Opinión Internacional

José María Aznar: «El pacto con los nacionalistas explica la asunción por el PP de la pluralidad del país y su ánimo de integración»

(%=Image(1966489,»L»)%) «No aceptaré que la paz tenga un precio, porque no lo tiene». En una entrevista concedida a ABC, José María Aznar afronta todos los frentes de la actualidad política y económica. El presidente de Gobierno hace hincapié en que «el centro reformista está consolidado y ha colgado los complejos en el perchero de la historia». Se refiere también a las «stocks options», de las que afirma que «ni me gustan, ni lo puedo compartir, ni lo puedo aprobar, ni lo puedeo respaldar».

«El PSOE está dejando de ser un partido nacional para convertirse en una confederación de partidos»

Después de una legislatura de un gobierno que se proclama de centro reformista ¿puede considerarse que está consolidada y definitivamente vertebrada esta opción de centro derecha representada por el PP?

– Hay un espacio político y una fuerza política de carácter reformista, reformadora, que recoge toda la herencia liberal española, que está consolidada. El PP es una realidad política que, hoy se plantea, como un gran partido nacional, capaz de decir las mismas cosas en cualquier parte de España, con un proyecto político global y que es una garantía para la estabilidad institucional.

– Pero la historia pesa y, en ocasiones, el centro derecha español ha mostrado síntomas de determinados complejos ¿los da por superados?

– Sí. Sustancialmente, sí. Los complejos han quedado colgados en el perchero; en el perchero de la Historia, definitivamente. Y es tarea nuestra eliminar cualquier tipo de complejo, actuar con claridad, con toda transparencia, y plantear a la sociedad española lo que somos. Cuando hemos actuado así, las cosas han ido bien. Los complejos históricos se han terminado, y eso significa que la vía democrática española está en una situación de normalidad.

GOBIERNO CON EFICACIA

– Se dice que el PP ha gobernado con eficacia, pero sin haberle dado un proyecto ideológico político al centro reformista que propugna. ¿Tiene la alternativa centrista un cuerpo doctrinal que la diferencie de la socialdemocracia o acaso la gestión no ha dejado lugar para la teorización ideológica?

– A un gobernante se le tiene que pedir que lo sea. Existe un cuerpo teórico en todos los sentidos, un proyecto global del país, que es lo que se ha querido materializar en un momento histórico determinado a lo largo de estos años. Tenemos que ser lo suficientemente humildes para decir «no empezamos la historia desde cero», sino, recogiendo una herencia canovista. Asumir que no venimos, simplemente, a continuar la historia de España sino a mejorar su sistema democrático, a ofrecer más oportunidades en un momento crucial de nuestro país. Y proponemos un país cohesionado territorialmente, que sea capaz de progesar sostenidamente, que avance en sus niveles de bienestar y con capacidad de proyectarse hacia el exterior. Pretendemos una España que logre hacer de su cultura uno de sus elementos básicos y fundamentales de su proyección en el siglo XXI. Todo esto significa la puesta en marcha de nuestro proyecto liberal y reformador, que responde a las necesidades de la España en este fin de siglo.

– Pero la derecha pasa por esmerarse escasamente en el fortalecimiento de algunas libertades y eso está, de alguna forma, en la conciencia colectiva. Lo mismo que la apuesta por el Estado del bienestar, que parece un patrimonio de la izquierda.

– La historia de los últimos veinticinco años de la vida española no hubiese sido posible sin un compromiso general con las libertades, con la democracia y con la asunción de nuestra historia. Y en este punto el PP ha rendido un tributo a las libertades en forma de vida humanas. Y nuestros compañeros han sido asesinados por defender la libertad. Por eso, la reflexión que me formula no deja de ser un tópico desmentido, además, de forma dramática.

– ¿Y la libertad de expresión?

– Si se recorre la historia de este siglo y la historia de las ideas se comprueba que han triunfado las ideas liberales, no las marxistas, ni las totalitarias, ni las fascistas. Es la libertad la que triunfa; son las democracias las que triunfan; es la economía de mercado la que triunfa; es un determinado entendimiento del bienestar el que triunfa; es una sensibilidad de los derechos humanos la que triunfa. Todo eso es una expresión de lo que nosotros representamos, por eso, insisto, no hay razón para complejo alguno. Los vientos de la historia han soplado en la dirección en la que nosotros soplábamos.

SINTONÍA CON BLAIR Y SCHRÖDER

– Pero usted se entiende bien con líderes socialdemocrátas como Blair o Schröder y eso podría entenderse como una contradicción.

