Opinión Internacional

Panamá bien vale un suspiro de amor

Como a mí me gusta mucho Eli Bravo, y como adoró Panamá, me apresuré a leer su nota (%=Link(«http://opinion.eluniversal.com/2005/02/26/opi_art_26490C.shtml»,»Postal desde Panamá»)%), publicada el sábado 26 de febrero en el diario El Universal. Tempranito en la mañana, con la placentera compañía de un cafecito recién colado y el deseo de leer uno de esos buenos textos a los que Eli nos tiene acostumbrados, me senté en la terraza de mi casa. De muchas personas puedo comprender hablar o escribir desde la superficialidad. No de Eli Bravo, a quien sé profundo y serio, y muy poco dado al pensamiento y quehacer banal. Lo que leí fue, me perdonas la franqueza Eli, un ejercicio de trivialidades.

Eli, la población de Panamá fue fundada en un mes de agosto, cuando hay muchísimas mariposas. Dicen que Panamá significa entonces, en lengua indígena, «abundancia de mariposas”. Reconozco que siento por Panamá algo muy fuerte y especial. Lo mío por ese país no es, por cierto, un cariño suavecito de esos que ni mojan ni empapan. Es amor en serio, pasión de veras.

No, Eli, Panamá no es apenas un canal, o un banco, o un puerto. Es un país hermoso y pasional. Una nación de amores y mariposas. Panamá es el Canal. Es muchos puertos que aprovechan su posición marítima. Es también más de 80 bancos nacionales e internacionales que aprovechan la legislación bancaria de Panamá que data de los años 70. Pero sobre todo Panamá es su gente, su maravillosa gente.

Aquello que en 1530 descubrieron los españoles al ubicar en el Istmo de Panamá su centro de acopio y distribución de bienes entre España y sus colonias americanas, después lo vieron los norteamericanos que en 1855 inauguraron el tren transístmico que sirvió como medio de transporte transcontinental durante la fiebre del oro de California. Luego los franceses, en 1882, iniciaron la construcción del Canal Interocéanico que finalmente terminaron los norteamericanos en 1914.

Con la independencia de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, los nuevos líderes panameños procuraron profundizar las ventajas de su privilegiada posición geográfica. Establecieron instituciones como el Registro Público Mercantil que, desde 1922, sirve de fundamento a la creación de sociedades mercantiles, servicio que ha gozado de gran acogida en todo el mundo. El Registro Público Mercantil de Panamá, una de las más antiguas instituciones del país, goza de un bien ganado prestigio internacional. Hoy se encuentra entre las cinco instituciones de este tipo más grandes del mundo. Lógicamente, esta actividad incentivó a los bancos más importantes del mundo a establecerse en Panamá para servir a sus clientes. De hecho, varias de las más venerables instituciones bancarias norteamericanas están en el país desde 1904, un año después de su separación de Colombia. Desde esa época en Panamá circula libremente el dólar. El país nunca ha impuesto restricciones en la repatriación de fondos o en el libre flujo de capitales.

Al establecimiento de un registro de sociedades y de bancos internacionales, siguió el registro abierto de la Marina Mercante, que hoy es el más grande del mundo en tonelaje y número de navíos. Con posterioridad, se adoptó la legislación que permitiría la conversión de Panamá en un gran centro de distribución de productos, que tuvo que esperar al final de la Segunda Guerra Mundial para que se hiciera realidad, a través de la creación en 1948, de la Zona Libre de Colón, la segunda Zona Libre más grande del mundo, después de Hong Kong, con una rotación de más de US$ 10 billones anuales.

En 1970, Panamá adopta como política de Estado su conversión como un Centro Financiero Internacional. Se dictan las pautas legales que hacen posible la atracción de más de 104 bancos internacionales, de todos los rincones del mundo. En su pico, el centro financiero internacional de Panamá manejó depósitos por más de US$ 50 billones de dólares y daba empleo a 14.000 panameños, en un país que en ese momento contaba con poco más de 2 millones de habitantes.

Luego de la firma de los tratados del Canal, en 1979, Panamá anunció su estrategia marítima internacional, es decir, aprovechar su posición geográfica para el desarrollo de una pujante industria portuaria y de servicios marítimos. Con la reversión a Panamá de los puertos de Cristóbal y Balboa se inicia la estrategia. Hoy, a través de Panamá, se mueven 3 millones de contenedores al año, lo que le convierte en el segundo destino de carga marítima más importante del continente americano, después de los Estados Unidos.

