Opinión Internacional

La marcha de la coca ilegal

“Evo defiende ruta por TIPNIS y apoya a marchistas (Los Tiempos 29-12-11).- La marcha del Consejo Indígena del Sur (Conisur), afín al Gobierno, prevé ingresar hoy a la ciudad de Cochabamba donde los dirigentes esperan al menos lograr un avance en la solución a su demanda de anulación de la Ley de Protección del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis)”.

La contra marcha que están haciendo los cocaleros ilegales del Chapare y «ramas afines», es el colmo de la desvergüenza.

Solo podía pasar en el Estado Plurinacional del presidente de las 6 federaciones del Chapare Evo Morales, quien también funge como Presidente de Estado.

Bolivia se ha transformado en un país surrealista, donde suceden las cosas más inverosímiles y grotescas. Aquí Mauricio Babilonia y las mariposas amarillas de García Márquez quedaron chicos. Por desgracia es un surrealismo trágico, no un realismo mágico.

Esta marcha nace como oposición a la marcha de los indígenas de tierras bajas, que luchan por la defensa del TIPNIS y de su forma de vida.

Los indígenas orientales saben por experiencia de sus hermanos Yuquis lo que les puede pasar si los cocalero de Morales entran a sus tierras. Lo que les espera el genocidio de los Yuquis en el Chapare, que inexplicablemente a nadie en Bolivia ni en el mundo les interesa, pese a que es un crimen internacional de lesa humanidad.

La única que se ha interesado en este tema es la periodista Gisela López Rivas, en un reportaje del 26-03-2006, que fue publicado en el periódico El Deber de Santa Cruz donde muestra la tragedia que está viviendo ésta etnia originaria, a mano de los «colonizadores» andinos. Los nuevos Franciscos Pizarros del siglo XXI.

El genocidio es un delito internacional que comprende cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal (…) sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo, traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo. Según el sociólogo e historiador estadounidense Michael Mann el «genocidio» es el grado más extremo de violencia intergrupal y el más extremo de todos los actos de limpieza étnica.

Este es el destino que les espera a nuestros hermanos del TIPNIS, si esta ignominiosa marcha consigue su fin.

Lo más inverosímil de ésta historia es que el promotor de la marcha es el mismísimo Presidente Morales. El comenzó el reclamo a las autoridades de Cochabamba su falta de apoyo en el conflicto por el TIPNIS.

El Presidente, que días atrás con bombos y platillos promulgó la ley TIPNIS en el Palacio Quemado, luego de hacerla apoyar con sus dos tercios en el congreso, quiere hoy abrogarla. Quiere borrar con el codo lo que firmó con la mano. La fe del Estado le interesa un pito.

Su Excelencia, por intermedio de sus colegas cocaleros, insistirá destruir el TIPNIS y construir su «carretera de la coca», como la llamo José Serra.

Serra, precandidato a presidente por el Partido Social Demócrata de Brasil (PSDB), que acusa al mandatario boliviano de ser ‘patrocinador’ de narcotraficantes. Asimismo, critica al presidente brasileño, Lula da Silva (del gobernante Partido de los Trabajadores) por «cerrar los ojos» para no ver lo que sucede en Bolivia y se apresta a financiar la construcción de una carretera que «facilitará el tráfico de cocaína a Brasil» por la que denominan ‘la carretera de la coca’.

Marchas como ésta, que persiguen motivos siniestros, nos avergüenzan como sociedad y como país. Nos hacen ver como un Narco Estado en pleno tercer milenio.

La ex ministra Celima Torrico del MAS pide mayor cobertura a la marcha contra la ley. ¡A quién diablos le importa esta pinche marcha!

Sra. Torrico que los cubra Telesur de su patrón Chávez, canal 7, su periódico cambio, patria nueva, las FARC, el cartel de Sinaloa o La Familia Michoacana. ¿A quién más le va interesar esta pantomima tercermundista?

Esta es una lucha de la luz contra las tinieblas. Del neoliberalismo, en su versión más salvaje (la producción de cocaína), contra la naturaleza. Del derecho a la vida y a la cultura de los indígenas, contra la angurria de dinero a cualquier costo de los invasores de la agresiva Leonilda Zurita. En última instancia es una lucha del bien contra el mal.

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