Opinión Internacional

La nueva polarización boliviana

La masiva elección de Evo Morales como presidente boliviano afectará a toda la región. Es el único gobernante de su país que obtiene una mayoría absoluta desde la época en que el Movimiento Nacionalista Revolucionario (1952-64) actuaba como virtual partido único institucional con un formidable control del aparato estatal. El 54% que ha obtenido es superior al que cualquier partido de izquierda de oposición haya obtenido en Sudamérica. El primer gobernante indígena, campesino y sindicalista de la cuenca del Titicaca puede hacer el gobierno más izquierdista del subcontinente.

En las elecciones bolivianas post-dictadura de Bánzer (1978, 79, 80, 85, 89, 93, 97 y 2001) habían tres grandes características: mucho abstencionismo, ningún candidato sacaba si quiera el 40% de los votos emitidos (por lo que el parlamento dirimía) y había más candidatos y partidos en relación a la población que en cualquier otra parte del continente.

Esta vez el número de votos blancos/nulos y el ausentismo ha sido bajísimo. Bolivia ha quedado dividida entre dos fuerzas: el Movimiento Al Socialismo (54%) y Poder Democrático Social (29%). La polarización alcanzada es mayor a la de Venezuela. El MAS lleva por primera vez en Sudamérica a un presidente sindicalista indígena y como vicepresidente al ex jefe de una guerrilla marxista. PODEMOS es liderada por empresarios blancos y pro-occidentales y su candidato fue “Tuto” Quiroga, ex brazo derecha del general Hugo Bánzer, quien en 1971-78 encabezó una junta militar que inspiró al golpe de Pinochet (1973-89).

El MNR, el partido que dominó al país en los últimos 55 años y de cuyas filas salieron quienes estuvieron en casi todos sus gobiernos civiles en dicho lapso, se redujo a un 6%. Unión Nacional del millonario Doria Medina no llegó al 8% pues fue víctima de la referida polarización. Otros partidos que antes llegaron a superar el sexto o quinto de los votos válidos quedaron moribundos: NFR, MIR, UCS y CONDEPA.

Por sus orígenes sindicales, campesinos e indios, por su discurso socialista, por su trayectoria huelguista y bloqueadora y por la presencia de un ex guerrillero en la vicepresidencia, el MAS podría hacer un gobierno más zurdo que el de Chávez. Cuenta con mayoría en el parlamento, aunque la mayoría de las prefecturas departamentales están en manos de Podemos y de centro-derechistas. Sin embargo, no se basa en las FFAA y carece de petrodólares.

Morales ha obtenido 66% en el departamento más poblado e importante (La Paz) y alrededor del 60% en los otros 3 departamentos del oeste andino (Cochabamba, Oruro y Potosí). En Chuquisaca también ganó. En Santa Cruz (el segundo departamento en población y motor económico del país) el MAS consiguió un respaldo mejor al esperado (33%), pero la derecha sigue allí campeando. En Tarija, Pando y, sobre todo, Beni los socialistas han quedado muy debajo de Podemos.

Bolivia queda dividida electoralmente en la región alta que geográfica y políticamente está a la izquierda mientras que las tierras bajas apoyan una derecha que usará sus prefecturas y el regionalismo chapaco y camba para frenar la política nacionalista del presidente.

Morales puede recorrer el camino de Lagos o el de Allende. El primer sendero implica seguir lo que Lula y Vásquez hacen en Brasil y Uruguay: gobiernos de izquierda que mantienen una buena relación con EEUU y con los mercados. El segundo conlleva a medidas “anti-imperialistas” que conduzcan a choques entre sindicatos que demanden una revolución y una derecha que no dude en usar la fuerza para evitar que el presidente cumpla su mandato constitucional.

Los gobiernos de “frentes populares” constitucionales duraron apenas 3 años en Chile 1970-73 y Bolivia 1982-85. En el primer caso Allende fue depuesto por Pinochet. En el segundo caso Siles Suazo, tras ser embestido por la semi-insurrección obrera de Marzo 1985, deja el cargo en elecciones anticipadas que gana la derecha, la misma que aprovecha el caos para lanzar un paquete macro-estabilizador.

La ventaja que Morales tiene sobre Allende y Siles es que cuenta con una mayoría absoluta de votos y de congresistas, así como más aliados en la región. Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela y Cuba tienen gobiernos a la izquierda del centro que desconfían del ALCA y buscan un bloque económico y político latino americano.

Morales va a intentar seguir una versión del sendero de Chávez. Querrá consolidarse mediante lentas y progresivas reformas, la más importante ahora es ir hacia una constituyente en la que ellos quieren ampliar derechos indígenas y un mayor control del Estado sobre el gas y la economía.

Morales tratará de maniobrar con España, la UE y Asia para contrapesar a EEUU, quien querrá usar a la derecha local para “moderarle” o eventualmente sustituirle con una mezcla de presiones populares, legislativas y castrenses como las que se han visto en los Andes. Otro factor que creará dificultades a Morales son los sectores radicalizados (El Alto, la urbe pobre adyacente a La Paz, la Central Obrera Bolivia, la Confederación Campesina y los trotskistas) quienes querrán expropiar el gas o ir hacia una asamblea popular o una revolución social violenta.

(*) El autor es analista internacional. Desde Septiembre no ve a su hijo José quien permanece raptado.

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