Opinión Nacional

A los candidatos a la AN

Antes, mucho antes de que ustedes fuesen, y hoy candidatos a integrar la AN, existía el Zulia, y antes mucho antes del Zulia, existía el Lago, hasta llegar al origen del cual por fe sabemos que lo creó Dios, según son sus inventos sin ninguna otra preocupación, sino al final, ver que eran buenos. No hizo Dios las cosas para que fueran cosas, no tuvo interés alguno en ello, las creó para nada, solo para al final, ver que cuanto hizo era bueno y ver que era bueno y que era bello más que sinónimos sencillamente idénticos. Y como suele ocurrir, se asume otro criterio o más, solo sabemos que con Dios y sin Dios, tuvimos un origen y sin volver a él marchamos, no se a qué velocidad, hacia un término; para las cosas vivas muy sencillo, morirnos; para el resto, convencidos predican los científicos inevitablemente caeremos en agujeros negros. Naturalmente como en todo, siempre tiene el hombre visiones, concepciones diversas. Así pues, morir, puede ser el camino que inicia la vida verdadera, el goce de la presencia de Dios, o la reencarnación, la transubstanciación, la metempsícosis, y mas, en todo caso, por decir lo menos, un esfuerzo de la razón por no morir, o, y valga este reconocimiento a Simón Díaz, que sencillo y bien dicho ha formulado, “después de esta ida no hay otra oportunidad”. Pero sea como fuere aquí estamos, la tierra, el Zulia, el país, y ustedes que, como saben bien, antes de ser chavistas o del polo democrático, ya eran y eran ya zulianos. Y a ambos pedazos de esta realidad nos toca transitar la misma vida, aun cuando unos la vivan y otras la muramos. La viven quienes la pueden disfrutar, con la única limitación de tener tanto que pueden gastar sin medida y siempre el haber queda resguardado, o quienes, yo incluido, nos angustia la sed que no se sacia por la justicia, la dignidad, la tranquilidad, y ello así porque presa somos de la falta de agua, de la ausencia de dignidad y por el inmenso miedo que nos corroe el alma, orada nuestro ser por el terrible miedo a no saber si a quienes amamos o a nosotros mismos no podemos ver mas, lo secuestraron, lo mataron, y todos esos detalles que las cadenas presidenciales quieren adornar, pero no hay pañuelo que seque las lágrimas que el dolor derrama. O ese terrible miedo que da la ausencia del estado de derecho. Antes, mucho antes, nos precedía el Lago, y sus padres de muchos, sus abuelos de todos, pudieron disfrutarlo, aguas frescas y buenas eran, para el recreo, para la limpieza, para la agricultura, para la pesca y hasta, los mas viejos dijeron, para beber servía. No se cuánta verdad haya en ello; pero se que es verdad. Como verdad era que el Zulia, alimentaba con sus lechas, sus carnes, sus verduras a casi toda Venezuela. El Zulia nuestra California era. Sabemos, de verdad probada, que teníamos una ciudad, Maracaibo es el caso, pero también las otras, donde tranquilamente versaban y bebían los poetas y se gozaba con la misma intensidad que se asumía el vals, la danza, la contradanza, el bambuco y de esa era que era será siempre buena y bella, punteros eran su gentes sus sabios sus todos, para que fuese verdad que el Zulia era vanguardia en ciencia, a arte, industria comercio y mas…hasta bellos bares tenía donde se intercambiaban amores y poemas. Pues bien, de eso no se nada o si algo queda, pero como los buenos fantasmas hay algo que anda por ahí, que hay olor a necesidad más que de ir al origen de salvar lo que queda y hacer crecer de nuevo la eterna primavera que el Zulia era y que hasta un faro tuvo para saber mejor a donde ir, pues, mas que iluminar sus caminos, ponía su luz mas allá del destino. Pues bien, por esas cosas de las cuales nada se, ahora a quienes se profesan, por sus razones o sinrazones, chavistas o demócratas o…, les toca muy bien caminar en los barrios y repartir promesas y una que otra nevera, para comprar el voto, la consciencia no pesa, les toca, una tarea vital, superar la tragedia que sobre toda esta tierra pesa y pesa. De las necesidades inmediatas todos ustedes saben, casi ninguno vive. No me molesta que vivan como reyes, príncipes, de eso me molesta sí y mucho y mucho que quienes así vivan no sean príncipes, ni reyes, sino cosa bien distante son, son lo mismo que todos sin el amor a la belleza, a la grandeza, cuando mas se conforman con la comodidad y el buen escocés, avergonzados del chirinche, del ron y la cerveza. No los condeno por sus poses, me duele que en verdad no lo parezcan. No basta ser la mujer del cesar, hay que parecerlo, tal dispone la verdad de esta bella sentencia. Y es verdad, porque si quienes así son se asumieran como buenos reyes, príncipes, duques, mecenas, sus barrios pasarían a ser espacios libres con jardines, los ranchos de los lados donde el ”perraje” vive sin sueños, urbanizaciones de belleza y de gente estrían llenas. Detesto los viajes a las Vegas y exhorto a quien lo haga visitar a Paris, Praga, Viena y traerse de allá un poco d e belleza en las venas y verterlas al barrio de donde ayer salieron. Pero en fin… Como dije, antes de ser chavistas o sus antónimos con análogos placeres y desplaceres, son ustedes como todos los que al Zulia amamos, nacidos lejos o paridos acá, y eso no tanto por ser de aquí, sino por ser humanos aquí nacidos y aquí aferrados, y aquí todo, que pongamos nuestros empeños, en legislar para: salvar el Lago. Que luchemos por salvar las montanas del Zulia, su Sierra de Perijá y con ellos esforcémonos en proteger la cuenca y agua tener para el bienestar, en incluso, para lavar los sueños, de pesadillas graves de la tragedia que se impone por la aridez del suelo, de las almas también. Yo se y estoy seguro que alguna vez Chávez se irá, que alguna vez UNT pasará a ser viejo, que PJ cuando tenga poder sabrá de sobra que el poder es primero y la justicia se puede diferir, eso lo se; pero se que tienen hijos, que sus hijos tendrán hijos y que así en cadena hasta el ultimo tiempo que bien pudiera ser el reinicio del nuevo, o su fin absoluto como dijo Simón, el de Sabana y tantos suelos buenos. Y entonces, que dejaran a ellos? Que dejaran a los que vienen luego, que rogar quiero asuman como Andrés Eloy tan perfecto ha dicho, cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos del mundo. Que dejaran ustedes para ellos?. Un lago muerto? Un lago cementerio -jamás un camposanto – donde también se murió la libertad elemental de ser el Zulia un tanto autónomo, como la razón., la dignidad la eficacia, la historia lo demanda e impone?. Yo no me atrevo aconsejar a ninguno de ustedes. Con perfectas razones me dirán qué imbécil este que no ha podio ser policía, sargento, capitán, que no tiene un centavo, que sus acciones en La Chinita se perdieron, que deambula esperando que le digan te quiero, no para que me amen un poco mas luego, sino para alegrarse los tímpanos por el sonido que se lleva el viento. Que en la universidad donde guarde esperanzas las hirieron primero, asesinaron luego. Como ven, carezco del éxito que se impone al consejo para que, cuando menos, crean en lo posible según son los alcances de los éxitos. Pero, me queda sí, la infinitud del amor de mis hijos que se interrogan desde paisajes muy diversos, que será del Zulia, que pasará mañana si sigue todo esto. Me queda la voz del sordo mudo que con su habla clama por lo bello y lo bueno. Me queda la ilusión que me brindan los ojos que me miran piadosos y se ríen y por piedad me dicen, loco, eres un hombre bueno. De no ser posible que me honren, sí escúchenme o al menos intenten oír a los que sufren hoy y tienen para mañana solo la miseria como esperanza real. Quizá entre ellos haya hijos, nietos de ustedes. Del barrio donde repartieron promesas, si alguien sobrevive, nada sabrá de ustedes y, tal vez, quien algo sepa les recuerde con odio por el mal que hicieron o cuanto peor es, por el que no evitaron. Y si grave es lo que llevamos dicho, ayer mi terapeuta sonriendo sus tristezas me recordaba que quizá hay otros males tanto peores o mas graves que esos. Se habrá muerto el amor a la libertad, me dijo, y cuando ese amor esencial se pierde, entonces nadie para esa fecha sabrá amar. Y añadió, será peor, nadie aceptará ser amado y solo el odio, la tristura vivirán. La tristura, concluyó, es amargura y odio que cohabitan sin saber quien peor, solo es dolor que pesa, que no pasa. Y esa tal vez sea tarea que ustedes deben intentar, obligados quizá moralmente lo están, éticamente más: garantizar la tolerancia. La tolerancia como forma de vida, como madre infalible de la paz. Como son los zulianos. Son zulianos ustedes si como tal actúan: la caimanera buena, para el amor, la paz, controlando el calor con una Regional o una Catirita de esas que llamamos Polar. Con los hijos que corren, juegan, cantan, sin preguntarse nada, nada más que jugar construyendo la paz. Y una obligación mas: sin tolerancia se verán los padres obligados a aventar a sus hijos sobre el mundo y si bien extranjeros con la piedra de Sísifo en el hombro, al menos verlo vivos, seguros que un mañana feliz será cada hijo en sus hijos y en los hijos del hijo que vendrán.

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