Opinión Internacional

La inefable candidez del Vicepresidente

Para nadie resulta extraña la candidez que asume el Vicepresidente García Linera cuando visita el oriente boliviano. Ciertamente, esta parte del país está acostumbrada a su intencionada apariencia. El Vicepresidente, personaje simpático de increíble astucia y gran habilidad para el doble discurso es capaz de argumentar temas paradójicos y presentarlos como deseables, buenos y convenientes para la región.

Recordemos cuando concertó con los representantes cívicos el acuerdo para lograr el Referéndum vinculante por las Autonomías Departamentales, si bien la consulta prosperó, la pregunta signada en los libros fue premeditadamente distorsionada. Tiempo después apareció con la perversa idea de las Autonomías Indígenas para afectar las Departamentales.

También fue artífice del consenso parlamentario, sobre la base de los ‘dos tercios’, para la aprobación de la Ley de Convocatoria a la Asamblea Constituyente. Sorprendentemente, seis meses después, apareció como abanderado de la consigna masista de la ‘mayoría absoluta’ para aprobar el texto de la nueva Constitución.

Recientemente un canal de televisión lo tuvo como invitado especial, allí con apropiado lenguaje corporal lo vimos proyectar pureza de ánimo y, con evidente sagacidad y destreza política, evadir preguntas e interpretar contradictoriamente el alcance de temas ideológicamente definidos en el plan del MAS.

Quienes observaban la pantalla, conocedores de la trayectoria política del vicepresidente, sabían que cuando éste en tono afable predicaba la intención del gobierno de evitar la confrontación entre bolivianos, su ser íntimo, aquél tan inseparablemente ligado a él como su sombra, se revoloteaba como demonio, pues seguramente afloraba en su memoria ‘Huarizata’, donde declaró que con una FAL bajo el poncho ‘aprendió a luchar por la revolución, a amar y también a matar’. En aquella localidad instó a los campesinos a defender ‘con los fusiles Máuser’ los cambios históricos y a estar atentos a una convocatoria del gobierno para inmediatamente actuar como guerreros de la liberación indígena. Allí vimos a un García Linera, distinto al del programa televisivo, haciendo apología de la violencia y convocando a la lucha armada.

García Linera fue el factor determinante para provocar el viraje del pensamiento ideológico del MAS hacia posturas radicales que sesgaron el propósito inicial de este movimiento; una combinación de ‘izquierda tradicional’ con el ‘indianismo’, proyecto que fue ideado junto a un grupo de extremistas, sociólogos, y ong’s, para llevar adelante un inédito experimento socialista donde la ‘lucha de clases’ ha sido sustituida por la ‘confrontación étnica y racial’.

Lo cierto es que en el oriente boliviano recién se están enterando del alcance del proyecto de país plurinacional que se pretende imponer. Desde luego esta visión de país destruye su modelo productivo, su cultura y el tipo de sociedad construida desde la fundación de sus ciudades. Con sorpresa y preocupación se están percatando que los mestizos ‘pluriculturales’, son considerados ‘accesoriamente’ a una sociedad que se construirá sobre una matriz étnica indigenista.

Ante esta situación su dirigencia continúa absorta y crédula, predispuesta a invitaciones a diálogos para oír propuestas y compromisos, que naturalmente desean escuchar. Entre tanto, con su inefable candidez, el Vicepresidente consigue el objetivo de ‘acolchonar’ la reacción social y continuar en su pretensión de imponer un modelo socialista, como ha afirmado.

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