Opinión Internacional

La verdad de la Cumbre de Río

(%=Image(6894132,»R»)%)El presidente Hugo Chávez nos tiene acostumbrados a sus mentiritas, mentiras y mentirotas. Después de su confesión con la prensa en Santiago de Chile, pareciera que nos encontramos ante un Chávez diferente. Allí, quizá por el medio ambiente de seriedad y de conocimiento que lo rodeó, el Comandante dijo algunas verdades que contradicen a las verdades dichas en Venezuela. Obviamente, una cosa es hablar a la chusma inconsciente y a un medio en donde no existe la oposición, y otra, es hablar en un país en donde de los 13 millones de habitantes casi el 25 por ciento tiene alguna calificación universitaria y en donde la cultura política, a pesar de Pinochet, militar al fin, es una de las más avanzadas del mundo.

Chávez en Santiago, se parece más al Chávez que quisiera la clase media y los seres pensantes de Venezuela, que el Chávez adorado por la “canalla dorada e inconsciente”.

Entre las cosas que Chávez le garantizó a sus homólogos en la Cumbre fue la democracia en Venezuela. Punto a favor. Sin embargo, al mismo tiempo, volvió a la tentación de las mentirillas y manifestó que “por primera vez en muchos años, las Fuerzas Armadas saben que tienen a un verdadero Comandante en Jefe”.(SIC)

Cuando el Comandante fue preguntado sobre la seriedad de sus denuncias de una conspiración internacional en su contra y en contra de su proceso bolivariano, él contestó que: “cualquiera acusación sería una hipótesis”. Se le preguntó también si Estados Unidos estaba detrás de alguna conspiración y contestó: “No puedo decirlo, sería poco serio hacerlo”; y continuó: “Ahora, que hay elementos que viven en Estados Unidos, sí. Por ejemplo, hay individualidades o instancias organizadas, pero no significa que EE.UU. como nación, como gobierno, esté implicado en esto”. Es decir, Chávez desmiente a su ministro José Vicente Rangel y a muchos de sus adláteres, en especial a doña Cilia Flores, a Iris Varela, al diputado “matador” de Montesinos, y a todo el MVR, quienes hasta hoy sostienen que la CIA conspira en contra del Comandante.

Al preguntársele si el modelo castrista era aplicable en Venezuela, Chávez lo negó rotundamente. Vaya este aviso para los fanáticos que quieren construir una nueva Cuba en tierras bolivarianas. Chávez fue enfático en declarar a los chilenos que el Modelo cubano “no es aplicable. No se trata de copiar modelos. Ni copiamos modelos ni vendemos modelos”, dijo el Comandante. Tampoco se atrevió de catalogar de democrático al modelo de Fidel Castro, quien obviamente, cuando lea las declaraciones de su “hijo putativo” de la política caribeña lo llamará y le dirá “no me ayudes compadre”. Chávez fue enfáticamente antifidelista en Santiago, Quien lo vio y quien lo viera. Allá, en el frío invierno santiaguino era neo-neoliberal.

Durante la Conferencia Chávez obviamente votó a favor del desarme, pues no tenía otra salida que el consenso, pero apoyando la tesis chilena de la homologación, pues Chile es aún el país con más problemas fronterizos de la región y obviamente no querrá desarmarse de buenas a primeras y en especial cuando está ingresando al mundo cohetería y enviando satélites al espacio por medio del programa espacial-defensivo de la Fuerza Aérea de Chile. A Chávez le conviene la homologación también pues si en el presupuesto militar están incluidos y vinculados los gastos (y pérdidas) de los Planes Bolívar 2000 y 2001, Venezuela aparecería como uno de los países líderes en “inversión” y gasto militar.

A Chávez, por desgracia, se le salió “el gochito” y no podía de dejar de regalarle algo a Bolivia. Esta vez no fue un barco pues Chile aún no le da salida al mar (ni se la dará nunca) sino que asfalto. Sí, asfalto venezolano gratis para que los bolivianos puedan pavimentar sus calles.

Chávez, volvió a apoyar a Pastrana en la implementación del antes tan odiado Plan Colombia, y dio su apoyo al impulso de esta iniciativa norteamericana, lo cual, obviamente, dejó no solamente contento a Pastrana, sino que mucho más contento al Presidente Bush de EE.UU. Chávez también apoyó el acuerdo que insta a los organismos colaterales como el FMI, Banco Mundial, y otros, a cambiar sus políticas y recetas simplistas que cada vez que son aplicadas sumen a la región en más pobreza. Los 19 mandatarios, incluido el nuestro, acordaron trabajar con una sola voz en los eventos internacionales de los organismos prestatarios de último recurso y “reguladores” económicos mundiales que han estado haciendo todo lo contrario.

Finalmente, Chávez, a regañadientes, tuvo que suscribir el acuerdo “al respeto del orden constitucional y de los valores democráticos representativos” de cada país. Chávez al insistir en la democracia participativa tuvo un intercambio de palabras con el mandatario de Costa Rica quien le dijo: “si es democracia y representativa, obviamente ésta es participativa”.

Mario H. Concha Vergara es Politólogo

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