Opinión Internacional

Los hermanos Kennedy

A fines de noviembre de cada año, el mundo rememora el magnicidio de John F. Kennedy y la prensa abunda en artículos sobre el misterioso asesinato, por lo que el apellido Kennedy se pone otra vez en la palestra. Esto, a pesar de que sobrevive actualmente uno solo de los arrojados hermanos Kennedy, Edward ‘Ted’ Kennedy, quien –incidentalmente- es el colega demócrata del ahora famoso Senador John F. Kerry en el estado de Massachussets. Es interesante recordar ciertos aspectos y vivencias de esta importante familia, que ha llenado a menudo -durante tres generaciones- los titulares de los medios por sus proezas, triunfos, escándalos y tragedias.

La peligrosa misión de Joseph Kennedy Jr.

Hace poco se cumplieron sesenta años de una importante misión militar de la Segunda Guerra Mundial, en la cual murió Joseph Kennedy Jr., el hermano mayor de John F. Kennedy y a quien el padre de ambos ambicionaba preparar para llegar a la Casa Blanca después de ese conflicto bélico. La misión, en agosto de 1944, fue una de las más arrojadas de la guerra y Joe Jr., como lo llamaban familiarmente, se había ofrecido como voluntario para pilotar un bombardero que se iría a estrellar en una base de lanzamiento de cohetes V-2, recién construida por los invasores nazistas en el norte de Francia, diseñada para enviar dos cohetes explosivos por hora a Londres. Era la última carta de Hitler para obligar a Churchill a rendirse o negociar, ya que la invasión a la Europa continental había empezado con dos meses antes con el Dia D, y ya era cuestión de tiempo la derrota del Tercer Reich.

Ya anteriormente Londres había sido azotada por unos 3500 bombas voladoras tipo V-1 y 1150 cohetes explosivos V-2, que causaron cerca de 10.000 muertos y 24.000 heridos entre 1943-44, sólo en la capital inglesa, aunque otras ciudades de Gran Bretaña, Bélgica, Holanda y Francia también fueron golpeadas a fines de 1944. Eran lanzados desde Peenemunde, una isla alemana del Báltico, base que fuera tardíamente semidestruida por una misión aliada con 600 bombarderos.

La base francesa que era blanco de la misión de Kennedy representaba un gran peligro para Inglaterra, pues ahora las bombas voladoras vendrían desde más cerca y con mayor frecuencia, y puesto que no había protección contra los cohetes –que llegaban a velocidades supersónicas- sólo quedaba destruir la base de lanzamiento, construida bajo un espeso domo de concreto en las afueras del pueblo de Saint-Omer, cerca de Calais, al otro lado del Canal de la Mancha.

La misión comprendía equipar un bombardero mediano cargado de 10 mil kilos de explosivos, que luego despegaría del sur de Inglaterra y sería pilotado por Joseph Kennedy Jr. hasta que la nave estuviera en camino a Francia, pero luego éste se lanzaría en paracaídas -junto con el copiloto- en territorio inglés, antes del Canal, activando primero la carga explosiva para que ésta fuera detonada al golpear el avión la base de los V-2 en Saint-Omer, donde llegaría por control remoto. Días antes unos bombarderos ingleses habían arrojado bombas contra la misma base pero se desconocía si habían afectado su operatividad. Era menester asegurarse con un impacto más certero, de ahí la importancia de la misión destructora comandada por Joseph KennedyJr., que convertiría al bombardero cargado de bomba en un verdadero misil dirigido a control remoto.

Un piloto en busca de la gloria

Era el 12 de agosto de 1944, dos meses después del desembarco aliado en Normandía, región bastante al oeste de Calais envuelta en una encarnizada lucha frontal contra las tropas defensivas alemanas. Pero Calais y sus alrededores estaban muy fortificadas ya que los aliados hicieron creer que la invasión sería en esa zona, para distraer a las fuerzas alemanas en Normandía. Así que la base próxima a Calais estaba bien protegida y una misión convencional con bombarderos podría ser casi suicida a raíz de la profusión de cañones antiaéreos en la zona y una flotilla de cazas Messerschmitt. El joven Kennedy tenía varios meses en Inglaterra y su padre, entonces embajador de EE.UU. en Gran Bretaña, quería que su hijo regresara a su patria para apartarse del peligro, pero Joseph Jr. desoyó el consejo y se quedó durante la primera fase de la invasión, esperando ser necesitado. Anteriormente, sólo había cumplido misiones aéreas de vigilancia en el Caribe, como piloto de la marina de guerra, pero ahora se ofreció como voluntario en la peligrosa misión hacia Calais a sabiendas que podría no salir vivo de la misma.

El mismo coraje lo había demostrado su hermano John en el Pacífico, cuando era el capitán de una lancha torpedera, la ahora famosa PT-109, que fuera embestida por una nave japonesa en agosto de 1943. Kennedy se salvó y condujo eficientemente el salvamento de su tripulación herida en condiciones muy precarias, por lo cual recibió una medalla al valor. La saga de la PT-109 fue llevada al cine con Cliff Robertson en el papel de JFK, en una cinta estrenada poco antes de que asesinaran al presidente. Joseph Jr. conocía la hazaña de John, ocurrida un año antes, así que no podía ser menos valeroso que su hermano menor, acorde con la actitud competitiva con que habían sido levantados por su ambicioso padre, Joseph Kennedy senior.

