Opinión Nacional

Afrodescendiente y lo políticamente correcto

Nada ha sido más elocuente de la estafa política que echó a andar con la elección de Chávez en 1998, que el intento de forzar con su pujinche impostor el que la revolución “bolivariana” es un movimiento humanista emancipador, cuya apuesta por los pobres y los humillados debe nacer de los gestos mismos de su proceso político, como comienzo de la recomposición de las injusticias del mundo. Ese esfuerzo ha derivado finalmente en la truculencia y el ridículo.

La obsesión por cambiar nombres se inscribe dentro de esa exhibición circense, propia de sus discapacidades políticas, cuya histriónica hipocresía viene pegada con saliva nominativa y una retórica refrita de inauténtica ampulosidad linguística. Sus “Comisarios” trasmutados en filólogos, han venido elaborando un menú indigesto de barbarismos donde resaltan palabras como endógeno, holítistico, humano integral, derechos originarios, anclajes ecosocialistas, nichos neoculturales y geohumanos y otras que se extreman hasta los teque teques del ridículo:”Reina del Guaraira Repano” para designar a Caracas, o la cursi de la desmesura como esa de llamar “Afrodecendientes” a la población negra del país.

La realidad es que en la rica gramática castellana el sentido de las palabras descansa en la intención del hablante, o lo que es lo mismo, si quien se expresa lo hace en dirección de injuriar o no. Resulta pues inocuo, obligar a cambiar ciertos términos que una realidad cultural, justa o injusta ha puesto al uso, entendiendo que en el fondo de todas esas intenciones subyacen lamentables complejos de venganza y revancha que aceleran el agravio de lo que pretenden rescatar de lo “incorrecto”.

Simultáneamente que exigen la sustitución de términos para almibararlos de un seudo humanismo impostado, no tienen empacho en aplicar la inquisitorial lista Tascón, negarles derechos de ciudadanía a la mitad de los venezolanos, injuriar a lideres extranjeros, acusar de escuálido a los adversarios políticos, o mercenarios a los médicos que se niegan a pastar en la chatarra ideológica del club de los aduladores del líder infalible y sabio de Venezuela.

De seguirle el juego a la dictadura en el campo regulatorio del uso de palabras y nuevos adjetivos como el de afrodescendiente, impactaría de manera truculenta un sin fin de palabras, conceptos, oraciones y significados, veamos algunos.

En la naturaleza y el clima:”el cielo se está tornando afrodescendiente”; En el humor:” Ahora tendría que hablarse no de la” pecaminosa” negro sino de” Humor afrodescendiente”.En la literatura y la novela como la obra de Gallegos:”Pobre afrodescendiente”.En la historia patria: Pedro Camejo sería”Pedro afrodescendiente Primero”. En las invitaciones a galas y fiestas:” la recepción es en estricto traje de levita afrodescendiente”. En el erotismo con respecto a aquel famoso beso:” el beso afrodescendiente”. En las propias misiones del gobierno: “Misión la afrodescendiente Hipólita”. En los apellidos como el del urbanista y columnista:” Marcos Negrón que pasaría a llamarse: “Marcos Afrodescendiente On”. En canciones populares tales como:” Mamá que será lo que quiere el afrodescendiente”.

Anímese Ud a contribuir difundir su propia chanza, quizás y solo quizás les de un ataque de vergüenza a Barreto, Mario Silva y el resto de sus ilustres académicos de número, incluyendo al uniformado “Cervantes” que la preside.

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