Opinión Internacional

La bajeza del bravucón

El candidato republicano es poco tolerante con la gente que no es millonaria como él y sus amigos

No contento con darle un repaso a su letárgico oponente, el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Willard Mittford Romney, la agarró duro contra España durante el primer debate presidencial. Con escalofriante frialdad e indiferente a las posibles consecuencias que sus impertinentes siete palabras podrían tener en el futuro financiero inmediato de España, Romney le clavó una puya inmerecida.

En Estados Unidos el hachazo pasó completamente desapercibido, entre otras cosas porque España rara vez es noticia en este país. Ni siquiera cuando las noticias son malas. En España, con justa razón, el ofensivo comentario de Romney ha sido interpretado como un acto hostil que podría dañar la imagen de España en el mundo. De inmediato pero con moderación, Dolores de Cospedal, la secretaria del Partido Popular, ha respondido exigiendo prudencia. «España no está ardiendo por los cuatro costados como algunos pretenden hacer ver al exterior».

También ha habido recriminaciones a Romney en la prensa española haciéndole ver que «una buena parte del margen que España tiene para salir de sus crisis depende de su imagen en el exterior». Antonio Caño, el corresponsal de El País en Washington, escribió que «si Romney gana las elecciones y es elegido presidente de Estados Unidos, ¿cómo va a manejar sus relaciones con España, un miembro de la OTAN, un territorio con estratégicas bases militares norteamericanas, un aliado de primera fila de Estados Unidos? Para mí, la gratuita agresión de Romney a España es como tirarle una patada a alguien que está en el piso después de haber recibido una golpiza. Pero el golpe bajo de Romney para nada desentona con sus antecedentes de «niño bien», prepotente, bravucón y pendenciero.

Quienes le conocieron de joven cuentan que en la escuela secundaria a Mittford le gustaba propinar este tipo de golpes arteros. En un artículo publicado por el Washington Post, algunos de sus compañeros de escuela relataron cómo se divertía hostigando a un compañero gay.

Contaron cómo se desternilló de risa después de conducir a un maestro ciego a que se estrellara contra una puerta cerrada. También dijeron que en una ocasión encabezó a una pandilla de «niños bien» para atrapar, aterrorizar y luego rapar a un joven que tuvo la osadía de teñirse el pelo. «Fueron bromas de adolescente», dijo Romney entre carcajadas, cuando en una entrevista le preguntaron si eran ciertas las acusaciones.

MÍNIMA TOLERANCIA Otra posible explicación del ataque de Romney a España podría ser que su nivel de tolerancia hacia las personas y los países que sufren un descalabro económico es mínimo. A Romney y sus amigos les gusta fanfarronear sobre su riqueza: aparte de sus miles de millones de dólares, Romney tiene seis caserones en Estados Unidos y casi el mismo número de Cadillacs, Mustangs y Dodges. Entre las diversiones de la familia Romney está practicar el Dressage, con sus caballos pura raza y ver partidos de fútbol americano desde lujosos palcos en estadios deportivos.

A Romney los pobres no le preocupan, al menos eso fue lo que le dijo a la periodista de CNN, Soledad O’Brien. Tampoco le interesa «ese 47% de los ciudadanos que», según dijo en un video hecho público por la revista Mother Jones, «van a votar por el Presidente…que dependen del gobierno, que se creen victimados, que piensan que el gobierno tiene la obligación de cuidar de ellos, que creen que tienen derecho a que el gobierno pague por el cuidado de su salud y les dé casa, comida y sustento. A ese 47% que no paga impuestos…Nunca podré convencerlos de que se hagan responsables de sus actos y de sus vidas». Mas claro ni el agua, Romney desprecia a la gente que no es como él y sus amigos.

Otra manera de interpretar el palo a España sería que Romney se valió de la crisis española para acusar a Obama de pretender implantar un fallido modelo económico de tipo europeo en Estados Unidos. Para la derecha estadounidense en Europa no hay diferencias de fondo entre los distintos países porque en materia económica en todos predomina el «estado de bienestar». Y para un gran porcentaje de los miembros del partido republicano, los mismos que piensan que Estados Unidos es un país excepcional, Obama no solo no nació en Estados Unidos sino que engañó a los votantes porque nunca confesó que el objetivo central de su gobierno es implantar un socialismo tipo europeo en Estados Unidos.

«POLÍTICO OPORTUNISTA» Sigo pensando que el peso de los debates es relativo, y que en esta elección será casi nulo.

Creo que los campos ya han sido delimitados y que la inmensa mayoría de los votantes ya decidió por quien va a votar.

Solo espero que voten por Obama, el candidato que ha apostado su carrera política al lado de los 30 millones de personas que podrán contar con un seguro de salud si es que logra su reelección, por los millones de jóvenes que serían amparados por el seguro médico de sus padres y por los enfermos crónicos que no podrán ser excluidos por las aseguradoras; y el único candidato que garantiza que los «dreamers» no serán deportados.

Quienes conocemos la historia sabemos que el efecto negativo de las bajezas de Romney a España apenas si hará mella en una historia que se mide en centurias. La grandeza de España no se desvanece ante una crisis económica temporal ni se disminuye por los golpes bajos de un político oportunista.

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