Opinión Internacional

La segunda colonia

En el 2005, cuando comenzaban a circular rumores acerca de un presunto proyecto de unir a Venezuela con Cuba, publiqué un artículo titulado “CUBAZUELA”. Desapareceríamos como país para convertirnos, junto con Cuba, en uno solo que, dije entonces, seguramente se llamaría Cubazuela o Venecuba. “Resulta imperioso – escribí en aquella ocasión – denunciar desde ahora mismo, con todo vigor, ese proyecto anti-patriótico, anti-bolivariano, anti-constitucional  y anti-todo lo imaginable”. Y agregué: “Eso configura una conspiración para cometer TRAICION A LA PATRIA y a quien lo haya propuesto se le debe aplicar todo el rigor de la ley”

Han pasado cinco años y aquel infame y demencial proyecto se ha materializado. Nuestro país ha sido convertido en una colonia cubana. El período histórico que vivimos no es ninguna “quinta república” sino la segunda colonia.

El personaje que en mala dirige los destinos de  Venezuela, el mismo que a diario se llena la boca proclamando que defiende la soberanía nacional frente al “imperio”, es quien, pateando la independencia que tanto esfuerzo costó a nuestros libertadores conquistar, retrotrae el país a la condición de una provincia más de Cuba.

65.000 cubanos han sido traídos para administrar los servicios más neurálgicos y controla sectores estratégicos del país. La salud, la educación, el deporte, la identificación y registro tanto de venezolanos como de extranjeros, el diseño y fabricación de las nuevas cédulas de identidad, las notarías y registros públicos, la administración de puertos y aeropuertos, la agricultura, el turismo, la ejecución y el desarrollo del sistema ferroviario, la construcción del transporte subterráneo, el desarrollo científico y tecnológico, las comunicaciones, la fuerza armada, las relaciones exteriores, y hasta la seguridad personal del presidente, están en manos de cubanos.

Y ahora un cubano solucionará la grave crisis eléctrica que amenaza con paralizar a toda Venezuela Desde que el gerifalte de Miraflores anunció que el jifero Ramiro Valdés presidirá la la comisión técnica que tendrá esa misión, se ha dicho y escrito prácticamente todo lo que había que decir acerca de ese funesto personaje. Pero para no quedarme atrás copio la opinión del Director del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, citado en la revista francesa L’Express (14-02-2010): “Ramiro Valdés es el Beria Cubano. Al igual que el jefe de la NKVD (predecesora de la KGB) en el tiempo de Stalin, este personaje siniestro y sin escrúpulos es el responsable de todas las perversidades del régimen. La simple evocación de su nombre hace temblar al pueblo”.

Hay muchas versiones acerca de lo que este matarife viene a hacer en nuestro país pero su sola presencia y la manera como el teniente coronel presidente y sus secuaces lo elogian y lo defienden confirma el grado de postración a que han llegado los vende patria que integran este gobierno.

El día que asumió el cargo el nuevo “ministro” de la Defensa dijo que lamenta que existan

“los traidores de siempre que celebran los intentos de otros países de penetrar nuestra frontera y atentar contra nuestra soberanía” (EU, 05-02-10, Pág. 1-4). Ministro, si quiere saber quiénes son esos traidores, párese delante de un espejo y repita esa frase.

En la misma ocasión el nuevo ministro dijo “Los venezolanos pueden estar seguros de que su Fuerza Armada está preparada y adiestrada para preservar la seguridad y defensa de la nación”. No tenemos ninguna duda de ello, y sabemos que todavía hay muchos militares dignos y patriotas. Lamentablemente sus jefes son simples peleles del mandante de Miraflores.

«A la burguesía le da piquiña cuando hablamos de Cuba. ¡Vamos a hablar de Cuba por todos lados! ¡Viva Cuba, viva Cuba, viva Cuba!» acaba de decir el innombrable.

Escuche bien, presidente, no es piquiña lo que sentimos, sino náuseas al ver cómo traicionan la patria quienes dirigen el país y juraron sostener y defender la Constitución y  proteger la soberanía, los derechos y las prerrogativas de la Nación. Llegará el día en que la patria se los demandará.


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