Opinión Nacional

¡Al ladrón, al ladrón!

 Nada distinto es lo que tenemos presenciando casi 14 años. Cobas para ponerlo a uno a mirar hacia otro lado mientras vuelven añicos la letra y el espíritu constitucional; camelos para adueñarse de todo el poder, desconociendo descaradamente lo que dice la norma; engañifas a las personas de mentes más sencillas para hacerles creer que todo lo que hacen es para el mayor bien de ellos, cuando lo que buscan es el aumento de su bienes mal habidos. El mismo subterfugio utilizado una y otra vez, hasta la saciedad.

El más reciente, fue el escenificado en el dizque “balcón del pueblo” en medio de una farsa montada milimétricamente. Los “manifestantes” fueron reclutados “voluntariamente” de entre los empleados públicos, estudiantes de la Unefa, misioneros y milicianos. Y, no lo niego, uno que otro fanático de los que todavía no quiere ver la postración que sufre el país por la incompetencia y la maldad de los usufructuarios del poder. A cada uno se le proveyó en el trayecto de banderas rojas y refrigerios. La idea era celebrar el retorno al poder de quien se creía la reencarnación de Bolívar, pero que ahora se vende como un nuevo Cristo. Es aquello de “ovem in fronte, vulpem in corde gerit”. O, como dice el viejo refrán castellano: “la cruz en los pechos y el diablo en los hechos”.

La macana más maciza fue la de la creación de un “Comando Especial Anti-golpe” que, según el tipo, «ya está funcionando” y cuya primera misión que “es elaborar en las próximas semanas un Plan Integral Anti-golpe». No se sabe qué personas u organismos conforman ese artificioso proyecto. Ni para qué va a servir, pero el contexto en el cual fue anunciado era uno de ataque al candidato que se le opondrá el 7-O. Ladinamente, sugiere que la MUD está complotando en contra del Estado. ¿Cómo y con qué va la oposición a dar un golpe? Las armas las tienen los cuerpos armados, cuyos jefes no son escogidos, como antes, entre los más capaces y leales a la Constitución, sino entre los más “fieles al comandante”. Además esos jefes venezolanos son tutelados muy de cerca —se puede decir que les respiran en la nuca— por los colonizadores cubanos. Si alguien está conspirando, deben ser algunos rojos-rojitos con esperanzas de sucesión. Enfermos de poder como están, al oler que pronto dejarían de tenerlo, no vacilarían en darle un palo a la lámpara constitucional para intentar prevalecer. En fin de cuentas, todos tienen pasados golpistas. Algunos, desde la década de los sesenta del siglo pasado. ¿Qué sería una raya más para un tigre?

Cuando el inquilino de Miraflores —pero que reside más en La Habana— dice: «Sabemos que no van a jugar limpio el juego democrático”; que quien se le opone “es la expresión del fascismo»; y propone que si alguien no reconoce el triunfo de él, “todo el pueblo a la calle y no sólo el pueblo; pueblo y soldados a la calle» —sin aclarar que él y su claque en los demás poderes ya tienen previsto la posibilidad (la probabilidad, mejor) de perder— lo que está es jugando “posición adelantada”, para ponerlo en el lenguaje futbolístico. Es su versión de “¡Al ladrón, al ladrón!” que comentaba en el primer párrafo.

Una violación más a la Constitución y a las leyes que se llevó a cabo en su presencia —probablemente con sus órdenes expresas— fue la presencia de las fulanas milicias, su muy personal guardia de corps, en el acto. Por varias razones: primero, tales milicias no aparecen tipificadas en la Constitución del 99, mal pueden ser integrantes del poder armado de la nación; luego, están las prohibiciones legales de manifestarse vistiendo con uniformes y la de hacerlo con las caras tapadas. ¿Cómo saber si esos embozados son venezolanos, o si son de los infiltrados cubanos que en verdad mandan y vigilan que los milicianos se porten como ellos les ordenan? Ellos son los que disponen que esos uniformados, por una pitanza, sean partícipes (y hasta cómplices) en esas confiscaciones disfrazadas de expropiaciones de terrenos o edificaciones. Tarde o temprano, todas estas cosas han de ser corregidas, por ilegales y por injustas.

Otrosí

El intento de zaherimiento reciente del canci-chofer debe tener muy bravos a Chaderton, Tarek, Barreto, Ramírez y a otros rojos más de muy particulares tendencias. ¿De cuándo a acá, demostraciones homofóbicas en un régimen que luce por demás homofílico?, por decirlo con una palabra que no está en el diccionario pero que merece estar…

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