La misión empezó bien y el bombardero, cargado de explosivos, despegó de Inglaterra para cumplir primero una trayectoria de distracción, protegido por cuatro cazas, tal era la importancia de la misión. Cerca de la costa, Kennedy había quitado el seguro a la carga y pronto habría de saltar en paracaídas con su copiloto para que la nave fuera conducida por radio al Canal de la Mancha, derecho a la base alemana en Saint-Omer, Francia. Pero antes de que pudiera saltar, el avión explotó repentinamente, desintegrándose en el aire, y tanto Joseph Jr. como su copiloto murieron. Sólo se encontraron partes del avión y de los cuerpos, regadas en una amplia área de la campiña inglesa. Nunca se realizó una investigación exhaustiva sobre las causas del desastre, sospechándose que la carga explotó accidentalmente por una señal de radio equivocada, cuya procedencia nunca se precisó, Pero tampoco se descartó el sabotaje, pues la misión venía planeándose desde hace meses y aunque era ultra-secreta, pudiera haber sido delatada por espías alemanes.

Ironías de la política
Póstumamente Joseph Kennedy Jr. y su copiloto recibieron sendas medallas al valor y un destructor se bautizó en su honor en 1945. Su orgullosa familia estaría satisfecha que, al menos, el hijo no saliera de la guerra menos condecorado que su hermano John, ahora el vástago mayor del clan Kennedy, y quien -a instancias de su padre- seguiría una carrera política que lo llevaría primero a ser electo Senador por el estado de Massachussets y luego, en 1961, a ocupar la Casa Blanca después de una aguerrida campaña contra el candidato republicano Richard Nixon, entonces vicepresidente de la Administración del presidente Eisenhower, popularmente apodado ‘Ike’). Incidentalmente, Ike era el comandante supremo de las fuerzas aliadas durante la invasión de Normandía y había aprobado la misión donde perdería la vida Joseph Kennedy Jr. Posteriormente, la familia Kennedy recibiría varios golpes del destino: John Fitzgerald fue asesinado en Dallas en 1963, de manos de un oscuro anarquista, y Robert Francis murió en 1968 en Los Angeles, de manos de otro desquiciado, durante la campaña que podría haber llevado otro Kennedy a la Casa Blanca. Yodas las encuestas indicaban que Bob Kennedy, el azote de la Mafia y ex Fiscal General de la administración de JFK, le ganaría cómodamente al candidato republicano de entonces, nuevamente el político Richard Nixon, en una reedición de match Kennedy Vs. Nixon de 1960, pero esta vez con Robert como contendor.

Al desaparecer RFK del panorama, Nixon derrotó cómodamente a su rival demócrata Hubert H. Humphrey, entonces el vicepresidente de Lyndon B. Johnson, presidente que llegó al poder a la muerte prematura de JFK y quien decidiera no aspirar a la reelección a causa de sus errores en la guerra de Vietnam. Varios miembros del clan de los Kennedy murieron trágicamente en los años venideros, siendo el caso más sonado el del hijo de JFK, conocido en la familia como John-John, entonces editor de una revista, quien murió en 1999 mientras pilotaba un avión privado, junto con su esposa y su cuñada. Muchos pensaban que John Jr. se dedicaría a la política y aspiraría a recuperar eventualmente la Casa Blanca para los Kennedy en el siglo XXI, en parte gracias a su carisma y aura de triunfador, además del famoso nombre que le legó su malogrado padre. Y a los medios norteamericanos les encantaría ver otra contienda electoral con otro apuesto Kennedy al bate.

Pero, aunque la imaginación popular esperaba pacientemente otro Kennedy en la arena política, el destino no quiso complacer las expectativas de media nación y John Jr. moriría en ese trágico evento, todavía bastante misterioso, al igual que los que cobraron la vida de su padre John y sus tíos Joseph Jr. y Robert, en valerosos intentos para servirle a su país, pues nadie negaría que la presidencia y la campaña política eran actividades de alto riesgo, en vista de los asesinatos de que fueron víctima dos de los hermanos Kennedy. Una familia con un historial de proezas militares y políticas, pero marcada por la tragedia (además de varios escándalos amorosos y financieros), y de la cual sobrevive todavía el anciano Edward ‘Ted’ Kennedy, actual Senador por Massachussets y reelecto varias veces desde los años 70, ocupando desde entonces el mismo curul que ocupaba su hermano John antes de acceder a la Casa Blanca. El mismo Ted por poco muere cuando su avioneta se estrelló en tierra en los años 70 y luego en un confuso accidente automovilístico donde murió su secretaria, hecho que lo perjudicó políticamente. Su partido quiso postularlo a la presidencia en varias oportunidades -aprovechando la popularidad de los Kennedy- y quizás hubiera ganado al menos la nominación –y quizás la presidencia-, pues los demócratas tuvieron candidatos grises en los años 70 y 80. Pero Ted Kennedy, aunque era tan ambicioso como sus hermanos, no aceptó después de meditarlo detenidamente en familia, pues no quiso tentar a otro asesino para que pasara a la historia como el que remataría al último de los legendarios hermanos Kennedy.

En un irónico epílogo, a 44 años de la campaña que llevó a JFK a la Casa Blanca, otro acaudalado Senador por el estado de Massachussets y colega de Ted Kennedy, se lanzó a la presidencia. Se trata de John Forbes Kerry, cuyas iniciales son también “JFK”, aunque el partido no quiso utilizarlas de manera oportunista por simple ética política, también temiendo antagonizar a muchos ciudadanos que recuerdan con afecto al desafortunado Presidente Kennedy, muerto -como sus dos hermanos- con las botas puestas en campaña o en misión militar. Y todos conocen las asombrosas coincidencias del caso JFK con el del asesinato de Abraham Lincoln, casi exactamente cien años antes, todo lo cual parece apoyar la creencia popular de que la historia tiende a repetirse y que el destino no simpatiza mucho con los políticos ambiciosos, idealistas y valerosos, cualidades muy apropiadas para calificar el carácter de los cuatro hermanos Kennedy.

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