Opinión Nacional

52,03% de los investigadores del PPI, es del género femenino

A los 20 años de la entrada en vigencia del Programa de Promoción del Investigador, el mundo de la ciencia venezolana está frente a un hito en su historia, casi un tsunami: 52,03% de los investigadores son mujeres. Eso implica que de un total de 8.869 estudiosos, 4.615 son de sexo femenino.
        «El sistema de PPI está sufriendo cambios», indica Jaime Requena, ex investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y estudioso de la demografía de la ciencia. «Uno de los cambios más importantes en la historia de la investigación del país es que la mujer está superando al hombre».  Cuando nació el PPI, 31,9% de los participantes era del género femenino. Desde 1990 el crecimiento interanual de mujeres ha sido de 4,3%, afirma Requena. «Lo más interesante es que desde 2005, en el área de la biología se observa una decidida superioridad numérica del género femenino. Esto es particularmente notorio en disciplinas como biomedicina, con 70%, y biotecnología, con 63%».
        Requena señala que el fenómeno tiene su origen en la participación cada vez mayor, en las últimas décadas, de la mujer en el cuerpo estudiantil de las universidades nacionales. «En la actualidad, el género femenino supera numéricamente al masculino en los niveles inferiores del PPI. No obstante, en los niveles jerárquicos altos ocurre lo contrario», dice.
        Gioconda San Blas, jefa del Laboratorio de Micología del Centro de Microbiología y Biología Celular del IVIC, coincide con Requena: «La segregación aún se acusa en los escalafones superiores, en los que la representación femenina se hace progresivamente menor a medida que avanzamos en la escala jerárquica».
        Un ejemplo claro es San Blas, quien tuvo que esperar hasta 2006, luego de una dilatada carrera científica, para que la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales decidiera incorporarla como individuo de número. De esa forma se convirtió en la primera mujer en ingresar a la institución, que para entonces contaba con 73 años de fundada. La segunda fue Mireya Rincón de Goldwasser, en noviembre pasado. Ambas son químicas, egresadas de la UCV. Juntas, las 7 academias venezolanas de ciencias sólo tienen 8% de mujeres, es decir, 17 personas, de un total de 213 miembros.
        El comentario popular que señala que las mujeres deben trabajar el doble que los hombres para ser reconocidas tiene una demostración en números, argumenta San-Blas. En su ponencia «La ciencia tiene nombre de mujer», expuesta en la asamblea anual de Asovac en noviembre, la científica se refirió a un estudio realizado en Suecia sobre las evaluaciones de solicitudes de financiamiento para trabajos científicos. «Se concluyó que los revisores sobreestimaban los logros de los hombres, a la vez que subestimaban el trabajo de las mujeres proponentes, a tal punto que una solicitante tenía que ser 2,5 veces más productiva que el promedio de los solicitantes masculinos para recibir el mismo puntaje de competencia», indicó San Blas.
        Elena Ryder, ex jefa del Instituto de Investigaciones Clínicas Dr. Américo Negreta de la Universidad del Zulia, difiere de esa opinión. «Como mujer, nunca sentí diferencias de parte de los colegas hombres. Desde que me gradué, la universidad me alentó a formarme y a escalar posiciones», indicó desde Maracaibo. Como ejemplo señala que de los ocho directores del Instituto de Investigaciones Clínicas, cuatro han sido mujeres.
        Luz Bettina Villalobos, biólogo de la Universidad de Oriente, y una de las investigadoras más importantes del país en gastroenteritis infantil, reconoce que los esfuerzos de mujeres como San Blas le abrieron el camino a las nuevas generaciones de científicas venezolanas. «Ahora no es tan difícil como hace unas décadas. En la actualidad somos líderes con mayor reconocimiento, gracias a esfuerzos pioneros como los de San Blas», indica. Sin embargo, a los 54 años de edad recuerda comentarios de jefes que evidenciaban prejuicios hacia la dimensión maternal de la mujer. «No faltaba quien decía en el trabajo: `Cuidado y sales embarazada’ o `Cuidado y se te enferma un muchacho y tienes que faltar». Villalobos sostiene que la generación de mujeres científicas que está en formación «está formada por emprendedoras y, pese a las dificultades, pueden combinar el trabajo con la familia».
         «Ellas vienen avanzando», asegura Requena. «Son un tsunami. Es el resultado de darle paridad a los géneros en el mundo, algo que se inició en el siglo XX».

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