinado en 2004 por un ajuste de cuentas entre carteles mexicanos. Horas después De la Madrid se disculpa en un comunicado y alega que su enfermedad y senilidad no lo han dejado expresarse de manera correcta.

México tristemente continúa secuestrado por un gran corruptor que sigue operando tras bambalinas, al estilo de los grandes capos de la mafia, Salinas ha estado moviendo los hilos desde las sombras, fuera de reflectores, pero acomodando sus piezas acertada y cuidadosamente, preparando el terreno político para el regreso de su grupo, de sus intereses.

Salinas continúa dirigiendo una política donde los favores se pagan siempre a un alto costo, una política que se aleja del marco legal, una política que no respeta instituciones y no entiende de reglas establecidas. Se trata de una maquinaria que no se ha detenido desde hace tiempo y que destruye los canales democráticos y teje una red de corrupción, solapada y aprovechada por partidos políticos, empresarios, medios de comunicación y las instituciones mismas. Estamos ante un sistema a la disposición de los grandes intereses, al servicio de camarillas, siempre con las puertas abiertas a políticos corruptos que terminan siendo empleados y sirvientes de corporaciones que van instrumentando sus propias leyes e instituciones; ya que en este país los grandes intereses someten al gobierno para cumplir su función de facilitador de favores, concesiones y servicios a favor de una estructura oligopolizada, una estructura de complicidades y colusiones.

Carlos Salinas, es ese personaje que irónicamente detrás del poder maneja el poder mismo, es el vivo ejemplo del servicio público como instrumento y método para el enriquecimiento personal, símbolo del tráfico de intereses y del clientelismo político.

A una semana de los acontecimientos los actores políticos de México permanecen en silencio, las grandes corporaciones televisivas nunca abordaron el tema en sus noticieros y las pocas estaciones de radio y diarios que si lo abordaron, parecen haber encontrado otros temas más importantes que abordar.

A una semana de estos acontecimientos las interrogantes hechas por Denisse Dresser en el foro «México Frente a la Crisis: ¿Qué hacer para crecer?” resuenan y deben de tener una respuesta, “¿Quién gobierna en México? ¿El Senado o Ricardo Salinas Pliego cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo? ¿La Secretaría de Comunicaciones y Transportes o Unefon? ¿La Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehúsan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige? ¿La Secretaría de Educación Pública o Elba Esther Gordillo? ¿La Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim? ¿Pemex o Carlos Romero Deschamps? ¿Ustedes o una serie de intereses que no logran contener?”… “En México, el incrementalismo de la política pública puede ser atribuido a élites tradicionales que usan su poder para bloquear reformas que afectan sus intereses, o asegurar iniciativas que protejan su situación privilegiada.”
Lo que vivimos en la actualidad es producto de un pasado que continúa operando el presente político de nuestro país, los grandes actores ejerciendo el capitalismo de cuates, el capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia sino en su obstaculización.

Ante el riesgo de una sociedad que vive silenciada, refugiada en el miedo y la paranoia que ejercen sobre nosotros los medios, excusada en su senilidad, cobijados en el miedo y el soborno, los canales políticos han sido monopolizados, las instituciones públicas han sido manipuladas a favor de intereses privados, sus puertas permanecen cerradas a su ciudadanía.

Si no nos atrevamos a señalar los múltiples actores que corrompen nuestro sistema, que favorecen la ilegalidad, la impunidad y la inoperancia del sistema mexicano. Si no nos atrevemos a exigir como ciudadanos un juicio en contra de Carlos Salinas y sus benefactores, entonces estaremos a favor de un sistema que favorece el vacío de autoridad, solaparemos un gobierno empeñado en actuar a favor de intereses de una minoría.

Si no comprendemos que lo que se requiere es una reforma que regule los intereses públicos, entonces sólo nos quedará atestiguar y avalar que la impunidad es condición indispensable para el funcionamiento de la maquinaria política del país y de ser así entonces sólo nos quedara decir: ¡gracias Carlos Salinas!

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