– Puede haber algunas coincidencias generacionales, relaciones personales o de amistad al margen de las diferencias políticas, pero hay luego posiciones reformadoras en las que se coincide. Schröder, por ejemplo, acaba de aprobar una reforma fiscal muy importante. Ése ha sido un camino que abrió España. Lo mismo que la política de liberalizaciones, donde nosotros hemos sido pioneros. Es posible converger en aspectos concretos desde planteamientos ideológicos diferentes.

– Pero ¿qué alternativas diferenciadoras se pueden elaborar desde un centro-derecha respecto de la socialdemocracia?, ¿dónde están las diferencias de fondo?

– El problema de la socialdemocracia, y se ha visto muy recientemente en Florencia, es que es incapaz de definirse. Pero de lo que se trata en este momento es de determinar el horizonte de la primera década del siglo; cómo tenemos que orientar la vida europea: su organización, su moneda -el euro-, su ampliación, cómo podemos perfeccionar nuestro espacio de libertad, de seguridad y de justicia, y al mismo tiempo, cómo vamos a lograr integrar políticamente a Europa, incrementando el bienestar y el empleo, con reformas, con liberalización, con competencia y con flexibilidad… Todas esas cosas son las que tenemos que poner en marcha. Y ésa es la puesta en marcha de una política claramente reformadora, claramente reformista.

INTERVENCIÓN DEL ESTADO

– ¿Con intervención del Estado para alcanzar esos objetivos?

– Sin intervención. La intervención del Estado responde a políticas antiguas porque cada vez hay menos déficit, menos deuda, y menos impuestos. Eso quiere decir que hay muchas más oportunidades para los ciudadanos. Si hay más liberalización, hay más oportunidades para los ciudadanos. Si hay más competencia, hay más oportunidades para los ciudadanos. Si hay más crecimiento, hay más oportunidades y más empleos para los ciudadanos. Si hay más empleos para los ciudadanos, hay más posibilidades de bienestar para los ciudadanos. Ésas son las orientaciones positivas que hay que poner en marcha, y esa orientación de futuro es la que se tiene que diseñar en Lisboa, en el próximo Consejo Europeo. Ahí es donde Europa se juega una gran parte de su orientación de futuro. Las políticas intervencionistas están abocadas estrictamente al fracaso y a provocar estancamiento y crisis.

– Otro aspecto que afecta decisivamente a los hábitos sociales y a los nuevos valores: la sociedad de la información y el acceso a las nuevas tecnologías.

– En el mundo del futuro hay dos cuestiones básicas, que son las que marcan las diferencias: las tecnológicas y las culturales. Serán las grandes diferencias del mundo del futuro. España -y eso está fuera del debate- está ya en el mundo desarrollado. El debate se refiere ahora al lugar que queramos conseguir en el mundo desarrollado: a la cola o en cabeza.

NUEVOS MINISTERIOS

– Este planteamiento adelantaría la adecuación de la Administración y quizás, como se ha adelantado. nuevos departamentos.

– Quiero crear un Ministerio de Innovación, Investigación y Tecnología que supere la vieja concepción del Ministerio de Industria, vinculado a sectores públicos intervenidos; y hay que reformar el Ministerio de Asuntos Exteriores y diseñar un nuevo servicio exterior, un servicio en el que esté englobada una parte sustancial de las funciones que se refieren al comercio exterior de España.

– En esta legislatura se ha producido un hecho histórico decisivo: el entendimiento del Partido Popular con los partidos nacionalistas, algo que parecía muy difícil por razones históricas. ¿Ha sido una experiencia positiva?

– Sin duda. Hemos tenido la legislatura más larga de la democracia, marcada permanentemente por un diálogo útil y creo que con unos rendimientos muy beneficiosos para el país. Desde un punto de vista político e histórico, es evidente que en mayo de 1996 se produce un quiebro donde la supuesta animadversión, el supuesto enfrentamiento histórico o la supuesta incapacidad de entendimiento de una gran fuerza política nacional de centro-derecha y los nacionalismos periféricos, son circunstancias que se superan y se produce además de manera pública, transparente. Incluso cuando aritméticamente, esa colaboración no era imprescindible. Eso explica la asunción por el PP de la pluralidad del país y su ánimo de integración. Por eso, la experiencia ha sido muy positiva.

– La relación con CiU es muy diferente a la que mantiene el Gobierno -o mantenía- con el PNV, en particular después de las posiciones de este partido en relación con el marco estatutario, constitucional y su actitud ante la violencia de ETA.

