Opinión Internacional

Un mendigo sobre un volcán de gas

Bolivia ha sido un mendigo sentado sobre un banco de oro, plata o estaño. Ahora que esos metales se han ido agotando se aposenta sobre la tercera reserva latinoamericana de gas.

Desde hace más de dos décadas los hidrocarburos sustituyeron al estaño como el principal producto de exportación boliviano. Con los nuevos descubrimientos de gas en Tarija (cerca a Argentina), se calcula que en el subsuelo de ese país puede haber oro negro valorizado en más de $ 150 mil millones.

Bolivia, al igual que el Perú, padece la tragedia que el grueso de sus riquezas han salido parar al exterior. Del empobrecido Potosí salió tanta plata que se dice que se pudo haber creado una cadena de este metal que una a la Tierra con la Luna. De la periferia de Oruro salió la mayor parte del estaño que necesitaron los aliados para vencer a Hitler, pero la gran mayoría de sus calles no son si quiera pavimentadas. Uno de los 10 hombres más ricos del planeta llegó a ser Simón Patiño, un boliviano que acentó sus fortunas en Europa.

Temiendo que la historia se repita muchos bolivianos piden que el gas antes de salir de su territorio sea procesado en su país para poder generar plantas energéticas, industrias y obras que desarrollen el agro. Es esto lo que ha venido motivando la actual ola de protestas que ha desembocado en bloqueos de caminos, una matanza de campesinos en Warisata (cerca al Perú) y actualmente una huelga general.

El gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada se empeña en querer acelerar el proyecto del super-consorcio entre la Repsol, la BP y British Gas para hacer que se construya un ducto, preferentemente vía Chile, que lleve el gas en camino hacia el oeste norteamericano.

Esto genera dos grandes cuestionamientos. Diversas unidades de las FFAA, incluyendo la los Cóndores, se han pronunciado diciendo que no se debe permitir que se beneficie a Chile acusado de haberle quitado esas tierras del litoral boliviano en la guerra de 1789. La Central Obrera Boliviana (COB) y la Confederación Campesina (CSUCTB) quieren que el gas esté en manos estatales y que se procese a lo largo de todo el altiplano, para desarrollarlo.

Los inversionistas dicen que si el gasoducto pasa por Perú el proyecto podría no ser rentable y amenazan abandonarlo, con lo cual otras reservas del círculo ártico, podría acabar proveyendo gas a California. Si se logra imponer éste contra la voluntad mayoritaria de la población hay el riesgo que la cuestión del gas genere una explosión social en la nación que más golpes y revoluciones ha tenido en nuestro continente.

(*): Analista Internacional. LSE.

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