Opinión Internacional

Los nuevos rumbos de la Izquierda italiana

Traducción: Carlos Armando Figueredo Planchart
1. La izquierda se rearticula

No basta con saber narrar la historia, es preciso saber contar el futuro. Con esa frase efectista, Piero Fassino concluyó su largo discurso en el 4º Congreso de los Demócratas de Izquierda (Democratici da Sinistra – DS). Realizado en Florencia, el 19 de abril, del partido que un día fue el Partido Comunista de Italia. Poco antes, se había anunciado la victoria de la tesis de Fassino, que contó con el voto del 75% del total de los 255 mil militantes del DS que participaron en la consulta partidista. Estaba en juego el fin del DS y su fusión con la Margherita, partido del ala católica progresista del país que, a pesar de haber seguido las orientaciones del Vaticano. No fue raro que votó siguiendo la pauta de la izquierda italiana. Al final de la misma semana Margherita realizó su congreso en Roma, con el mismo objetivo de iniciar el proceso de fusión, naciendo así el Partido Democrático (PD). La fusión no fue y no será una tarea simple y atravesará un largo período constituyente, estimado por varios dirigentes presentes en el 4º Congreso como no inferior a ocho meses. La corriente liderada por Fabio Mussi, representante de 15% de los delgados, contraria a la fusión, anunció en los días que antecedieron a este congreso que abandonaría las DS y tomaría un camino hasta aquí considerado incierto.

No es un caso simple de fusión. El 4º Congreso del DS estuvo en todo momento revestido de gran simbología y conmoción entre los 1.550 delegados.

Las novedades comienzan con la insólita presencia de Silvio Berlusconi durante todo el primer día del Congreso del DS. Berlusconi es el líder de la oposición, una nítida oposición de derecha al gobierno de centro-izquierda de Italia, liderado por el DS, pero compuesto por una coalición (L’Unione) que envuelva a todo el espectro de partidos radicales (como el Partido Verde y la Refundación Comunista) y reformistas (como DS y Margherita. Sería algo similar a la presencia de Jorge Borhausen, durante más de tres horas, en un congreso nacional del PT. Berlusconi estuvo sentado en la primera fila del congreso del DS, no fue hostilizado e, inclusive, fue objeto de una mención en el discurso de Fassino, quien agradeció su presencia y dijo que ella demostraba que no eran enemigos, sino adversarios y que los adversarios se respetan.

Muchos delegados presentes afirmaron que esta decisión histórica remonta a la unión de los socialistas italianos en 1966 que duró apenas dos años. Los de mayor experiencia citaron a Antonio Gramcsi, fundador del Partido Comunista Italiano, que abogaba por la aproximación de los comunistas a los católicos en la construcción de un proyecto y de un discurso hegemónico en Italia. El hecho es que si la derecha está unida alrededor de Berlusconi, ahora la izquierda se recompone: los partidos radicales (Refundación Comunista y Partido Comunista) anuncian su fusión; las corrientes socialistas hacen lo mismo y, a partir de ahora DS y Margherita inician su proceso constituyente para lanzar, en el 2008, la asamblea de fundación del Partido Democrático.

La c ración del PD parece ser el lance más audaz e innovador de este proceso de rearticulación de la izquierda italiana. Es una apuesta al futuro, como decía el slogan del 4º Congreso del DS, una apuesta a la articulación del proyecto colectivista socialista con el respeto a la individualidad de los liberales progresistas.

2. ¿La izquierda que sobrevivió?

En el discurso de Fassino, todas las señales para la creación del PD fueron citadas, lo que didácticamente facilitó la comprensión de la novedad que se anuncia. Desde el punto de vista ideológico. Dos cuestiones parecen fundamentar su creación: la supervivencia del proyecto de izquierda después de la caída del muro de Berlín y la renovación de la pauta de estructura organizativa de los partidos, abiertos a la juventud
Y a la alternancia en el poder interna y, así, legitimar las estructuras partidistas como representación social.

Fassino dijo que el reformismo es la única izquierda que sobrevivió a la caída del muro de Berlín, a lo largo de los años 90. No deja de ser una frase efectista. Pero ella está acompañada de una extensa pauta. Que parece dar el tono de esta innovación programática: la búsqueda de igualdad socia, la sustentación de la prosperidad, la aproximación al movimiento ambientalista, la fuerte presencia y atracción de los jóvenes, la defensa de la seguridad de la nueva familia (monoparental, con hijos adoptados, con hijos criados de varios matrimonios, hijos de padres homosexuales), el internacionalismo, la globalización de las izquierdas (principalmente su articulación en la Unión Europea, a través del Partido Socialista Europeo, articulación de todos los socialistas democráticos del continente), el fuerte control ciudadano y de los propios militantes sobre los rumbos del partido. En este último aspecto, se anuncia el voto secreto en todas las decisiones de congreso del nuevo partido y el impedimento de que los dirigentes sean renovados en sus cargos, garantizando la alternancia y la presencia cada vez mayor de dirigentes jóvenes. El DS, hoy, tiene una gran parte de sus dirigentes por debajo de la edad de 40 años, algo impensable hace diez años.

