Opinión Internacional

Lula da Silva se prueba en Medio Oriente traje de improbable mediador

En los últimos 60 días, y tras un rosario de gaffes diplomáticas que van a contrapelo de la tradición de la cancillería brasileña, Itamaraty, Luiz Inácio Lula da Silva se dedicó a reformular la política internacional de su país.

Además de insistir en el no reconocimiento de la presidencia de Porfirio Lobo en Honduras (peligrosa manera de relativizar el concepto histórico de Itamaraty de no intromisión en asuntos internos de otros países), de calificar al régimen de Hugo Chávez en Venezuela como de «democracia plena» y de ponerse del lado del Gobierno iraní -que no quiere ser supervisado por las potencias occidentales en su dudoso programa nuclear-, ahora le agregó los dos desplantes de marzo: defendió el derecho de los Castro para detener a disidentes políticos en Cuba sin importarle la muerte por huelga de hambre del disidente Orlando Zapata (ver pág. 16) y no asistió a la asunción de Sebastián Piñera en Chile (y envió, para que quedara bien claro dónde estaba parado cada uno, al representante más bolivariano del Gobierno, su asesor Marco Aurélio García, amigo de los Castro, de Evo Morales y Hugo Chávez).

No son sólo pronunciamientos ideológico-políticos. Forman parte de la inmunidad (¿o impunidad?) que Lula y su entorno ven avalada en el hecho de que éste es el mandatario con mejor imagen del mundo.

Por eso es que en su último año de gobierno, el presidente brasileño, «o melhor do mundo», quiere premiarse con otro reconocimiento: el de «mediador global». Eso explica que haya programado, hace seis meses, además de un controvertido viaje a Teherán para el 14 de mayo, una gira por Medio Oriente, que se inicia hoy en Israel, continúa mañana en Autoridad Palestina (Cisjordania) y termina el jueves en el reino de Jordania.

Desde el punto de vista de un cardenal Samoré o de un canciller Tayllerand, o de un Lula, que quiere parecérseles, es el mejor momento para desembarcar en Medio Oriente. Desde la semana pasada, se tensó la cuerda entre Washington y Jerusalén: en medio de la visita del vice norteamericano Joe Biden a Israel, el Gobierno conservador de Benjamín Netanyahu anunció que construiría 1.600 viviendas en Jerusalén Oriental, en violación al acuerdo de no avanzar con asentamientos en la zona de ocupación.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que era un «insulto», y ante el temor de que se produzcan atentados, el Gobierno israelí cerró la frontera con Cisjordania hasta mañana.

Frente a este escenario, ¿qué puede aportar Lula? «Nada», dice el analista israelí Efraim Davidi, profesor de Economía y dirigente de la Histadrut, organización gremial de izquierda. Según Davidi, si no hay espacio para los europeos «en una intermediación acaparada por EE.UU.», menos lo hay para Lula. Por otra parte, aclara este analista, «Israel no le da importancia a América Latina porque tampoco se la da EE.UU.».

No carece de bemoles heterodoxos esta visita de Lula al caldero de Medio Oriente. Además de entrevistarse hoy con el premier Netanyahu, el presidente Shimon Peres y el presidente de la Kneset (parlamento), Reuven Rivlin, mañana a la tarde se encontrará en Belén con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás (Abu Mazen), y con el premier Salam Fayad, para al día siguiente, después de inaugurar en Ramalá la Avenida Brasil, continuar hasta Jordania para verse con el rey Abdulá II.

Lo novedoso -desafiante para muchos- es que Lula duerme en territorio palestino y dedica más tiempo en su viaje a los palestinos y a los jordanos que a los israelíes.

«Ante esta heterodoxia de Brasil, a lo que se suma un discurso nacionalista de Lula, que desconfía de las grandes potencias y busca ser el protector de América Latina, existe una oportunidad para que la Argentina tenga mayor margen de maniobra en política exterior», afirma el analista internacional Fabián Calle ante la consulta de Ámbito Financiero.

En otras palabras, las torpezas de Lula en el tema nuclear iraní y la cuestión de Medio Oriente reabren una ventana para nuestro país. Algo de eso ya empezó a verse con el encuentro entre Hillary Clinton y Cristina de Kirchner, donde EE.UU. dejó claro que se respaldaba en la Argentina para la Cumbre Nuclear del próximo mes en Washington.

Fundado hace 24 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba