Opinión Internacional

Política exterior a contracorriente amenaza con aislar a Venezuela

Gioconda Soto

La política exterior del Gobierno de Hugo Chávez, caracterizada como confusa, anticentro y contracorriente, aislará al país en el mediano plazo al punto de convertir a Venezuela en una nación paria pronosticaron ayer expertos convocados por el Centro Internacional de Formación Arístides Calvani.

Ante tal realidad se impone la adecuación a la agenda global que hoy afecta a todos los países, la coherencia en el discurso integracionista, la rectificación de la dirección por la que caminan las relaciones con Estados Unidos y Colombia (socios tradicionalmente privilegiados de Venezuela), el rescate de la estrategia de defensa del régimen democrático, la defensa de una OPEP acorde con la realidad petrolera actual, así como también la reconsideración de los nexos con España, por ser ésta la primera puerta para estrechar el diálogo con el resto de Europa.

Tales posturas fueron parte de las recomendaciones hechas por los ex cancilleres Fernando Ochoa Antich y Humberto Calderón Berti, los internacionalistas Maruja Tarre y Carlos Romero y el experto en el área integracionista, Jorge Castro.

Los 5 analistas fueron convocados por el socialcristiano Eduardo Fernández a una mesa redonda sobre la diplomacia en la Venezuela del año 2000 con la idea de «elevar el nivel del debate público» y bajo el entendido de que «la política exterior no es propiedad de un ministro, ni de un presidente y no se puede manejar arbitrariamente».

Los errores en los que a juicio de los especialistas ha incurrido la diplomacia nacional fueron ampliamente tratados durante 3 horas, tiempo en el que se abordaron temas vinculados a la integración latinoamericana, el comercio exterior, los cambios frente a Colombia, Estados Unidos y Cuba, la política petrolera y el vacío institucional originado por la ausencia de jefes de misión en casi 50 embajadas.

El encuentro de ayer se suma a una conferencia de la también internacionalista Vilma Petrash dictada esta semana en la sede del Centro de Difusión del Conocimiento Económico (Cedice) sobre el cambio de rumbo de la política exterior.

En ambos eventos se ha señalado que la diplomacia actual conducirá irrevocablemente al deterioro de la imagen internacional del país y han advertido sobre las dificultades que deberá enfrentar la dirigencia nacional en el futuro para remontar la cuesta y enderezar el timón.En el encuentro de ayer se subrayó que era un deber alertar a las autoridades sobre los equívocos que se están cometiendo en la materia.

Antes de ceder la palabra a Ochoa Antich, el dirigente socialcristiano, Eduardo Fernández habló sobre los cambios que el escenario nacional está introduciendo en la agenda externa y mencionó como ejemplo la aparición del sindicalismo foráneo como un nuevo actor, al trascender los conflictos internos entre dirigentes laborales y funcionarios a instancias como la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En su pronunciamiento, Ochoa Antich disertó sobre la concepción geopolítica de Chávez, dentro de la cual mencionó el afán presidencial por el distanciamiento de Estados Unidos y acercamiento a Cuba, la revitalización de la Gran Colombia y el apoyo a los movimientos insurgentes latinoamericanos. En un intento por contextualizar su charla recordó que la insistencia del mandatario a la unión de las Fuerzas Armadas del continente bajo el supuesto de luchar contra el flagelo del narcotráfico, encubría un enfrentamiento con Washington.

Por su parte, Maruja Tarre también dijo creer que Chávez está empeñado en revisar la formación de los Estados nacionales para llevar adelante su idea de recrear la Gran Colombia.

Tarre se refirió a la paradójica pretensión del Gobierno de lograr una política exterior sin embajadores y cuestionó la contradicción presidencial de recorrer países en busca de inversiones, «mientras sataniza el neoliberalismo en los mismos escenarios de sus viajes».

Calderón Berti fue aún más lejos y calificó de desfachatez la actitud crítica de Chávez hacia ese modelo económico ante un auditorio de empresarios españoles convocados para una reunión enfocada a captar capitales para la reconstrucción del estado Vargas, en momentos en que las inversiones extranjeras «se encuentran paralizadas».

Los latigazos alcanzaron al canciller, quien la semana pasada participó en Portugal en un diálogo institucional entre el Grupo de Río y la Unión Europea (UE). La frase pronunciada por José Vicente Rangel de que los europeos no nos entienden, provocó repudio entre los ponentes.

La diplomacia actual también fue acusada de errar al politizar en exceso su agenda en detrimento del componente económico, visión esbozada por Calderón Berti.

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