Otra novedad anunciada es la fusión de las izquierdas, en un proceso no muy común en la historia de este aspecto partidista. Las izquierdas, como es motivo de lenguaje jocoso por parte de quien no es de izquierda, siempre se dividió en corrientes y fracciones. Los dirigentes del DS sostienen que el mundo camina, por lo contrario, hacia la bipolaridad. No la bipolaridad excluyente, violenta, sino de alternancia, de convivencia y respeto democráticos.

Conversando con los dirigentes de la Juventud de Izquierda (DS) la aproximación entre socialistas y liberales democráticos (esa es la denominación más empleada durante el 4º Congreso) adquiere mayor nitidez. Los jóvenes, grupo social más codiciado por los dirigentes del DS, sugieren que la globalización instaló en los jóvenes la melancolía en virtud de lo incierto del futuro (25% de los italianos entre 25 y 35 años de edad aún viven con sus padres, debido a la falta de oportunidades en el mercado de trabajo) y la búsqueda de placer inmediato, por la diferenciación y el sentid estético incitado. La juventud se une a partir de la identidad cultural pero, principalmente, por la defensa de la diferencia, de nítido carácter personal. Tiene sentido para los jóvenes dirigentes de la izquierda que la pauta liberal se incorpore al proyecto socialista. Sería una mezcla contemporánea, afirman varios jóvenes presentes en este Congreso. Por este motivo. La propuesta de darle voz al ciudadano, a partir de una cuota no determinada por el partido, fue muy ovacionada. Interactuar con el ciudadano común (que algunos liberales progresistas de Italia siguen llamando cliente en su periódico Europa) y criticar la burocracia partidista, que los jóvenes tildan de oligarquía, sugiere una tentativa de construcción de la competencia cooperativa, capaz de agregar más personas. Sugiere la tentativa de diálogo con una nueva identidad ciudadana, marcada por la comunicación a través del computador doméstico, por la relación vía Internet, el acceso instantáneo a la información, a las tribus sociales. La palabra de orden del PD es la construcción de una política difusa, radicada en todos los territorios, en red, capaz de producir cultura y actuar en el interior de la sociedad, sin reducirse a un mero comité electoral (Artículo de Mario Rodríguez publicado en el periódico Europa, el 19 de abril último, cuyo título era Cederle Cuota al Ciudadano). Lo que se hablaba a lo largo de los corredores del 4º Congreso era sobre la necesidad de garantizarse la representatividad partidista, a través de la pluralidad intercultural de la sociedad. Sólo así, creían os delegados presentes, será posible reconstruir el sentimiento de pertenencia social a una sociedad cada vez más fragmentada y competitiva y que desconfía de los partidos políticos.

3. No todo es color de rosas

Ya se habla de una larga jornada. No por otro motivo, la apertura del 4º Congreso del DS tuvo inicio con unas solas palabras, en tono teatral, de Caterina Cocchi, de 22 años de edad, que salió del fondo del auditorio Nelson Mandela, pasó por las mesas de los delegados y se colocó frente a la tribuna. Relató brevemente la reciente historia de los jóvenes y de la izquierda, habló de la esperanza que hay en la alianza gubernamental (la Unión) en la posibilidad de garantizar su deseo en el nuevo partido. Tampoco fue casual que Fassino hubiese terminado su discurso voceando la unidad de las corrientes derrotadas en la consulta previa al congreso. La unidad interna del DS será tan delicada como la fusión de DS con Margherita.

El alcalde de Boloña, en carta abierta firmada por otros alcaldes del DS, exigió la garantía de un amplio proceso de discusión en lo que se intitula proceso constituyente. Un proceso que involucra a no afiliados, a ciudadanos en toda Italia e italianos no residentes en su país. Esta preocupación por los emigrantes es cada vez mayor, desde que se hizo posible, hace tres años, que un italiano no residente en Italia pudiese ser candidato a elección como senador o diputado del Parlamento italiano. Son seis sillas para el Senado y doce para la Cámara de Diputados que hoy han sido llenadas por la comunidad italiana del exterior. Tal vez, la propuesta más globalizada de la política mundial hasta el momento. Esa posibilidad viene motivando la organización de partidos y coaliciones electorales en toda América Latina, donde diputados y senadores fueron electos en Brasil, Argentina y Venezuela.

Los discursos que siguieron en el segundo día del Congreso del DS fueron desnudando los matices internos y las dificultades de los próximos días. Un importante profesor universitario inició su discurso diciendo que el socialismo es radical o no existe. Destacó la lucha histórica de los sindicalistas europeos, la lucha por la paz, finalizando con la necesidad de un auténtico programa reformista, que siga la tradición socialista.