Hoy Panamá impulsa dos estrategias vinculadas a su inagotable riqueza potencial como resultado de su envidiable posición geográfica: la conversión del país en un centro logístico internacional que combine las facilidades de comunicación terrestre, marítima y aérea del país; y el desarrollo del gigantesco potencial turístico de Panamá.

En cuanto a lo primero, Panamá anunció recientemente la creación de la Zona Económica de Desarrollo del Pacífico en la antigua base militar de Howard, que ahora el Gobierno está convirtiendo en centro logístico para manejo de carga aérea y marítima, aprovechando la gran congestión de los puertos de la costa oeste de los Estados Unidos. Sobre la vocación turística, el Presidente Torrijos nombró al cantante Rubén Blades para hacer realidad el sentido anhelo de lograr que Panamá sea un destino turístico preferido de la región. Panamá es un país de belleza exuberante. Tiene playas de arenas cristalinas y agua color turquesa transparente, una riqueza biológica sin paralelo producto de una flora y fauna tropical que se ha sabido preservar a través de los tiempos, rica pesca deportiva, las primeras ciudades españolas en la costa oeste del continente, el Canal de Panamá, las islas más grandes de la vertiente pacífico del continente. Y Panamá tiene gente alegre, cálida, amable, servicial. Parece que lo están haciendo bien porque ya Panamá es el tercer destino más importante de barcos de pasajeros, en la región. En 2005, 359 barcos de turistas llegarán a sus costas.

No es coincidencia que exista en Panamá una actividad económica envidiable, que la topografía de sus edificaciones sea distinta y más moderna que la de sus vecinos del área, y que sea un centro de distribución, de actividad jurídica internacional, de registro de naves, un centro financiero internacional, de puertos y de hoteles y empresas multinacionales que llegan a establecerse por ser un país estable económica y políticamente, que acoge a la inversión extranjera y a todos sus visitantes.

Y de los cantos de sirenas sobre el lavado de dinero… Cuán equivocados están quienes creen que Panamá se presta voluntariamente a este flagelo. Cuando en 1990 se restablecieron las instituciones democráticas con la salida del dictador Noriega, Panamá adoptó uno de los códigos anti lavados más exigentes del mundo. No es gratuito que hoy es el líder de las asociaciones contra blanqueo de capitales de Latinoamérica y del Caribe, con frecuentes reconocimientos internacionales. Sus bancos se manejan conforme a los estrictos estándares de Basilea. Panamá ha salido de las listas negras por esfuerzo propio, por la voluntad de sus ciudadanos y la visión de sus líderes que han reconocido que, para asegurar un crecimiento sostenido, Panamá debe llevar la delantera en la lucha contra el uso de sus instituciones para el lavado de dinero. Y lo hace.

Eli, otra cosa… Los gringos que se quedaron no son «zonies» sino “zonians”, y ya todos están felizmente integrados. Muchos aún trabajan en el Canal, ayudando a preservar una cultura corporativa dedicada a la excelencia y a la preservación de los activos de la institución, y que ahora se suma a la nueva cultura de atención a los usuarios del canal y de incremento de la productividad. Cuando a la medianoche del 31 de diciembre de 1999, el Canal pasó a la administración del país, panameños y “zonians” celebraron juntos.

Elí, la próxima vez que vayas a Panamá, no te prives del placer del país de las mariposas. Camina por sus calles, navega hasta Taboga y juega con las mantarayas gigantes. Siéntate en la esclusa de Miraflores y date gusto con el paso de los barcos. Ve a Colón, a Chiriquí, a San Blas. Anda a bailar una murga. Camina por el Panamá viejo. Habla con la gente. Les ha costado mucho superar años de problemas y dolor, y le están echando un camión de ganas. No te quedes por Dios viendo una postal de Panamá desde una habitación de hotel o desde la oficina de una transnacional o una agencia de publicidad. Porque te estás perdiendo lo mejor. Te estás perdiendo a una tierra con abundancia de mariposas. Te estás perdiendo a los panameños. Y créeme, Panamá y los panameños bien valen cada suspiro de amor.

(*): Miembro de Primero Justicia

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba