Opinión Nacional

Activación de la reserva

Los oficiales con curso de comando y estado mayor, tanto activos como retirados, deben estar en este momento revisando sus apuntes, para encontrar el significado de las “reservas” en nuestra doctrina militar, ya que si bien es cierto que nunca hemos tenido una doctrina propia, como casi todos los países orbitales del mundo, con fuerzas armadas, no escapa la peculiaridad de la que actualmente se desarrolla con el fulgurante nombre de “Doctrina Militar de la Revolución Venezolana”, como la ha llamado Heinz Dieterich Steffan, o el que le han acuñado los modernos estrategas de la “Fuerza Armada Venezolana Revolucionaria”, que para los efectos operativos la denominan:: «Defensa Integral de la Nación» que, según su criterio, “se va a implementar rápidamente en el país de Bolívar”.

Cae en especulación ridícula Dieterich Steffan, cuando, para no verse involucrado en intromisión maligna en las actividades políticas de nuestro país expresa: “muchos aspectos de la nueva concepción son secretos, como es lógico, pero es posible trazar una idea general del nuevo paradigma que sustituye el de la postguerra y del pentagonismo estadounidense”. No caemos en la calificación de ignorantes, cuando entendemos su desprecio antiyankee, pero no ubicamos a cual posguerra se refiere, ya que han sido y son muchas las que se han desarrollado y se desarrollan en el mundo, con el evidente fracaso de la “Guerra Fría”, filigrana o ruptura del antiprotagonismo por el pentagonismo.

Para este entrevistador del Presidente, “la nueva doctrina nace como respuesta a la amenaza militar estadounidense y, como tal, refleja los rasgos estructurales de toda doctrina de guerra de defensa, diseñada para disuadir o derrotar a un agresor numéricamente y tecnológicamente muy superior. La concepción de la ‘Defensa Integral de la Nación’ es, por lo tanto, hija sui generis de la misma partera de la historia que engendró las teorías militares sobre la ‘guerra popular prolongada de Mao Tse Tung y Ho Chi Minh/Vo Nguyen Giap en Asia’, y concluye con algo que sólo él y el pueblo ignorante de Venezuela se lo creen: “la guerra de todo el pueblo” en Cuba.

Por lo visto y ojalá nuestros estrategas militares no vayan a creer que Castro triunfó por su poder de fuerza en Bahía de Cochinos y antes en la Sierra Maestra, sin la ayuda del mismo Pentágono y el engaño de nuestros pueblos que querían democracia para Cuba y lo apoyaron con armas y dinero. Los venezolanos no podemos olvidar las veces que engrosamos las alcancías de “un bolívar para la Sierra Maestra” y el envío de armas por el gobierno de nuestra incipiente democracia.

Pero, ¿Es original esa defensa a la que se refiere Dieterich Steffan?. No. Para la década de los 70’ surge el concepto en USA y los asiáticos, como fórmula para resolver el problema de las guerras internas o de liberación nacional. Era necesario poner énfasis en la “guerra política” y en esto, los asiáticos desarrollaron un modelo (ROC) capaz de derrotar el enfoque occidental que recalcaba la tecnología militar. Se fundamentaba esta doctrina en que lograba “la contemporización apropiada entre las consideraciones sociopolíticas y tecnológicas”

Los estrategas norteamericanos de entonces, estimaron que “ROC”, o “modelo de guerra política” fue un enfoque declarado airoso por su aplicación en China, y luego en Vietnam, dándole validez cuando quien lo aplica es un país en desarrollo, ajustado por supuesto a los patrones culturales, la historia y el carácter de la gente. Tiene más validez que el modelo de la solución o guerra militar de insurgencia, combatiendo la amenaza de agresión secreta más bien que la abierta.

Pero parece que el señor Dieterich Steffan engaña a Chávez con su esquema. Lo olvidó o no copió todo el esquema, por cuanto el estudio para la aplicación de esta doctrina requiere que sea: “un gobierno bueno que haya estado en el poder por un largo período de tiempo, demostrando su capacidad para satisfacer las demandas de la gente, y ganándose así su apoyo. En otras palabras, se haya establecido su legitimidad” No creemos que sea este el escenario para la aplicación del modelo.

La misma doctrina dice que: “el gobierno no puede presumir que el pueblo les dará automáticamente su apoyo sincero. Depende de un proceso de socialización político para enseñarle a la gente su nuevo rol en la sociedad. Tiene que crear actitudes políticas que lo apoyen hasta que demuestre que puede satisfacer las demandas de la gente mejor que los insurgentes (¿oposición?). Tiene que idear algunos medios activos para crear actitudes apoyadoras sin el uso de coerción, puesto que, a la larga, la coerción debilitaría el gobierno”.

No es necesario que expliquemos nuestra conclusión. Por el contrario, debemos preguntar a los estrategas militares: ¿Sacaron ya sus conclusiones?. O es que piensan que todo se resuelve con la obligación de cumplir el artículo 326 de la Constitución: “la seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil”. ¿Creen que llenando las cárceles con los disidentes civiles y militares resuelven el problema de la disidencia?. En caso de una “guerra asimétrica o endógena” ¿Donde van a meter los prisioneros de guerra, o es que piensan fusilarlos? Fidel dirá.

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