Opinión Nacional

Al soldado venezolano

Antes de que hagas el primer disparo, escucha la voz de tu Pueblo. Lee en el rostro de tu Pueblo. Siente con el latido del corazón de tu Pueblo.Piensa con una elevación de tu espíritu en el alma de tu Pueblo.

Hoy, cuando mires su rostro y leas en su alma, tu Pueblo te dirá aquellas cosas que no te dijeron quizás tus superiores. El arma que dispares sin tener la convicción moral de tu correcto proceder, será un arma vacía aún antes del primer disparo. El soldado que no se encuentre armado con la convicción de su Pueblo es un soldado desarmado, destinado a disparar al vacío sin rumbo y en medio de ese extravío, colocar una bala perdida en el corazón de su Pueblo, ocasionando un dolor infame en la profundidad histórica de su alma, que el tiempo no podrá borrar en su inconsecuencia.

Tu Pueblo tiene la convicción de la Paz. Cuando tu Pueblo viste de soldado, encarna la presencia de un ejército libertador, sembrador de virtudes. Un Pueblo sin odios a otros Pueblos. Un Pueblo humilde, trabajador, sabio. Un Pueblo que no envilece ni maltrata a otro Pueblo.

Un día no muy lejano, tu Pueblo marchó de sus hogares perseguido por las atrocidades de los tiranos.Entonces, un hombre delgado y bajito, se puso a la cabeza de la larga marcha con la convicción de que la vida de ese Pueblo era su Patria. Debía proteger a los ancianos, a las mujeres, a los jóvenes y a los niños.Debía proteger al pasado, presente y futuro de su nación.Debía protegerte la vida antes de que tú nacieras.

Ese hombre no agudizaba contradicciones para luego definirlas. Vivía sin ellas, sin complejos, sin ínfulas de grandeza, sin pequeñeces ni dobladuras. Llano, sencillo, fácil de entender y de seguir. Su palabra solía saludar al visitante en tus cuarteles, tú te acuerdas, solías leer con orgullo esas frases que te identificaban en tu sentimiento de servir a tu Patria. Pero como el hombre bajito era muy grande en su palabra, muchos coleados diciéndose sus amigos y afectos, tomaron su uniforme después de muerto y se disfrazaron de él, quitándote de tus cuarteles su saludo generoso de activa virtud y reaplazándolo por frases infelices inventadas por un alemán nacido en Tréveris que lo desacreditó en Europa, por supuesto, una vez que había muerto para no tener que escuchar su defensa de propia voz. Porque Bolívar, al igual que tú, no cabe en su teoría violenta
Por supuesto, nunca te han contado quien mató a Zamora. Y mucho menos cuando la bala perdida en su cuerpo, la están buscando en el sagrado sarcófago del Padre común para enrostrarle un testimonio de un documento que en vida jamás firmaría, porque lo que hizo con las clases sociales fue unirlas antes de disociarlas, porque jamás tuvo el complejo de sentirse superior al pueblo que servía, porque era capaz de resguardar la retaguardia del Ejército si era preciso y de enseñar a sus subalternos a respetar al Pueblo cuya Patria construía.

No son, ni por asomo, sus seguidores, los que con su palabra pretenden destruir la Patria por la cual luchó. Los que pretenden glorificarse en la guerra entre naciones hermanas, destruyendo la Unión de naciones libres de la tiranía, del vicio y de la ignorancia en que la tenían sumida sus opresores. No amigo. El Padre de la Patria no fue cocalero, ni consumidor de hojas de coca, ni de opio ni de éter, ni de sales que lo dejaran sin hambre y sin sueño. Su ejemplo no fue el de la grosería, la bellaquería del insulto ni la agresión a la digna condición de nuestra bella mujer venezolana, cuya entereza defendió a todo trance y cuyo honor supo defender para que sus vientres tuvieran la digna descendencia que se encarna en tu ser.

Tu Pueblo tiene la convicción de la Paz.Mantiene el Juramento del Padre de la Patria, de no propiciar la guerra entre las naciones que liberó.De ese Juramento, no te han contado, nada te dijeron, porque no hay papel que lo registre, sino la conciencia de Urdaneta y de Mosquera que lo mantuvieron luego de su muerte. Pero siempre habrá el que quiera romperlo para destruir la heredad del Libertador después de muerto.Los que buscan la bala fraticida de la Federación y el cuerpo de Zamora entre sus restos. Los mismos que cambiaron su saludo en tus cuarteles por el de sus calumniadores, los mismos que quieren formarte en el odio de clases que Bolívar combatió al conducirlas unidas bajo los ideales y las banderas de la libertad y no bajo las estupefacientes huestes de alucinógenos disfrazados de patriotas. Si aún se albergan dudas en tu corazón, pregúntale a tu Pueblo y lee en su rostro la respuesta de la Patria auténtica y no de la impuesta que quiere disparar tu arma en contra de la voz soberana de tu Pueblo.El Pueblo te escribe.El Pueblo te habla.Escucha su voz.Pide Paz y no Guerra.Pide respeto al legado de Bolívar.No defraudes su soberano sentimiento de quererte con vida amando a tu Patria verdadera.

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