Opinión Internacional

Pankirchnerismo y panradicalismo

Descensos, ascensos, estancamientos.

Pan-kirchnerismo y pan-radicalismo

Es ilustrativamente estremecedor el último informe privado de Consultora Oximoron (sólo por compasión editorial no se transmiten los valores negativos).

Desciende Cleto Cobos (39% por ciento de imagen positiva). Francisco De Narváez (33). Carlos Reutemann (24).
Asciende Ricardo Alfonsín (46), Fernando Solanas (42), Cristina Fernández de Kirchner (28).
Se mantienen Gabriela Michetti (46), Mauricio Macri (42), Roberto Lavagna (39), Daniel Scioli (34), Hernán Lombardi (34), Sergio Massa (33), Aníbal Ibarra (29), Jorge Telerman (28), Daniel Filmus (23), Hermes Binner (27), Margarita Stolbizer (27),Rodolfo Terragno (27), Martín Redrado (25), Néstor Kirchner (25), Elisa Carrió (25), Horacio Rodríguez Larreta (23), Rabino Bergman (22), Felipe Solá (22), Ricardo López Murphy (19).
Eduardo Duhalde (21) prosigue sin acertar en su mensaje. No remonta. Queda estancado. Como Alberto Rodríguez Saa (21).
Das Neves, pese a los extraños 22, tampoco consigue insertarse en el bolillero.
Como la civilización asiria, Menem directamente se extinguió.
Área de estudio: Artificio Autónomo de Capital y provincia de Buenos Aires.

Panes

De acuerdo a la evaluación de Consultora Oximoron, a los 22 días del mes de julio de 2010, ya dejaron de ser tres los conglomerados atendibles para confrontar en la próxima contienda electoral.
Queda entonces lo que emerge del pan- kirchnerismo. Con bastantes peronistas incluidos, de ramos generales. A los que debe sumárseles el eclecticismo kirchnerista no peronista (fiolos diversos, en realidad, del peronismo). Progresistas que se amontonan, procedentes de distintas utopías quebrantadas. O, más probablemente, desde ninguna parte.
Queda también la “alianza” (palabra para discriminar del diccionario). Mejor dicho, la coalición. El entendimiento de los radicales (con armazón plausible en la totalidad del país), y con los socialistas fuertes exclusivamente en Santa fe. Coalición que podría sintetizarse, para facilitar el estudio, como pan-radicalismo. Aunque el prefijo “pan” sea injusto con los socialistas originales, los fotocopiados por el progresismo diseminado. Concentran un caudal gravitante en Buenos Aires, con Fernando Solanas (al cierre del informe aún se desconoce la estrategia, de existir, del “solanismo” que se puede quedar con el Artificio Autónomo).

De ser por la rigurosidad de los números, hasta hoy, permanece relegado, afuera de la fotografía, en un distante plano secundario, el auto-conceptuado Peronismo Disidente o Federal.
Salvo que logre potenciarse cuando se dispute la “interna”, entre el menú de presidenciables (Duhalde, Solá, Rodríguez Saa, ¿Das Neves?).
O que la congregación asuma, como candidato presidencial, a Macri, a pesar de sus caudalosos desastres (lo cual es altamente improbable).
La aseveración, en apariencias, es en detrimento transitorio de Duhalde. Representa, paradójicamente, Duhalde -según el Informe Oximoron- el proyecto político más consistentemente viable. Textual del Informe:
“Lo que ocurre con Duhalde es llamativo. Expresa la magnitud psicopatológica de la sociedad argentina. Un alto porcentaje acredita que Duhalde es -si no el único- de los escasos dirigentes capacitados para hacerse cargo de la Argentina, pero en una situación de crisis. En simultáneo, un porcentaje, inquietantemente mayor, asegura que nunca lo votaría”.

Cobos por la senda de Ruckauf

Cobos disminuye -para Consultora Oximoron- merced a la dinámica de los acontecimientos. Por cierta indefinición que lo diluye. No termina de entenderse el difuso rol que cumple desde la vicepresidencia. La posición institucional lo deslegitima como dirigente opositor.
La indecisión, o la suma de vacilaciones o evasivas, forman parte estructural del fastidio que la sociedad muestra, paulatinamente, hacia Carlos Reutemann. Lo esperan, tan sólo, obstinados sectores que se interesan en sumarse a la candidatura que nunca, acaso, va a ser tal.
Las vacilaciones no alcanzan, aparte, para sensibilizar al amplísimo sector que vota, en el 2011, por primera o segunda vez.
Otro que suele deslizarse por la pendiente de la indecisión es Francisco De Narváez. Se deshilacha, a medida que desperdicia el triunfo alcanzado, en aquel lejano junio del 2009.
Para concluir con Cobos, se lo asocia -en el Informe Oximoron- al modelo inspirador de Carlos Ruckauf.
Cobos reinó, en la numerología, entre mediados del 2008 y principios del 2010. Del mismo modo que Ruckauf reinó entre los inicios del 2000 y los finales del trágico 2001.
A Ruckauf le apareció Duhalde para acabar súbitamente con su epopeya.
En otro ciclo histórico, a Cobos -opositor máximo y vicepresidente de Cristina- se le apareció Ricardo Alfonsín.

Raúl y Franco, padres

El radicalismo, que ni soñaba con utilizar pronto el prefijo “pan”, venía diezmado desde el 2002.
Sin embargo consigue fortalecerse merced al categórico titubeo de Cobos, durante el suspenso histórico de cierta madrugada del 2008. Y se vigoriza a partir de los corolarios conmovedores de una muerte.
Raúl Alfonsín, el padre muerto, genera el milagro de prolongarse en el hijo Ricardo.
Cabe consignar que el efecto, del Alfonsín muerto, es completamente antagónico del efecto del Franco Macri vivo.
En lugar de robustecer al hijo Mauricio, don Franco padre lo acota. Hasta obstruirlo.
Arnaldo Rascovsky denominaba, al destructivo comportamiento, El Filicidio.

Final con el Trío

La recuperación de los Kirchners es más mediática que real. Pero se sustenta, en principio, por los atributos del momento económico, calificado unánimemente como promisorio.
Aunque se sustenta, sobre todo, en la admirable voluntad de hierro que caracteriza, separadamente, a los dos integrantes máximos del clan. Los que resurgen de manera insuficiente. Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Pero la recuperación brota, además, como consecuencia de las indolencias creativas de quienes debían figurar en el primer plano de la contestación.
La artificial recuperación es fiel reflejo de la frustración que logra, en gran parte, al menos hasta la segunda quincena de julio del 2010, el Peronismo Disidente o Federal. Por una parte. Y por otra, a la sensación de fragilidad que supieron generar las intrascendencias divisorias. Especialmente del trío que representó el símbolo gráfico de la derrota del kirchnerismo. La que se suponía como definitoria.
El trío disuelto que conformaban Macri (el que aún pelea, de frente, contra la adversidad). Narváez (que lastimosamente se diluye, frente al espejo). Y Felipe Solá, que nada tiene para perder. Sólo el tiempo.

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