Opinión Nacional

Ahora, todos sin excepción a trabajar

(Una economía sin natura, sin brazos, sin capitales, sin ciencia y sin tecnología, sin organización, impide el trabajo y atenta en contra de la soberanía de una nación) – (MCV)

Ha terminado lo que podríamos llamar la fiesta de la democracia. Lamentablemente, y es de esperar que así sea, el Poder Electoral entienda de una vez por todas de que la empresa INDRA es ineficiente y corrupta. Los pocos problemas creados en los pasados procesos electorales son, sin duda, consecuencia de su incapacidad. Tampoco fue una idea muy feliz, nacida solamente en mentes torcidas, juntar, unir, amalgamar, reunir, o como se le llame, tres mesas electorales en una, lo cual creó un inmenso caos, manteniendo a la gente en cola hasta altas horas de la noche. ¿Para qué? – Para dar la sensación de que se había vencido al abstencionismo. Esto, obviamente, hay que revisarlo y volver a hacerlo humano.

Después de siete procesos electorales en los últimos dos años, el pueblo venezolano salió ganando. Ahora, no habrá una nueva elección hasta en cuatro años más, claro, siempre y cuando no se le revoque el mandato a alguien. Sin embargo, estos procesos, que de una u otra manera cansaron a mucha gente, creo yo, evitaron una guerra civil en este país. Este proceso creó, aunque no en el mejor estilo, ni con los mejores ciudadanos, una nueva Carta Magna, que es casi perfecta, a no ser por el sistema unipartidista de transición que en un momento nos hizo pensar, y no soy el único, que íbamos hacia el fascismo. Y no es porque uno se asuste gratuitamente, no. La razón me la dieron muchas declaraciones de importantes funcionarios públicos en posiciones de poder que en un momento creyeron tener agarrado a “Dios por la chiva”.

Creo también que Venezuela se ahorró una guerra civil. El pueblo fue realmente paciente y optó por darle a Chávez tres años más (por lo del mandato revocatorio), para ver si resuelve esta crisis de veinte años. El pueblo entendió que la crisis venía de atrás; ahora el problema es saber si los seguidores de Chávez en la burocracia lo entenderán así. Ya por allí algunos están haciendo planes para instalar sus feudos. Chávez tendrá que estar ojo avizor para desterrar a esos canallas.

El Presidente, en su conversación con la prensa internacional el martes 1° de agosto dijo cosas muy importantes. Sin embargo no lo vi muy ganado para la reconciliación nacional. Su estilo es suyo propio, eso ya lo sabemos; sin embargo, él como buen cristiano debería aplicar los conceptos bíblicos al respecto y entender que muchos de los ataques se los provocó él mismo ante su falta de claridad ideológica. No solamente hablar contra el neoliberalismo destruye aquel siniestro sistema. Los hechos deben demostrar que se trabaja en contra de él. Pero, ¿qué sucede? – En la práctica las leyes aprobadas por el Congresillo en materia económica lo que han hecho es darle más poder a los sectores neoliberales; por ejemplo, las fusiones bancarias atentan en contra de las finanzas nacionales para darle el control absoluto a la banca extranjera multinacional. Creo que es bueno traer sistemas bancarios modernos pero no hay que olvidar que precisamente en el Cumbre de Okinawa, se planteaba que el control bancario multinacional en Latinoamérica se está prestando para el narcolavado, lo cual es tanto o peor que los capitales golondrinas, pues estos casi no anidan.

Me alegra que el Presidente esté leyendo a J.K. Galbraith, pues allí encontrará una serie de respuestas serias para sacar a Venezuela del subsuelo económico. Galbraith tiene que haberle hecho entender al Presidente que ni mucho Estado ni mucha especulación y bastante trabajo e inversión productiva, en especial en el campo, para iniciar el proceso acumulativo nacional de nuestra economía, que junto a un gran proceso educacional es la respuesta al subdesarrollo y a la creación de una base productiva industrial.

Es verdad lo que dijo Chávez, los problemas del país no son de ahora. El futuro está hipotecado y hay que levantar la hipoteca. Pero, es preciso, recordarle, que el presente es ahora, es ya; y este no puede esperar, pues sin presente no hay futuro. Así que manos a la obre y al trabajo productivo todos. Tenemos tres años para probar si somos capaces de salir con este proyecto adelante. En caso contrario habrá que buscar otro pero, volver atrás, nunca.

*Politólogo: autor de “Neoliberalismo Miseria Humana”, Vadell 1997

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