Opinión Internacional

Inmigrantes incompletos

En el parque Bayfront, al lado de la Bahía Vizcaína hay un elegante monumento que se erigió en 1994 para conmemorar a los balseritos cubanos que desde 1959 se lanzan a un mar de sueños mojados y de tiburones dientudos que cuando no acaban con la precaria vida de sus aventureros, lo hace la sed, el viento, la deshidratación. Algunos llegan mutilados, mordisqueados por las fieras del Caribe, incompletos como está ahora el monumento a la Libertad del parque Bayfront, a los que unos vándalos le acaban de amputar varios dedos de las manos que se alzan al cielo, dejándole en descarado gesto obsceno.

Estas manos se han transformado de las súplicas al cielo o la esperanza de un sueño que anhela la libertad a la maldición de quien no tiene más que el insulto como única herramienta. Aunque el ataque ha provocado el enojo de la comunidad hispana compuesta por unos 2.3 millones de habitantes, yo no la arreglaría. Me parece que los vándalos sin querer han actualizado el monumento, convirtiéndole en algo más actual, real y sentido.

Los balseritos que llegan a Miami se quedan, los que son interceptados en el mar por los Guardacostas devueltos ¿Qué clase de jugarreta moral es esta? ¿Qué mente más diabólica puede esgrimir tal ley? Creo que es verdad, si no hubiera barreras migratorias habrían países que se vaciarían y otros que se repletarían, pero me gusta esta fórmula porque en su punto de equilibrio no existirían países muy ricos y muy pobres, sino todo muy bien equilibrados. Este fenómeno intuyo también acabaría con la indiferencia de muchos, pues la guerra en un lado, impactaría en todas partes. La explotación de un rincón sería un sacudón en todas partes. La imposición en una esquina la afectación de todas partes y con las actuales normas esto queda amortizado a su mínima expresión. El exilio es el desastre más doloroso por su masificación, por sus ramificaciones increíbles, por su infinita duración y difícil cicatrización, para aumentar su cruento perfil, me cabe anotar su confección artificial.

Los inmigrantes, los desplazados por el hambre, la guerra, el genocidio y cuanta indolencia y barbarie puede crear el Hombre, tienen también sus categorías entre los infrahumanos. Los inmigrantes incompletos, aquellos que pierden una parte de su cuerpo en la búsqueda no del sueño americano sino más bien huyendo de la pesadilla que muchas veces han auspiciado las naciones más poderosas. No olvidemos que mientras se declara la guerra al terrorismo, se ha ignorado una vital iniciativa de estructurar un plan integral contra la pobreza mundial, la idea brasileña proponía impuestos a la venta de armas. Un gran aliado del Programa Hambre Cero en todo el mundo fue pensado por Chile, Brasil y Francia bajo el auspicio de la ONU pero rechazado por las naciones más poderosas, precisamente las que se benefician exportando muerte.

Aquellas naciones que viven diseminando miserias lo tienen claro, necesitan del tráfico de armas para su riqueza. ¿De qué se quejan cuando se ven impactados por oleadas de exiliados y violencia? La ciencia natural nos habla de causa efecto. Quienes apuestan por la violencia y el enriquecimiento desmedido a costa de terceros, les toque como bumerang una respuesta igual de despreciable. Así nace el terrorismo.

Como muchos otros que buscan llegar a Estados Unidos, pero son víctimas de accidentes al lanzarse desde el “tren de la muerte”, como lo hizo Carlos Manuel Flores originario de Tecún Umán en Guatemala, sufrió la amputación de ambas piernas. Son pues, ejemplos de esta escultura que les hablo. Centenares de inmigrantes fallidos que deben esperar su deportación a su país de origen para llegar incompletos y en condiciones más precarias todavía de lo que partieron.

En tal suerte, no puedo creer en la súplica al cielo, ni en dos manos enteras orientadas en armonía. Más coherente y creíble, es la maldición que se puede dejar latir y la figura de dedos en pose obscena dedicado a los que han construido estas barreras que aseguran la miseria y permiten que algunos países jueguen el rol de dadivosos.

Me quedo con el monumento tal cual, creo que si costaron 30 mil dólares en 1994, hoy la obra es invalorable e inestimablemente más universal. No solo homenajea a los exiliados cubanos sino que representa a todo hombre que huye de un destino maldito a riesgo de su propia vida, salud y futuro. Huye por el beneficio de sus hijos, de su familia. Causa más noble no puede existir en la humanidad.

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