Luego discursaron un homosexual y una lesbiana, iniciando con el sentimiento que parecía reinante en el Congreso: vivimos en momento de gran incomodidad, pero le diremos sí al PD, sí al respeto a los ciudadanos, al partido de la sociedad incluyente. Si perdemos esta batalla, lo perderemos todo, Luchamos por la inclusión de los homosexuales, de las lesbianas, de los bisexuales y transexuales. La dirección paritaria no es sólo posible, sino que es necesaria. Fueron muy aplaudidos, lo que anunciaba la fuerte expresión de apoyo a la pluralidad y al carácter laico de la política pública, tema cuestionado y en debate en la fusión de católicos y socialistas (ex comunistas).

El autor de la tercera tesis (también derrotada por los delegados), Gavino Angius, le dio forma al apoyo crítico que involucró a gran parte de los delegados presentes. Propuso la reelaboración completa del manifiesto de constitución del nuevo partido. Sugirió el envolvimiento de todo el campo reformista socialista de Italia. La alianza con católicos, afirmó. Limita el campo cultural y político del nuevo proyecto. Fue muy aplaudido cuando destacó la necesaria soberanía del Estado, garantía de la libertad individual.

Ese fue uno de los puntos destacados por Fabio Mussi, quien pronunció el discurso más esperado del segundo día. Mussi anunció su ruptura con el proceso de constitución del PD. En un discurso esencialmente emotivo. Recuperó el eje de la teorías clásicas socialistas en cuanto al respeto de la necesidad del Estado laico. Sustentó que el catolicismo es un valor, pero no puede fundar un Estado moderno. Con el PD crearemos un problema en Europa: será la escisión de la familia socialista europea. En su evaluación, el nuevo partido será centrista y americano y no garantizará la Ley del Derecho a la Convivencia (DICO), que apoya derechos as matrimonio no formalizado, a la adopción y unión entre homosexuales, entre otros derechos. Y retornó al enfoque sobre las dudas presentes en el Congreso: el espíritu laico garante del espacio para todos. El Estado laico es la garantía para la libertad individual, es la garantía de la libertad de la cultura, del arte, de la libertad religiosa. Es este el único principio, no negociable, que garantiza la libertad religiosa y evita los conflictos entre convicciones de fe. Criticó profundamente lo que denominó “super-personalización” de la política y les deseó suerte a todos los delegados.

Antonio fue objeto de debate por casi todos los principales que discursaron. Gramcsi de la lucha política como lucha de ideas, Gramcsi de la construcción política bajo hegemonía socialista, Gramcsi de la renovación y creatividad marxista. El dirigente comunista, preso por el fascismo, fue utilizado como fundamento para diversas posiciones en el Congreso.

4. Una fuerza grande como el futuro o. . . los fantasmas socialistas

El slogan del 4º Congreso del DS aludía a la construcción de una gran fuerza política volteada hacia el futuro. En el segundo día de este congreso, un importante diario italiano estampaba en su artículo principal, que el socialismo se había tornado en un fantasma. Un título irónico, porque hizo recordar el inicio del Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Marx, a pesar de que la ironía fina del texto de 1848 se había evaporado en la página del diario.

El hecho es que, desde la caída del Muro de Berlín. La crisis de las izquierdas (o su quiebra como proyecto político real) fue anunciada decenas de veces. Pero, al contrario, las izquierdas demuestran un incansable poder de renovación y reconstrucción. Los escépticos dirán que se trata de tentativas desesperadas, de huida de la crisis. Pero tal argumento parece ser objetado por las urnas de votación de América Latina e incluso de Europa. El proceso de preparación del 4º Congreso del DS involucró a más de 200 mil afiliados en toda Italia y fue objeto de intensa indagación y atención por parte de la gran prensa local.

No es la derecha la que innova, a despecho de que quiera afirmarse como no conservadora. Pero no basta con la innovación tecnológica para cambiar positivamente la vida social. Es necesario que se tenga un proyecto de humanidad, una utopía y una creencia política colectiva. El discurso de las fuerzas de derecha parece seguir estacionado en la reacción y no avanza en la proposición política. En Francia (donde la izquierda y la derecha disputarán intransigentemente las elecciones en el fin de la semana en la que ocurrió el 4º Congreso del DS), el discurso de las fuerzas de derecha tiene su triunfo electoral en la inmigración. Pero es la izquierda la que presenta posibilidades reales de una nueva lectura de la realidad y que propone actualizarse y construir alternativas de cambio y reconstrucción de la utopía social o de la posibilidad humana.

El DS se arriesga y avanza en una dirección hasta entonces inusitada para la historia de las izquierdas. Se arriesga para innovar y para producir su aggiornamento.

Al arriesgarse, puede estar apuntado hacia una nueva concepción política. De cualquier manera. La polarización ideológica adquiere nueva energía. A despecho de las Casandras que vaticinaron el fin de la historia.

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