Opinión Internacional

Raúl Castro no es Deng Xiaoping

En diciembre de 1978, en la tercera sesión plenaria del XI Congreso del Partido Comunista Chino y bajo la naciente jefatura de Deng Xiaoping, se aprobó el nuevo rumbo estratégico -centrado en reformas económicas y apertura e inserción en el comercio internacional- que tomaría el gigante asiático. La nueva estrategia tuvo el propósito de revertir la miserable situación económica heredada del régimen de Mao Zedong.

Transcurridas tres décadas de desarrollo, aquél giro se ha traducido en un mejora sustancial del nivel de vida de la población y en un ascenso vertiginoso de China al primer plano en el escenario económico global: en 30 años el ingreso per cápita pasó de $ 217 a $ 2.485; el PIB escaló de 215 a 3.280 millardos de dólares (un crecimiento anual promedio de 9,4%), lo cual permitió -según el Banco Mundial- que salieran de la miseria 500 millones de pobres que vivían con menos de 1 dólar diario.

El Partido Comunista Chino pone “fin a la lucha de clases”

En aquél histórico Congreso, la principal medida adoptada fue: “la decisión de restaurar el orden poniendo fin a la lucha de clases” (1). De este modo, se enviaba una señal inequívoca de que China estaba sepultando la ideología maoísta. Es decir, se abandonaba el hilo conductor que guió la praxis de Mao durante sus 27 años de gobierno y también el principio básico del marxismo, según el cual, la lucha de clases es el motor de la historia. Se decidió, además, acabar con el culto a la personalidad que hacía de Mao la fuente de la verdad; en su lugar, se estableció como nueva línea ideológica: «buscar la verdad en los hechos».

Deng Xiaoping llegó a ser Jefe del PCCh a la edad de 74 años, después de 50 años de militancia. Desde allí adelantó reformas de mercado y solicitó en 1986 la incorporación de China a la liberal Organización Mundial del Comercio, a la cual ingresaría en el 2001 (el comercio exterior chino que era de $ 20.600 en 1978 se remontó en el 2008 a $ 2,5 billones).

Reconocería el propio Deng que las circunstancias que lo llevaron a replantear el sistema que el Partido Comunista había implantado en China, a enterrar el maoísmo y a integrar su país al orden comercial global fueron:

* por un lado, el descomunal fracaso que significó “el gran salto adelante”, cuyas hambrunas sólo en 1962 produjeron la muerte de 22 millones de personas;
* y, por el otro, los desmanes, injusticias y empobrecimiento ocurridos en los años de la “revolución cultural”. En ese período él mismo pagaría caro por sus políticas para mejorar el nivel de vida de su pueblo, siendo víctima de la purga de Mao en agosto de 1967 bajo la acusación de “seguidor del capitalismo”.

Raúl Castro no es Deng Xiaoping

A diferencia del líder chino, Raúl Castro, al ser designado Presidente de Cuba el 24 de febrero de 2008, recalcó en su discurso el culto a la personalidad afirmando que “Fidel es insustituible” (2).

Por otra parte, para Deng la legitimidad del liderazgo comunista provenía de la aplicación de políticas de desarrollo que redundaran en mayor bienestar para el pueblo. Raúl Castro, en cambio, considera que su legitimidad como gobernante proviene de proclamarse enemigo irreductible del imperialismo norteamericano, criterio que siempre ha compartido con su hermano.

En contraste con Deng, Raúl Castro no asume la responsabilidad que como gobernante tiene de garantizar mejoras crecientes en la satisfacción de las necesidades del pueblo cubano. En el pasado compartió con Fidel el hecho de convertir a Cuba en un “estado libre asociado” de la extinta URSS mantenido con los subsidios soviéticos. En el presente, se empeña con su hermano en pedir el levantamiento del embargo.

Deng pensó en grande y convirtió a China en socio estratégico comercial de EEUU. Por su parte, el nuevo presidente de Cuba sólo aspira a mantener una economía dependiente de las divisas y las importaciones de Estados Unidos.

1.-(%=Link(«http://www.spanish.xinhuanet.com/spanish/2008-12/18/content_782178.htm»,»spanish.xinhuanet.com»)%)

2.-(%=Link(«http://www.granma.cubasi.cu/2008/02/25/nacional/artic05.html»,»granma.cubasi.cu»)%)

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