Opinión Internacional

¡Rodarán cabezas!

Ha sido emotivo el mensaje del Presidente Morales en ocasión del
aniversario patrio festejado el 6 de agosto. De entre todas las cosas
dichas no dejo de sorprenderme la sentencia de muerte dictada en
contra de todas las autoridades que osen no cumplir con las metas
trazadas por su Majestad. Como no conozco del resto de temas he
decidido abocarme a un tema que si entiendo: Vivienda. Y ver si hay
posibilidades de que Don Ramiro Bolaños, Viceministro de Vivienda,
salve su cuello.

Para no ir por las ramas entremos de lleno al asunto. El Excelentisimo
Presidente de la República indica que el país tiene 56 millones de
dólares y que con ese dinero para fin de año se deben construir 10.000
viviendas en todo el país. Hay plata y demanda, por tanto, si fallan
la única culpable será la ineficiencia de las autoridades que no
habrán sido capaces de gastar el dinero.

Hasta ahí todo parece simple. Sin embargo, mucho me temo que los
sueños del Presidente se quedarán en eso: Sueños. Veamos como funciona
el asunto. Inicialmente el Plan Nacional de Desarrollo (PND) habló de
30 millones, de donde saldrán los otros 26 sólo Dios sabe. Pero dado
que no es una cantidad significativa, trabajemos sobre el supuesto de
que efectivamente existe tal cantidad de dinero.

Si la aritmética no nos falla. Dividiendo el total de recursos entre
la cantidad de viviendas por construirse se tiene que cada una gozará
del nada despreciable presupuesto de $us. 5.600. Si tomamos en cuenta
los resultados de la investigación «El acceso a la vivienda y el
Desarrollo en la ciudad de El Alto» realizado bajo el paraguas del
Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) que indican
que el costo promedio de una vivienda es de $us. 3.000, entonces la
mitad de nuestros problemas están resueltos: Sobra plata. Adelante Sr.

Viceministro, la gloria lo espera. Apurese en las licitaciones y cosas
por el estilo y verá que su esfuerzo será coronado por el éxito.

Mas, mucho me temo que la aritmética del asunto no es tan simple.

Primero, porque si la memoria no me falla, en cinco años la
Administración Morales piensa construir 50.000 viviendas. ¿De dónde
saldrá el dinero para las 40.000 que faltan? Sólo Dios sabe. Para
ponerlo en blanco y negro. No existe el financiamiento. Segundo, el
Viceministro por supuesto que no piensa como expuse en el anterior
párrafo, en realidad, como buen padre de familia, el piensa hacer
alcanzar la plata para los cinco años. Por tanto, no va a ser tan loco
como para gastarla en un solo año. Para que tal cosa ocurra, de
seguro, intentará recurrir de nuevo al milagro de los fondos
rotatorios, que tan sonados fracasos han tenido en el pasado.

Además, valga recordar que en Bolivia el déficit cuantitativo es de
200.000 viviendas por lo que 50.000 representan la cuarta parte, si ni
siquiera ellas se construirán entonces estamos listos. No obstante,
aquí viene la perla de todo este desaire. El Plan de la Administración
Morales, es como dirían los gringos on demand. O sea en función a la
demanda. Esto es que el Gobierno a través de la Prefecturas y
Gobiernos Municipales lanzará convocatorias para que las personas que
cumplan los requisitos accedan a los financiamientos. De ahí que una
Ley de Uso de Espacios sea tan prescindible, porque las nuevas
viviendas no darán paso a nuevas urbanizaciones, sino que se
constituirán en remaches de las actuales, pero, ni siquiera de las
«urbanizaciones» sino de casas dentro de ellas. En fin, el resultado
será parecido a los 500.000 empleos de Gonzalo Sanchéz de Lozada que
termino contabilizando, gracias a la pericia de Don Alejandro Mercado
que solo Jesucristo sabe como se presto a semejante trabajo, los
obreros que durante 90 días construyeron una de las plazas de
Rurrenabaque. Pues Goni indicaba que el creó empleos, nadie le
preguntó si estos iban a ser permanentes. Si ese es el camino,
entonces alistemos una contabilidad parecida en vivienda y estaremos a
fin de año llegando a la conclusión de que efectivamente se
construyeron las 10.000 viviendas que salvarían la cabeza de Bolaños.

Por mi parte, creo que el Viceministro no se prestará a esta locura y
pondrá sobre el tapete, dos puntos sencillos pero tremendamente
poderosos: Uno, que es necesario un mayor soporte financiero de al
menos $us. 100 millones anuales vía créditos concesionales de los
organismos internacionales. Segundo, que la vivienda debe formar parte
de un plan de urbanismo que debe coordinarse, en serio, con las
Alcaldías y Gobiernos Departamentales.

Por supuesto, queda el camino alternativo, esto es maquillar los
resultados, sí esta es la vía, ojalá que no se haga costumbre al
interior de la Administración Morales.

(*) Coordinador del Equipo de Investigacion No. 12 «El Acceso a la
Vivienda y el Desarrollo en la Ciudad de El Alto» dependiente del
Programa de Investigación Estrategica en Bolivia (PIEB)
www.vivienda.bo.vg

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