Opinión Internacional

Los hombres del Presidente

La noticia ha trascendido nuestras fronteras, diseminándose como un reguero
de pólvora que Evo Morales ha montado la ONG ‘Revolucionarios sin
fronteras’, al tiempo de dejar en evidencia que existe un gran número de
extranjeros que trabajan en puestos de responsabilidad en el gobierno del
actual presidente, lo que hace suponer a la opinión internacional que Evo
Morales cree “que en Bolivia no cuenta con personas de capacidad para ocupar
ciertos puestos gubernamentales”, por lo que no ha vacilado en importar
cerebros de afuera. El listado es largo y tendido: un peruano y cinco
españoles asesorando en comunicación y prensa entre otros asuntos, unos 70
“especialistas” que han pasado por la Asamblea Constituyente, un chileno
encargado de las gestiones internacionales del Jefe de Estado, un
estadounidense que al igual que en la Alemania nazi de Hitler ha venido a
inmortalizar con sus fotos al actual presidente, también hay periodistas
argentinos vinculados a medios de prensa del vecino país. En hidrocarburos
el Gobierno recibió asesoramiento de abogados de Estados Unidos y México
para la elaboración de los contratos petroleros, los que fueron
proporcionados a través de la venezolana (PDVSA).

Con sobrada razón el diputado de oposición Fernando Messmer declaró:
“Paradójicamente, este Gobierno que se ufana de ser ultranacionalista como
ningún otro en la historia boliviana está llenando de extranjeros la
Cancillería y la Asamblea Constituyente”. También presta asesoramiento al
Ministerio de Relaciones Exteriores Thomas Kruse, considerado uno de los
hombres más importantes en la cancillería que antes trabajó en varias ONGs
dentro del país, el francés Olivier Iriarte y el sueco Staffan Mehlstrandm,
quien según el Canciller fue contratado “debido a sus amplios conocimientos
y experiencias en la cultura de la vida, que es el modo de entender la vida
de las culturas indígenas originarias”.

Evo Morales, demuestra así una paradójica predilección por los extranjeros,
sintiéndose supuestamente halagado de concitar la atención internacional.

Esta situación pone en evidencia la baja autoestima que subyace en los
bolivianos que llegan al poder, sentimiento que acompaña como la señal de
Caín al presidente Morales, quien elimina a sus coterráneos mientras
disfruta sabiéndose admirado y rodeado por los foráneos, considerando quizás
que de este modo los ojos del mundo están puestos en la fauna política
boliviana. Porque para el mundo cansado ya de todo el lastre de los juegos y
contiendas del poder, el experimento latinoamericano, del cual Evo es un
representante, es algo así como encontrar a un Tironosaurio Rex político
digno de estudio y de observación. Estos extranjeros y otros, han venido y
vendrán a ver este ejemplar que creían en extinción, con la curiosidad del
que descubre un mundo primitivo que salta a la vista y que para colmo de
males se convierte en una película o una telenovela en la que se vuelve a
recrear el caciquismo y el retroceso inusual a prácticas de poder
ancestrales. La expectación científico- morbosa les incita a mirar hacia
estas latitudes, pues después de realizar estas expediciones por el mundo
salvaje en el que nuevamente el más fuerte se come sin problema a los más
débiles y en el que la ley de la selva es la única que pretende regir, estos
intelectuales retornan a sus países y a sus círculos contando su aventurada
incursión en el mundo exótico de la selva y cuentan además con anécdotas
para escribir libros con los que calculan hacer saltar sus grises nombres a
la notoriedad.

El problema es que mientras estos nuevos recolectores de episodios “robados”
a la memoria colectiva hacen de las suyas, el pueblo boliviano tiene que
tragarse el momento amargo de retroceder en la máquina del tiempo, sufrir
vejámenes en sus derechos humanos, contemplar la destrucción de las
instituciones que norman el equilibrio de poderes, para que este se
concentre en las manos del caudillo. Una cosa es ser espectador y otra
sufrir en carnes propias el experimento que han gestado los nuevos
candidatos a dictadores, que no son menos enajenados ni menos tiranos que
Hitler, Zcesesku, Pinochet y otros tantos que ya ha visto la humanidad.

Los hombres del presidente, están en la platea de preferencia, libres de
padecer en carnes propias los efectos de sus sueños que se han convertido en
pesadillas. Ellos simplemente llevan registros científicos de los
amotinamientos, quieren saber cuantas palpitaciones tiene el presidente
cuando se enoja, toman nota de sus repetitivos discursos para ufanarse que
se puede llegar a gobernar a un pueblo con un mínimo de vocabulario
politico, etc, etc.

Algunas personas que han estado próximas al círculo del presidente, han
expresado que Evo Morales sufre de verdaderas crisis de violencia y disgusto
cuando se le habla de Santa Cruz, de la Región de la Media Luna, del Comité
Cívico, esto mismo lo confirman los autores del libro “Un tal Evo, una
biografía no autorizada”, quienes expresan: “Ante él es prohibido ser
cruceño o tarijeño blancoide, pero abre los brazos a los argentinos o
peruanos”; razón por la que comprobamos que todo candidato a dictador tiene
sus fantasmas a los que convierte en enemigos de facto, y en este caso los
enemigos son los pobladores del oriente boliviano, como en la Alemania nazi
fueron los judíos.

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