– Hemos sido capaces de tener un territorio común, un territorio de encuentro, a lo largo de esta legislatura, y un diálogo útil. Y ha habido luego divergencias concretas, singulares. Y si no hubiese sido así, la legislatura ni hubiese durado ni hubiese adqurido el contenido que ha tenido. No hay que olvidar que estamos hablando de la legislatura del euro, de la legislatura del empleo, de la legislatura de las liberalizaciones, de la legislatura de la supresión del servicio militar, de los acuerdos sindicales. Ahora bien, no hay dos fuerzas nacionalistas iguales. Y es un hecho evidente que con el PNV existen divergencias de fondo sobre la política vasca.

DIVERGENCIAS CON EL PNV

– ¿Es una divergencia insalvable?

– He hecho todo lo posible para que no sea insalvable. La prueba de ello es que, en el fondo, el intento del año 96 es el intento de ese proyecto compartido, de un proyecto común, expresión de la pluralidad del país, pero expresión de una política posible que comprometa a todos. Ahora no es el Gobierno el que ha cambiado su posición, el Gobierno no se ha inventado el Pacto de Estella.

– Después de lo que ha ocurrido, ¿es planteable que vuelva a haber una mínima sintonía con los dirigentes del PNV, especialmente tras sus declaraciones del 6 y del 24 de diciembre pasado?

– Me gustaría mucho que el PNV tuviese otra actitud; me gustaría mucho que tuviese un posicionamiento nítido, diáfano, contra la violencia; me gustaría mucho que tuviese un planteamiento nítido y claro de respeto de las reglas del juego; me gustaría mucho que tuviese un planteamiento muy nítido y muy claro de lo que significa una apuesta por el pluralismo, lejos de cualquier política de exclusión; me gustaría mucho que tuviese una posición muy nítida sobre las capacidades de compromiso respecto del ordenamiento institucional vigente. Creo sinceramente que los dirigentes del PNV en este momento han elegido otro camino, pero mi deseo sería que volviesen a ese camino, que creo que es el camino correcto.

RESPETO AL ELECTORADO

– ¿Es verosímil que vuelvan al camino a que se refiere?

– Es difícil que, cuando se han dado esos pasos, los mismos dirigentes puedan volver, pero estoy absolutamente convencido de que uno de los problemas que puede tener un partido político es perder el respeto a su electorado.

– ¿Cree que los dirigentes del PNV se lo han perdido a su electorado?

– Creo que hay dirigentes del PNV que han perdido el respeto a su electorado.

CONCIERTO ECONÓMICO

– El Concierto Económico del País Vasco caduca el 31 de diciembre de 2001, es decir, habrá que elaborar una nueva ley de artículo único. ¿Es compatible reivindicar esa renovación con las actuales posiciones del PNV y de EA?

– Cada uno tiene que demostrar su propia coherencia. Yo demostraré la mía, que es una apuesta muy clara por el marco jurídico vigente. Estoy haciendo una apuesta por el Concierto Económico, que es uno de los ejes esenciales del autogobierno máximo en el País Vasco. Así lo estamos haciendo en las instancias europeas, y espero que podamos llegar a un acuerdo pronto con el Gobierno vasco en la salvaguarda del Estatuto y del Concierto Económico en el ámbito europeo.

– ¿Eso significa que el Gobierno va a retirar los recursos contra determinadas normas fiscales vascas?

– Significa que se puede llegar a compromisos de normas y reglas de buena conducta, y de compromiso en la aplicación del Concierto en el contexto nacional y europeo, con satisfacción para todos. Porque dentro del proyecto común y del proyecto integrador está el Estatuto de Autonomía, y está el Concierto.

– ¿Habrá, pues, renovación de la ley del Concierto?

– Habrá renovación.

– ¿Habrá defensa del Gobierno del Concierto ante las instancias europeas?

– La ha habido, la hay y la habrá.

– Con las distintas financiaciones autonómicas, ¿no se está haciendo una España de «dos velocidades», desigual?

– No. Estamos respetando lo que es la pluralidad de nuestro país. Eso es lo que se debe distanciar de cualquier propuesta confusa, bien sea centralizadora o bien sea absolutamente federalizante. Creo que eso es una equivocación. Lo que estamos respetando son las raíces históricas de la pluralidad española, y estamos respetando las raíces constitucionales de la presente realidad española. Esa es la España posible. Y, justamente, ser capaz de asumir eso es uno de los secretos que nos ha traído aquí, a este éxito de la España de final de siglo, y es el que se debe prolongar hacia el futuro. Por eso, cuestionar las reglas fundamentales de nuestra Constitución, de nuestro marco jurídico, es un gravísimo error y una grave falta de responsabilidad.

