Opinión Internacional

La expulsión de Arencibia es una provocación antisocialista

La parte de la burocracia interesada en mantener el status quo, que contribuye a revertir el proceso revolucionario cubano y restaurar el capitalismo, no pudo discutir política ni ideológicamente con los partidarios del Socialismo Participativo y Democrático y trató de ignorar nuestras propuestas programáticas y aislarlas para evitar que continuara aumentando su influencia dentro del pueblo y los trabajadores.

Como se acerca la fecha de convocar el VI Congreso y no han logrado paralizarnos, los enemigos de la profundización del socialismo decidieron poner en ejecución un plan para desacreditarnos como “agentes del enemigo” y tratar de presentarnos como otros tantos “disidentes dedicados a denunciar las arbitrariedades y violaciones de los derechos humanos en Cuba”.

Para lograrlo, nada mejor que violar los derechos de uno de los más activos compañeros que compartimos estas ideas y tratar desviar toda nuestra acción y atención a la “defensa de sus derechos violados”. Se trata de una burda provocación contra los partidarios del Socialismo Participativo y Democrático. Se actuó contra Arencibia y como para despistar, primero contra otros tres compañeros en Holguín que recibieron artículos enviados por Arencibia, los que también fueron expulsados de su trabajo y separado uno y expulsado otro de los dos que eran militantes del PCC, por “utilizar” los medios del estado para otros usos distintos a sus fines, como si el primer deber de todo revolucionario no fuera defender la revolución y el socialismo.

Una vez más se equivocan quienes creen que están tratando con “bisoños revolucionarios” a los que pueden hacer caer en sus mezquinas trampas.

Ni vamos a convertir el “caso Arencibia” en motivo principal de nuestras preocupaciones ni van arrastrando a desgastarnos en una “guerrita contra el gobierno” que le permita a la burocracia presentarnos como “disidentes”.

Todo el mundo sabe que la injusticia siempre es contrarrevolucionaria. Se cometa contra un revolucionario o contra cualquier ciudadano común. Se nos ha querido acostumbrar a los revolucionarios a callar ante las injusticias, para que el “enemigo” no pueda usar la denuncia contra el proceso revolucionario. Es la forma en que se ha tratado de acallar siempre a los que dentro de la Revolución hemos estado en contra de las arbitrariedades.

Pero se va haciendo más claro cada día que los peores enemigo de la revolución y el socialismo son precisamente los que comenten injusticias en su nombre para tratar de perpetuar el status quo y no hacer ningún cambio a favor de la socialización, del poder pueblo y los trabajadores.

Hemos presentado el hecho en Kaosenlared porque se trata de un colaborador de esa revista; pero no nos proponemos hacer ninguna campaña de “denuncias contra la Revolución”. El compañero Arencibia es militantes del PCC desde hace 32 años, pertenece a un núcleo y es miembro de un colectivo laboral. Él se desempeñaba como Director Jurídico Administrativo, segundo en el orden jerárquico de su institución; como jurista y comunista sabe defenderse por las vías institucionales administrativas y partidistas y en eso tendrá todo el apoyo necesario.

Pero además desde que se inició en estos trajines preveía que podía ser victima de estas arbitrariedades y se preparó emocional y psíquicamente para enfrentarla. Para él no es ningún problema trabajar en la limpieza de calle, el recogido de basuras, la campaña contra el mosquito o lo que tenga que hacer para sobrevivir, como cualquier otro trabajador.

Igual que él, los que decidimos presentar las Propuestas Programáticas, estamos todos preparados para enfrentar este tipo de situaciones y otras peores que podrían venir. No las buscamos, pero no las tememos, incluida esa de que seamos acusados de trabajar para el enemigo. Sabemos que el totalitarismo estalinista cuando decide actuar no necesita pruebas, las fabrica.

La labor que hacía Arencibia usando los recursos del estado todo-poseedor para difundir las ideas del Socialismo Participativo y Democrático es ampliamente conocida por todos en su organismo, el Banco Central de Cuba y muy fructífera en el trabajo desplegado para atender al llamado hecho por Fidel y Raúl. Valió la pena pagar el precio. Lo esperábamos. Ya hay muchos otros que difunden nuestros artículos y lo seguirán haciendo a despecho de que esta acción trata precisamente de infundir terror para evitar ese intercambio en la red.

Hemos informado el hecho sin denunciar a nadie y punto. No vamos a convertir a Arencibia en mártir del Socialismo Participativo y Democrático. No necesitamos mártires, ni visionarios, ni Joanys. Son las masas las que hacen el socialismo y serán ellas las que decidan si lo hacen o no. Nosotros modestamente tratamos de contribuir con nuestras opiniones desde nuestra modesta posición, apenas sin recursos.

Usamos y seguiremos usando los del gobierno, porque el estado en Cuba es el dueño de todo, “regula” todo, desde el capitalismo monopolista de estado y porque no vamos nunca a usar los recursos del enemigo imperialista y sus acólitos. Que algunos de sus órganos pretendan utilizar nuestros escritos, sin solicitud ni permiso nuestro, con otros fines distintos a sus propósitos originales, es algo que el inmovilismo agradece y le hace el juego.

Nosotros no vamos a prestarnos a ninguna campañita del enemigo imperialista para demostrar que en Cuba se violan los derechos humanos. El imperialismo acecha y espera vernos divididos para dar su zarpazo. No vamos a hacerle el juego. No vamos a dejarnos contaminar ni arrastrar, cual es el propósito que persigue esta medida contra Arencibia. Además estamos concientes de la difícil situación económica que atravesamos, agravada por al crisis internacional, por lo que el momento es de unión, no de discordia, sin dejar de reconocer nuestras diferencias. Nosotros hemos señalado que estamos concientes de que este es un proceso revolucionario donde hay excesos, pero donde jamás ha sido política oficial de la revolución la tortura, ni las violaciones fragrantes y masivas de los derechos humanos.

Seguiremos insistiendo en la necesidad del diálogo abierto entre revolucionarios y entre todos los cubanos.

Actuamos dentro de la Revolución, como parte de ella, en el seno de sus propias y lógicas contradicciones dialécticas. Nuestro objetivo es impulsar el proceso revolucionario hacia nuevas cotas, en dirección a la socialización de la propiedad y a la democratización las decisiones. Nada tenemos, -y todos los saben, amigos, burócratas y enemigos-, que ver con campañitas contra la revolución, privatizaciones, ni capitalismos americanos, europeos o chinos, nada que ver con perestroikas y otras sandeces que tratan de endilgarnos quienes no tienen argumentos para rebatir las ideas originales de Marx que son las que defendemos. Somos martianos y marxistas.

El compañero Arencibia, me pidió que agradeciera en su nombre a todos los compañeros que habían mostrado su solidaridad con él y me comunicó su deseo de que no hablemos más públicamente sobre su caso, para poder seguir concentrando nuestros esfuerzos en la lucha por el Socialismo Participativo y Democrático que es el sentido de nuestra existencia.

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