Opinión Internacional

Toledo, segundo con perfil ganador

Es una verdad de a puño aquella que sostiene que el pueblo peruano realizó en la práctica la unida bajo un solo liderazgo que los tres principales candidatos opositores no pudieron o supieron plasmar. En esas semanas interminables y frustrantes, Alejandro Toledo fue aquel que manifestó una actitud más desprendida, al dejar en manos de Alberto Andrade y Luis Castañeda la decisión final respecto al lugar que le tocaría en una hipotética plancha unitaria.

En aquel momento, con un modesto 6 ó 7% de intención de voto, Toledo hacía figura de modesto tercero en discordia. Pero el gesto fue oportuno y feliz, pues desde entonces su imagen comenzó a crecer en el electorado hasta beneficiarse del mismo efecto «en bola de nieve» que colocó a AFF en segundo lugar en la primera vuelta de 1990 y luego le permitió hacerse de la presidencia en segunda vuelta.

Mucho se ha hablado y hablará de las semejanzas entre lo ocurrido con Toledo y lo ocurrido hace 10 años con AFF. Efectivamente, un paralelismo es posible: ambos proyectan en el electorado una imagen de selfmade man, es decir, de hombre que se ha hecho a sí mismo desde abajo y que ha alcanzado el éxito profesional triunfando sobre circunstancias adversas.

Pero mayores son las diferencias. Mientras que AFF capitalizó una imagen de trabajo que el pueblo asocia normalmente con los nikkei y, sobre todo, reunió en su candidatura los votos de aquellos ciudadanos atemorizados por el plan neoliberal de Mario Vargas Llosa, la imagen que proyecta Toledo es completamente peruana en su «choledad» óalgo a lo que AFF jamás podrá aspirar por más ponchos y chullos que se pongaó y, fruto de su unión con Eliane Karp, incorpora un factor multirracial del que AFF carece.

La fascinación que la dupla Toledo-Karp suscita entre las multitudes es palpable. Ha sido un factor decisivo en el despegue de su candidatura y marca la diferencia con la campaña de 1995, que no llegó a cuajar. Sobre la pareja, la prensa amarilla financiada por el régimen ha dicho decenas de infamias ólo único cierto es aquello de su divorcio y posterior reconciliaciónó pero que no han podido tocarlos en lo más mínimo. Y es que después de las «demoliciones» de Andrade y Castañeda el recurso se agotó.

Si estas elecciones fueran limpias y no se hubiera puesto en marcha un fraude electrónico que pretende hacer ganador a AFF en primera vuelta, convendría a Alejandro Toledo la realización de un segundo escrutinio, que le permitiría recorrer aquellas zonas del país a las que no llegó (sobre todo en el norte, donde su votación flaquea), dar a conocer su programa y planes de gobierno, debatir con un desgastado AFF ócarente de ideas y programaó y afianzar su liderazgo a nivel nacional.

Por lo demás, los diez puntos de ganancia que le representa el apoyo desinteresado y rotundo brindado por el conjunto de candidatos de la oposición, más aquel porcentaje de votos que logre arrebatar a un AFF en descenso y que ha recibido los resultados de la primera vuelta como una bofetada a su triunfalismo y voluntad de atornillarse en el poder, debieran asegurarle una victoria sin sobresaltos en segunda vuelta.

Pero sucede que hay un fraude en marcha, un fraude que de no lograr concretarse vía ONPE apelará a los recursos más bajos para desacreditar al candidato opositor. Ya ha sido denunciada la posibilidad de que se ponga en circulación videos realizados durante un secuestro de que fue víctima el candidato de País Posible; tampoco es descartable la aparición de fotos que lo vinculen a AGP óel gran cuco del régimenó del mismo modo como la principal ayayera de AFF en TV sacó la historia de su supuesta paternidad sin decir que se trataba de un proceso concluido hace ocho años y que es cosa juzgada.

Para todo esto deberá prepararse Alejandro Toledo. Sin embargo el ancashino ha demostrado tener a su favor una cualidad invalorable para quien quiere hacer política en el Perú: es la de no dejarse atropellar. La marcha hacia Palacio acompañado de miles de partidarios óseguida por todo el país a través de la TV de señal cerrada y la transmisión directa de la radioó fue una idea arriesgada y con final feliz que contará en su carrera política casi tanto como el famoso «manguerazo» a FBT en 1956.

Los peruanos pudimos presenciar esa medianoche un adelanto de lo que sucederá en 45 días si es que la limpieza electoral se impone y el fraude fracasa. Allí, en la Plaza Mayor, miles de indignados manifestantes asumieron la defensa de su voto y desalojaron a los partidarios de AFF de su ubicación frente a Palacio, como no nos cabe duda lo hará el propio Alejandro Toledo con el autócrata si es que la voluntad del pueblo peruano es respetada. Defensores de la democracia y la alternancia, en La República haremos todo lo posible porque así sea.

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