Opinión Internacional

La OEA no es tribunal

Si la ignorancia fuera sarna o sida, todos, absolutamente todos estarían contagiados en el gobierno y en el MVR, alias PUS. Se les ha dicho hasta el cansancio que la OEA no puede entrometerse en las decisiones de la CIDH (Comisión Interamericana de DD.HH.), en la cual, ciertamente hay un representante del gobierno de Venezuela, quien, por cierto, tiene muy mala fama al interior de la Comisión de 7 miembros, conformada por: Evelio Fernández Arévalos de Paraguay, Paulo Sérgio Pinheiro de Brasil, Florentín Meléndez de El Salvador, Clare Kamau Roberts de Antigua y Barbuda, Freddy Gutiérrez Trejo de Venezuela, Paolo G. Carozza de Estados Unidos, y Víctor E. Abramovich Argentina. Todos estos agentes del CIDH han sido nombrados por sus respectivos gobiernos, de los cuales al menos(así lo ha declarado el gobierno de Venezuela) son gobiernos amigos el de Paraguay, Brasil, Antigua y Barbuda y Argentina, y esto debería ser suficiente (ya que en todo caso serían 5 votos) para que el gobierno del presidente Chávez aceptara que la CIDH si es moral y si es francamente neutral. Lo que sucede es que, obviamente, los agentes, no pueden hacer la vista gorda ante los desmanes del gobierno venezolano en contra de los Derechos Humanos.

DOBLE ESTÁNDAR

El representante de Venezuela, Freddy Gutiérrez Trejo, ha sido acusado de tratar de minar la actividad de la CIDH desde adentro. Este, según denunciaron en México, hace dos años, asistió a un seminario internacional en Oaxaca, México, (en febrero de 2005), y dijo allí que el gobierno de Oaxaca no tenía la obligación de acatar las medidas cautelares dictadas por la CIDH, mediante las cuales había solicitado a ese Estado proteger la vida de Raúl Gatica, del Consejo Indígena Popular. Esto, podía haberle costado la vida al dirigente indígena que los chavistas dicen tanto defender. El periódico Noticias, el más importante de Oaxaca, México, informó que fuentes diplomáticas dijeron a la agencia alemana de noticias, a DPA, que Gutiérrez Trejo se dedicó a deslegitimar el trabajo de la CIDH desde que asumió el cargo, nombrado por el gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien está molesto con la Comisión desde el intento de golpe de Estado en Caracas de abril de 2002. «A Gutiérrez Trejo lo mandaron a la CIDH para que desde adentro de la Comisión hiciera todo lo posible por desacreditarla y destruirla», indicó a DPA la fuente, bajo condición de anonimato[.1] . (Chávez insiste en que la OEA no lo defendió para el golpe, DE Pedro Carmona Estanca, olvidándose que a instancias del presidente de Chile, Ricardo Lagos, la OEA no sólo condenó el golpe de Carmona sino que también la CIDH condenó los hechos, ayudó a que Chávez recuperara el cargo, que según su propio ministro Lucas Rincón, dijo que había abandonado).

INSULZA MOLESTO

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien tampoco puede ser acusado de antichavista (Insulza es militante del Partido Socialista de Chile y pre-candidato presidencial para el 2010 pues en ese país si existe la alternabilidad), ante los alegatos del Presidente venezolano quien amenazó con retirar a su país del organismo en caso de que llegara a condenarlo por el cierre de la estación RCTV, televisora crítica a su gobierno, aseguró que el organismo que lidera «no tiene la menor intención de emitir condena alguna contra Venezuela».

Chávez, quien al parecer está muy mal asesorado en materias diplomáticas (todos los diplomáticos y funcionarios de carrera fueron despedidos por el régimen, colocando en su lugar aventureros ineptos y militares, según han informado destacados diplomáticos) amenaza con dejar la OEA si ésta “condenaba a Caracas por los casos de violación a la libertad de expresión que ventila la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)”, olvidándose o no sabiendo que la OEA no juzga estos casos.

LA OEA NO ES TRIBUNAL

Insulza le dijo a su amigo Chávez, que «La única institución, la única posibilidad de sanciones de la OEA está dada por su Consejo Permanente, por su Asamblea General. Que yo sepa, y creo saberlo bien, no ha habido nunca ninguna denuncia, ni ninguna crítica, ni ninguna petición de acción del Consejo respecto a Venezuela».
Insulza explicó, lo que hemos venido explicando en varios artículos y análisis de opinión, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos «es una institución de carácter voluntario a la cual los países adhieren» y «están adheridos todos los países latinoamericanos».

«Yo creo que el problema de responder a lo que se ha planteado por parte del Presidente, es que la premisa de que podría haber alguna condena de ese tipo, no existe», dijo Insulza.

«Yo no puedo intervenir ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos», añadió. Por lo tanto las «premisas» de las cuales ha partido el Mandatario venezolano «son equivocadas».

«La OEA, y la OEA su Consejo, y la OEA y su Asamblea, no está llevando adelante ningún procedimiento a través del cual condenar en este momento a ningún país», insistió Insulza.

Lo que al parecer sucede, con todo esto, es que estamos o ante una ignorancia supina, que no creemos sea el caso o ante la búsqueda de una excusa para acompañar a Cuba, país que no pertenece a la OEA, para crear con ella una nueva comunidad de naciones así como se está intentando hacer con el ALBA – Alternativa Bolivariana Para las Américas – conformada por Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela. La política internacional de Chávez está enmarcada en la premisa de que lo que no le sirve o no pueda controlar debe ser destruido. De otra manera no se entiende su salida de la CAN – Comunidad Andina de Naciones – y su ingreso al MERCOSUR en dónde ya está creando problemas con ideas tales como la creación de una nueva comunidad de naciones sin esperar que se asiente definitivamente ese organismo.

SALIRSE DEL SISTEMA

La idea de Chávez, junto a Fidel castro, Evo Morales y Daniel Ortega, es retirares de la OEA, debilitarla y, arrastrar a otros países pequeños al nuevo organismo que reemplazaría a la OEA. Por otro lado, creen que retirándose de este organismo supranacional ya no le podrían aplicar la Carta Democrática, cuestión de la que están errados completamente pues los acuerdos internacionales, cuando hay cosa juzgada o por juzgar no cesan en sus atribuciones; además, hay que recordar que en estos días, hay tribunales superiores que actúan en el ámbito mundial, los cuales, en definitiva tendrían la última palabra, como lo es el Tribunal de Roma de los derechos humanos.

En consecuencia, las palabras de Insulza han sido meridianamente claras y el Poder no puede seguir engañando a la opinión pública de manera tan descarada, La OEA, como se dice en criollo, no tiene pito que tocar si Venezuela es condenada por violar los DD.HH., como lo ha sido en otras ocasiones y con otros gobiernos.

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