Opinión Internacional

La OEA y los tres monos

Cuando este artículo salga publicado ya habrá concluido la 37ª. Asamblea General de la OEA pero me atrevo a vaticinar que una vez más la organización regional hará como los tres monos de la mitología japonesa: uno se tapa los ojos, otro se tapa los oídos y el tercero se tapa la boca. Ese será el tratamiento que la organización regional otorgará a la actual situación venezolana a pesar de lo delicado y trágica en que se encuentra.

Seguramente los cancilleres que participan en esa Asamblea actuarán como si no han visto ni leído las informaciones acerca de la decisión del gobierno de HRChF de sacar del aire, de silenciar, de cerrar RCTV. Ello a pesar de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha sido clara y categórica en su Informe correspondiente al año 2006 y a pesar de que ese órgano ha incoado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una demanda contra el gobierno de Venezuela por las violaciones de los derechos de los empleados y trabajadores de RCTV, preludio del atropello que gestaba contra RCTV.

La Asamblea de la OEA actuará como si no ha escuchado las informaciones que dan cuenta del rotundo rechazo nacional e internacional que ha generado el cierre de RCTV, medida que en si misma constituye una violación flagrante de la libertad de expresión y el derecho a la información consagrado en la Constitución venezolana y en la Convención Americana de Derechos Humanos. Tampoco se dará por enterada de la movilización que han emprendido diversos sectores de la sociedad civil y de manera descollante los jóvenes estudiantes de todo el país exigiendo respeto a la libertad de expresión y su repudio a las restricciones que se le imponen a su derecho a manifestar pacíficamente.

La Asamblea de la OEA tampoco hablará. No dirá nada que pueda provocar la ira del Júpiter tonante en que se ha convertido el autócrata venezolano. Permanecerá en silencio a pesar de que la Carta Democrática Interamericana establece que la libertad de expresión y de prensa constituye uno de los componentes fundamentales del ejercicio de la democracia.

El Secretario General Insulza adelantó de lo que será el comportamiento de la Asamblea de la OEA. A su llegada a Panamá declaró que la medida contra RCTV no es un atentado a la libertad de expresión sino apenas “una forma de censura de la libertad de expresión”. Dijo que se abstenía de usar la palabra atentado porque es término “demasiado fuerte”.

Uno podría comprender que el Secretario General de la OEA utilice un lenguaje diplomático para tratar de conservar la neutralidad a que está obligado en función de su cargo. Pero cabe preguntar: ¿Es que la cesura no es en si misma un atentado contra la libertad de expresión?
Se ve claramente que Insulza, le cogió miedo a Chávez después que este lo insultó. Ahora repite como un loro lo que dice el gobierno: la decisión de la no renovación de la concesión a RCTV no significa el cierre de esa emisora porque podrá seguir transmitiendo por cable o por satélite.

Ojala me equivoque y alguno de los cancilleres que participa en la Asamblea de Panamá tenga el valor de llamar las cosas por su nombre y promueva una decisión de condena al gobierno de HRChF por la violación de la libertad de expresión, de comunicación y de prensa que se ha producido en Venezuela a raíz del cierre de RCTV.

Ojala los cancilleres de los países demócratas del continente logre conseguir que la OEA deje de comportarse como los tres monos japoneses.

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