– El Gobierno tendrá que explicar muy bien esta cuestión. Suscitará polémica.

– Voy a explicar claramente lo siguiente. Primero, que la sociedad vasca tiene, y todos los españoles lo sabemos, un problema básico, que es el del terrorismo. Para afrontar el problema del terrorismo y la violencia, hemos actuado y seguiremos actuando dentro estrictamente de las normas del Estado de Derecho y de la Ley. Trabajaremos de una manera infatigable por la paz, pero no aceptaré que la paz tenga un precio, porque no lo tiene. El precio de la paz, o los que hablan del precio de la paz, están diciendo que están dispuestos a aceptar el chantaje del terror, y eso es no solamente la ruina política de una sociedad, sino la ruina moral. Eso es una cosa que no voy a aceptar.

DIÁLOGO CON ETA

– El posibilismo enlaza con la tregua de ETA. ¿Se reprocha el Gobierno lo que pudo hacer y no hizo?

– Hicimos todo lo que teníamos que hacer. Autoricé un diálogo con la organización terrorista, autoricé un diálogo con una organización que políticamente apoya a los terroristas, y se produjeron esos diálogos. Se tomaron medidas muy importantes de política penitenciaria, se hicieron ofrecimientos para el retorno al país de las personas que están fuera y, además de eso, nos ocupamos de un resarcimiento moral y material de las víctimas del terrorismo. Cuando se habla de moverse se utilizan expresiones que, por cierto, suenan con demasiada asiduidad, y la asiduidad no elimina la necedad de la expresión, como «tener más arrojo». Y eso, políticamente, ¿qué quiere decir? ¿Quiere decir que hay que saltarse la Ley? ¿Quiere decir que hay que dar la razón a los que utilizan el chantaje del terror? ¿Qué quiere decir eso? Creo que la coherencia de la posición del Gobierno está absolutamente acreditada, y esa misma coherencia será la que mantendremos en los próximos años. Sé muy bien que lo que le conviene a ETA es hacer aparecer al Gobierno como el culpable de su decisión de volver a la violencia. Que eso lo pretenda ETA, no me extraña. Pero que eso lo avalen algunos que no lo deberían hacer, en el País Vasco e, incluso, fuera del País Vasco, es algo que me preocupa mucho.

ENTENDIMIENTO CON EL PSOE

– ¿Se siente acompañado el Gobierno en este asunto por el primer partido de la oposición o detecta alguna ambigüedad?

– Me siento acompañado por la inmensa mayoría de la sociedad española. Me siento acompañado por la mayoría de la sociedad vasca, y hago un esfuerzo permanente y cotidiano porque entre los dos grandes partidos nacionales exista el mayor entendimiento y el mayor consenso posible en determinados asuntos, y uno de ellos es éste.

– Le pregunto por el PSOE y usted me contesta con la sociedad española.

– Mi deseo es que ese entendimiento con el Partido Socialista sea un entendimiento intenso y claro.

– ¿Manifiestamente mejorable al actual?

– Todo es mejorable.

– ¿Ha hablado de estos temas con el señor Almunia? ¿Está satisfecho de su respuesta?

– A nadie hay por qué pedirle que firme cheques en blanco. Hay que pedir coherencia. Lo que me puede preocupar en este momento del PSOE es que pierda los referentes nacionales. Creo que el Partido Socialista está dejando de ser un partido nacional para convertirse en una confederación de partidos más o menos regionales.

«Creo que voy a ganar, que voy a gobernar y que hay que trabajar mucho para ganar y gobernar»

– ¿Se está refiriendo a la política de pactos tras las municipales o al federalismo de Maragall?

– Me estoy refiriendo a la obsesión por volver al poder a costa de lo que sea, a la debilidad de liderazgo y a que los puntos de referencia de un partido nacional empiecen a dejar de existir. La suma de votos independentistas, o de votos republicanos, o de votos de gente que vulnera el actual marco jurídico, no puede dar lugar a un proyecto político coherente ni puede ser la expresión de un partido nacional.

– ¿Esa crítica al PSOE será uno de los ejes del discurso de la campaña electoral?

– España necesita grandes partidos nacionales, como el PP, que ofrece una garantía de estabilidad y eso todavía no se percibe en el PSOE.

