Opinión Internacional

Las FARC buscan apoyos en Europa para evitar la injerencia de EE UU en Colombia

El camino es difícil. Y las dificultades, muchas. Pero la vía para alcanzar la paz en Colombia «está abierta». Los delegados del Gobierno de Andrés Pastrana y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mostraron ayer en Valencia y Benidorm -penúltima etapa del eurotour que les ha llevado por varios países europeos para conocer experiencias de desarrollo- su esperanza en superar el drama que su país vive desde hace 40 años. Pero las FARC reconocieron otro objetivo: recabar el apoyo de Europa al proceso de paz para frenar la «injerencia» de EE UU en los asuntos colombianos. Unos y otros se interesaron por la transición española como posible modelo para su país.

La Comisión Exploratoria de la Mesa de Diálogo y Negociación de Colombia, integrada por representantes gubernamentales, parlamentarios, de la patronal y de la guerrilla, llegó el domingo por la noche a Valencia, donde ayer por la mañana fue recibida por el presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, antes de viajar a Benidorm para conmemorar la firma del pacto que en 1956 permitió acabar con la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla en Colombia. Al frente de la delegación, que anoche mismo viajó a Madrid, donde hasta el jueves mantendrá otros contactos, figuraban el alto comisionado para la paz del Gobierno, Víctor G. Ricardo, y el comandante Raúl Reyes, primer negociador del grupo guerrillero.

Durante el recorrido por Europa, la delegación colombiana quiere aprender de los distintos modelos políticos y económicos del continente para «enriquecer el proceso de diálogo» en Colombia y buscar soluciones para la paz a través de «un intercambio de ideas».

En Benidorm, el comandante Reyes, portavoz de la guerrilla más antigua de América Latina, hizo un llamamiento a la Unión Europea y, en especial, a España, para que se impliquen más en el proceso de paz de Colombia «y evitar así la injerencia de Estados Unidos». «El proceso de paz de Colombia es un asunto interno que debemos resolver todos lo colombianos, sin injerencia externa, y me refiero a Estados Unidos», dijo. «Por tanto, Europa y, en especial España, tienen que convertirse en elemento de equilibrio para impedir la injerencia de EE UU», añadió.

Reyes aseguró que el objetivo de las FARC es integrar a toda la sociedad colombiana en la Mesa por el Diálogo y la Negociación, «con el único objetivo de corregir las diferencias sociales, políticas y económicas que hay en Colombia», precisó. «Europa y España, nos pueden ayudar mucho, pero dejando claro que somos los colombianos los que tenemos que resolver nuestras dificultades», dijo.

Por su parte, Víctor G. Ricardo, que encabeza la delegación oficial, resaltó la voluntad del «Gobierno y la insurgencia» de llegar a un acuerdo definitivo para la paz y la reconciliación de los colombianos. «Hemos comenzado a trabajar con un único destino: la paz. Y esto queremos transmitir a Europa», comentó el alto comisionado. «Con la paz llegará el fin del narcotráfico y la corrupción», añadió.

Eduardo Zaplana, que acompañó a la delegación colombiana en su visita a Benidorm, expresó su convencimiento en el éxito final de la Mesa por el Diálogo y la Negociación de Colombia, al tiempo que ofreció la colaboración de su Gobierno y del español para avanzar en el proceso de paz.

Horas antes, en Valencia, ante la delegación colombiana, Zaplana había manifestado su apoyo al proceso de paz en Colombia. «No queremos ser espectadores en un proceso tan apasionante como el de Colombia», dijo, «sino ser colaboradores y brindarles ayuda y cooperación de forma modesta en función de los recursos que mi Gobierno dispone desde el punto de vista material y espiritual».

La delegación colombiana se interesó de forma especial por el proceso de la transición española y por el modelo político que propició el regreso de la democracia tras los 40 años de dictadura franquista. Un modelo del que, «salvando las distancias», según precisaron tanto los representantes de las FARC como los del Gobierno de Pastrana, se pueden extraer algunas enseñanzas útiles para el proceso de paz de Colombia. Éste, insistió en Valencia el comandante Reyes, tiene que estar presidido por la «dignidad» y la «justicia social».

Del Pacto de Benidorm a las Fallas de Valencia

La visita a Valencia y Benidorm de la Comisión Exploratoria de la Mesa de Diálogo y Negociación de Colombia tenía motivos diferentes. La primera obedecía a una invitación formulada el pasado verano por el presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, durante un viaje oficial a Colombia. La segunda tenía un origen más lejano, el año 1956, cuando dirigentes liberales y conservadores de Colombia firmaron el Pacto de Benidorm para poner fin a la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla, que había alcanzado el poder tres años antes mediante un golpe de Estado.

Durante el viaje que una delegación oficial valenciana realizó el pasado verano a Colombia, Zaplana se reunió con Andrés Pastrana para devolverle la visita: el presidente colombiano había estado meses antes en Valencia, con motivo de las Fallas. En Bogotá, Zaplana fue recibido por Víctor G. Ricardo, al que ofreció colaboración en el proceso de paz.

La visita a Benidorm estaba cargada de simbolismo: se trataba de evocar la firma, hace 44 años, del pacto entre conservadores y liberales, hasta entonces enemigos irreconciliables, para poner fin a la dictadura del general Rojas Pinilla. Bajo los auspicios el entonces alcalde, Pedro Zaragoza, el doctor Laureano Gómez, líder de los conservadores y ex presidente de la República de Colombia, y el doctor Alberto Lleras Camargo, dirigente de los liberales, sellaron la denominada Declaración de Benidorm.

Cordialidad extrema

El pacto, que fue ratificado un año más tarde en Sitges (Barcelona), suponía la vuelta al sistema democrático e instauró la alternancia en el Gobierno de las dos formaciones firmantes. El ex alcalde recordaba ayer, emocionado, los pormenores del acuerdo. «El doctor Laureano Gómez recibió en un chalé al líder de los liberales. Se fundieron en un abrazo y, con lágrimas en los ojos, acordaron poner fin a los enfrentamientos entre liberales y conservadores». Ayer, los negociadores no se abrazaron, pero la cordialidad entre ellos era patente, al punto de que era difícil distinguir al guerrillero del funcionario. Las dudas se despejaban a la hora de los discursos.

Tampoco valoran de igual manera aquel pacto de 1956: «La Declaración de Benidorm fue un gran fracaso para Colombia», comentó el comandante Joaquín, considerado como el hombre duro del proceso. Liberales y conservadores excluyeron del sistema al resto de formaciones políticas, lo que propició el auge de la corrupción y la aparición de las guerrillas.

La conmemoración de la Declaración de Benidorm se celebró en el marco de la plaza Triangular de la localidad, ante unas 300 personas. Allí se izaron primero las banderas de Colombia, España y Valencia. Luego, la comitiva, encabezada por Eduardo Zaplana, inició, a pie, el recorrido hasta el hotel donde se celebró un almuerzo. El itinerario comprendió un tramo de la famosa playa de Levante de la población turística. Los guerrilleros, que habían cambiado los uniformes por americanas y corbatas, no desaprovecharon la ocasión para hacer fotos del momento.

Tomado de (%=Link(«http://www.elpais.es/»,»El País»)%), España del 22 de febrero de 2000

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