Opinión Internacional

Las conexiones mesiánicas de Ahmadinejad

Las islas Comoros en el Océano Índico son descriptas por Lonely Planet Guide (la Guía del Planeta Solitario) como “misteriosas, terribles y encantadoras… la clase de lugar al que se va para, simplemente, bajarse del planeta por un rato”.

Así como su remota locación, otra característica que coloca a las islas aparte de otros países en la región y de otros países musulmanes es el que su presidente, Ahmed Abdalah Mohamed Sambi, estudió en la ciudad santa de Qom en Irán. De acuerdo a la agencia de noticias Tabnak, basada en Teherán, mientras estuvo ahí estudió con el Ayatollah Yazdi que cree, entre otras cosas, que una gran guerra aceleraría el retorno del 12º Imán Shia llamado el Mahdi. El intenso trabajo de Sambi le ganó el apodo de “El Ayatollah de Comoros”.

Otro famoso estudiante de Mesbah Yazdi es Mahmoud Ahmadinejad. Esta es una de las razones por las cuales el presidente iraní llegará a extraordinarios extremos para agasajar al presidente de Comoros. Después del acceso al poder de Sambi en 2006, Irán comenzó a invertir en la economía de Comoros – una decisión que algunos en Irán ven como ayuda política injustificada. Un reciente ejemplo que levantó la ira de la prensa iraní, fue el envío, en junio pasado, de un jet privado Falcon a la isla para traer a Sambi de visita a Irán. Aparentemente el jet del propio Sambi no servía para esa misión.

Una razón para el exceso de Ahmadinejad es que quiere, desesperadamente, mostrar que durante su período presidencial la influencia de Irán en el mundo islámico se ha incrementado. Tan es así que no sólo sunníes, sino ex estudiantes de instituciones religiosas de Irán que ahora encabezan gobiernos pueden contarse entre los amigos de Irán.

También está tratando de ganarse los favores de Mesbah Yazdi, ya que otros clérigos parecen darle la espalda. Un signo reciente fue la decisión de la Sociedad de Clérigos Combatientes de no apoyar a ningún candidato hasta que los candidatos presidenciales hayan pasado por el veto del Consejo de los Guardianes. Esta poderosa sociedad usualmente ha apoyado a candidatos conservadores de derecha y muchos pensaron que era seguro su apoyo a Ahmadinejad como el candidato para enfrentar a los moderados. Sin embargo, la impopularidad de Ahmadinejad persuadió a algunos de ellos de retener su voto para ver si emerge un candidato mas viable.

Otro pesado golpe vino la semana pasada de parte de la esposa de Mohammad Ali Rajai, segundo presidente de Irán que fue asesinado en 1981. Durante las elecciones de 2005, Ahmadinejad se enorgullecía de ser un continuador de la dedicación de Rajai a la revolución y de su aparentemente simple e incorruptible estilo de vida. Tanto es así que uno de los más populares slogans que se gritaban en las manifestaciones pro Ahmadinejad es “Gracias al Profeta Mahoma, el aroma de Rajai ha llegado”. Aún más, una de las agencias de noticias más pro Ahmadinejad en Irán se denomina Raja News. En las elecciones de 2005, la esposa de Rajai apoyó a Ahmadinejad, pero este año, en una asombrosa vuelta, declaró su apoyo a su rival, el reformista Mir Hossein Mousavi. Para muchos de los seguidores de Ahmadinejad, esto fue una bofetada en el rostro.

Sin embargo, Mesbah Yazdi es diferente. Él es un clérigo ultra conservador que es considerado demasiado derechista, aún entre la clerecía conservadora, y esto, de algún modo, lo ha aislado de ellos. Esta es la razón por la que ninguno de sus seguidores logró ser electo para la Asamblea de Expertos en las elecciones de 2006

Ahmadinejad es la mejor esperanza de Mesbah Yazdi para tener influencia política. Ahmadinejad también lo necesita a él. El apoyo de Mesbah Yazdi fue crucial para Ahmadinejad durante la campaña de las elecciones de 2005 – entre otras cosas, publicó una fatwa llamando a sus seguidores a votar por Ahmadinejad. Su esposa fue tan lejos como vender sus propias joyas para ayudar a la campaña electoral de Ahmadinejad. Éste fue un importante gesto simbólico que no cayó en saco roto para los amigos de Ahmadinejad, ni para sus enemigos.

Hay también otros aliados de Mesbah Yazdi que han estado firmemente del lado de Ahmadinejad. Uno es Mojtaba Samareh Hashemi. Después de Khamenei, este hombre es la influencia más directa sobre el presidente. Estudiante dedicado de Mesbah Yazdi, Samareh estudió con Ahmadinejad en la Universidad de Ciencia y Tecnología a finales de los 1970. Más tarde, gracias a su amistad, Ahmadinejad recibió su primer puesto oficial como alcalde de Maku y Khoy, cerca de la frontera con Turquía. Las conexiones de Samareh con la milicia del pueblo (Baseej) le permitieron a Ahmadinejad establecer relaciones con ellos y con los Cuerpos de Guardia Revolucionaria Iraní. Más tarde, esto ayudó a Ahmadinejad, ya que ambas fuerzas fueron instrumentales en la campaña para su éxito electoral de 2005.

Otro colega mesiánico de Ahmadinejad es Saeed Jalili, secretario general del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (SNSC). También trabajó con Samareh en el ministerio de relaciones exteriores iraní. Después de la renuncia al cargo de Ali Larijani, tomó la importante tarea de negociar con el representante de la UE Javier Solana acerca del programa nuclear iraní. Durante su primera reunión, que muchos describieron como un monólogo de una hora y media de Jalili, aparentemente le dijo a Solana: “Todo en el pasado es pasado y conmigo, usted comienza de nuevo”. Esto fue muy frustrante para Solana, que se había pasado más de un año y medio negociando con Larijani.

Las creencias mesiánicas de Ahmadinejad, y su creciente confianza en Mesbah Yazdi, podría ser una fuente de preocupación para los de adentro y los de afuera de Irán. Sin embargo, esa preocupación debe ser acompañada por la realidad.

Primero y principal, la visión de Mesbah Yazdi de que una gran guerra aceleraría el regreso del Mahdi es compartida sólo por una pequeña minoría. De acuerdo con el Instituto del Futuro Brillante en Irán, que se especializa en asuntos religiosos relativos al Mahdi, “Nadie, ni siquiera el propio Mahdi puede decidir sobre su retorno. Sólo Dios decide. Mientras tanto, todo lo que los musulmanes pueden hacer es rezar y ser buenos seres humanos”. Esta es la visión mantenida por una mayoría de iraníes y está en directa contradicción con la de Mesbah Yazdi y sus aliados.

Más importante que eso es el hecho que este grupo no tiene la última palabra sobre el programa nuclear. El Ayatollah Khamenei la tiene, y él no es mesiánico. Tampoco lo son ninguna de las personas que se piensa son las próximas a sucederlo.

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