MENSAJES DEL PP

(%=Image(7179776,»R»)%)– ¿Cuáles van a ser los mensajes del Gobierno y del PP en la próxima campaña electoral?

– Hoy España se puede definir por algunas características: es una España optimista, es una España con confianza en sí misma, y es una España en progreso. Lo que me importa es la decisión de los españoles, a la cual me acerco con toda humildad, y con toda humildad, les pediré una ratificación de su confianza para que no se quiebre ese proceso de optimismo y progreso. El único riesgo que tiene España es el riesgo del retroceso, y hay políticas que son políticas del retroceso.

– ¿Tiene una previsión de resultados electorales?

– No. Creo que la democracia española es lo suficientemente madura como para saber que ya no estamos en un país de grandes vuelcos; estamos en un país de certezas relativas. Las distancias en las democracias modernas, en las democracias maduras, son las distancias suaves, pequeñas. A lo que aspiro es a un Gobierno que tenga una mayoría más holgada que la anterior, porque creo que es lo que conviene al país. Nadie puede acusarme, por ejemplo, de convocar elecciones cuando a mí me conviene, ni cuando conviene a mi partido. Respetar los plazos políticos es lo correcto para el país, y creo sinceramente que a España le conviene que el Gobierno futuro disponga de una mayoría más holgada.

– ¿Estaría usted dispuesto a abordar la creación de un eje de centro-derecha integrado, fundamentalmente, por el PP y CiU?

– Una mayoría más holgada es perfectamente compatible con el mantenimiento de los diálogos políticos en términos útiles para nuestro país en la próxima legislatura. Estaré dispuesto a ofrecer consensos a otras formaciones políticas y también a la oposición parlamentaria.

– ¿Están elaboradas las listas?

– Afortunadamente, tengo ahí personas que se ocupan de esa responsabilidad de elaborar las listas electorales.

– ¿Usted no interviene en la elaboración de las listas?

– La verdad es que muy poco.

– Pero los ministros del Gobierno previsiblemente encabezarán distintas listas.

– Supongo que tendrán aspiraciones de encabezar listas muchos de ellos.

– Pero usted lo desconoce. No interviene.

– No intervengo muy directamente en la elaboración de las listas.

– ¿Tiene expectativas de crecimiento para el PP en alguna Comunidad o en alguna provincia concreta?

– Tengo expectativas de crecimiento en todas.

– ¿Cataluña, por ejemplo?

– Podemos aspirar razonablemente a mejorar nuestros resultados. Podemos presentar una tarea política coherente, podemos presentar en gran medida un proyecto realizado, y podemos presentar un proyecto muy ambicioso.

– ¿Podría confirmar si el ministro Portavoz irá por la lista de Barcelona?

– Tiene muchas posibilidades de ir.

– ¿Y el ministro de Interior, por Vizcaya?

– Pues eso ya no lo sé.

– ¿Y el vicepresidente primero, por Asturias?

– Supongo que sí. Es su circunscripción de siempre.

– ¿Va a volver a gobernar cuatro años?

– Voy a pedir a los españoles confianza para otros cuatro años.

– Sí, pero eso se da por descontado.

– Creo que ganaremos las elecciones. Creo que hay que hacer un gran esfuerzo para ganarlas.

– ¿Cree que va a ganar y, por lo tanto, que va a gobernar?

– Creo que voy a ganar, creo que voy a gobernar y creo que hay que trabajar mucho para ganar y para gobernar.

– ¿No es usted muy joven para estar sólo ocho años en la Presidencia del Gobierno?

– Creo que soy, además de joven, bastante inteligente para sólo estar ocho años en la Presidencia.

– ¿Teme que con esa promesa que ha hecho en la próxima legislatura se desate una carrera por la sucesión?

– No quiero creer, me resisto a creer, a estar en la posición de aquel que cree que solamente puede ser presidente de Gobierno; por lo tanto, cuando termine mi etapa de presidente de Gobierno, espero quedar útil para muchos aspectos en la vida, también en la vida política, ¿por qué no? Pero no quiero convertirme en un resistente del poder. Creo que un período de ocho años es importante para poner en marcha un proyecto político, para dedicarme a ello y para desarrollarlo. Y luego tiene que venir gente con nuevos ímpetus, con nuevos bríos, con nuevas ideas, que sea capaz de hacer cosas. Y hay muchas cosas por hacer en la vida.

Tomado de (%=Link(«http://www.abc.es/»,»ABC.es»)%) de España

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