Opinión Internacional

La Celac atenta contra la democracia

 El encuentro atrajo mayor atención que ediciones anteriores debido a la implementación de la «Operación Limpieza» que consistió en detenciones, represión, y en general violaciones contra los DDHH por parte del régimen castrista contra la disidencia cubana, práctica esta que se llevó a cabo ante la mirada impávida y cómplice de la casi totalidad de los gobiernos que participaron, toda vez que solamente las delegaciones de Costa Rica y Chile mostraron interés por el tema de DDHH en la isla. Esta conducta omisiva constituye una traición a la vigencia de los valores democráticos dentro de la región.

En el encuentro participaron 33 jefes de Estado y de gobierno pertenecientes a cada uno de los países integrantes de esta comunidad, que ha sido definida como un espacio para el diálogo y la concertación que busca avanzar en el proceso de integración regional. La Celac fue creada mediante la Declaración de Caracas de 2011 suscrita por todos los países integrantes de Latinoamérica y el Caribe. Esta comunidad de Estados es una manifestación del nuevo multilateralismo latinoamericano, el cual se caracteriza por la fragmentación y duplicidad de instancias en las que coexisten el marcado presidencialismo y con la creación de instituciones que son confusas tanto jurídicamente como institucionalmente. A esto se le suma hacer énfasis en la autonomía frente a Estados Unidos.

 

Las declaraciones que se han producido desde su creación a la fecha se caracterizan por ser amplias, enunciativas y llenas de contradicciones, basta analizar la Declaración de La Habana para apreciar cómo durante la recién finalizada Cumbre Celac se buscó invisibilizar las obligaciones en materia de DDHH, lo que es cónsono con la posición que en estos foros han promovido de manera insistente Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Esta declaración hace alusión de manera insistente a los términos: libertad, paz, pobreza, desigualdades, integración y territorio libre de colonialismo.

 

Con relación al tema del colonialismo, se considera oportuno precisar que en la intervención de Nicolás Maduro, se insiste en la necesidad que Puerto Rico alcance su independencia y se incorpore a la Celac. En este sentido, la declaración final trata de manipular el derecho internacional al hacer referencia solo a la Resolución 1514 (XV) que contiene la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales omitiendo la Resolución 1541 (XV), la cual amplió el criterio de la Resolución 1514 al señalar que además de la independencia, los pueblos sometidos a dominación colonial pueden, en ejercicio del derecho a su libre determinación, asociarse a un Estado independiente. Este es el caso de Puerto Rico, Estado libre y asociado de Estados Unidos cuyos habitantes han votado a favor de mantener ese estatus en cuatro oportunidades (1967, 1993, 1998 y 2012).

 

La paz, erradicación de las desigualdades, pobreza, libertad no se declaran, se deben plasmar en acciones y medidas que se enmarquen dentro del respeto a los DDHH y el apego a los valores democráticos. Es lamentable el contenido de la Declaración de La Habana, a lo cual se suma la presencia cómplice durante la cumbre del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien precisamente es garante de la democracia en la región.

 

@jeisakuvargas

 

 

 

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