Opinión Nacional

¡Almohadas debajo de las sábanas!

Fue las que dejaron Carlos Ortega, los coroneles Jesús y Darío Faria y el capitán Ángel faria, luego de la fuga que protagonizaron en las instalaciones de máxima seguridad del Centro para Procesados Militares (Cepromil) de Ramo Verde, custodiada por militares en un recinto castrense y bajo la lupa inquisidora de la seguridad Cubana el G2.

La fuga tomó desprevenido al gobierno, ¿como se escapan de una cárcel militar y por la puerta grande? El curioso hecho dio inicio a una cacería de brujas. Rodarán cabezas en el penal militar y comenzará una persecución con allanamientos en todo el país.

Esto demuestra que tanto la inteligencia nacional como la cubana tienen la brújula perdida: su fuerte, la investigación electrónica, que se activó a través de la DIM, y sus pesquisas con intervención de celulares y correos electrónicos. Mecanismo utilizado en la mayoría de los casos para controlar e intimidar a dirigentes de la oposición Y, según ellos lograr la captura de los evadidos del penal.

La DISIP, que También se sumó a la búsqueda y efectuó seguimientos a personas vinculadas con Carlos Ortega y los militares evadidos. Trata de inculpar a Federico Ravell y a sus más cercanos colaboradores de la fuga del penal militar.

El capitán Luís Figueroa fue el que pagó los platos rotos. Sacado de la cárcel de Ramo Verde en horas del mediodía del lunes pasado por funcionarios de la DIM, fue torturado salvajemente, ruleteado y posteriormente devuelto al centro penitenciario, donde durante la madrugada del martes vomitó sangre.

Está medida, por demás ilegal, atenta contra los detenidos, quienes en teoría, no pueden salir del centro de reclusión sin orden expresa del tribunal que ventila su causa. ¿Habrá investigación en este hecho? El hoy reo de la justicia, Figueroa, sufre de osteoporosis.

La inteligencia Venezolana – Cubana detectó fuga diez horas después de haber ocurrido hechos. El dato humorístico de este relato lo suministraron los presos de Ramo Verde, quienes al subieron al techo del recinto penal portando la camisa del director de la cárcel con sus insignias militares.

Dicen por ahí:

● La policía de Miranda se sumó a la captura de los hoy fugados. Pero la evasión tendrá éxito, porque los policías dirigidos por su director, Marino Colmenares, están atados de manos. ¡Déjelos trabajar, director! Es el clamor de los ciudadanos.

● En ruinas la capital Mirandina. Entre basura, indigencia, inseguridad y un toque de queda, autoimpuesto, estamos los habitantes de los Teques, ciudad que se encuentra aquejada de múltiples males y una dirigencia política que no da respuesta a sus problemas. La deuda social se acumula.

● Con respecto a la decisión de separar de su cargo al comisario Flores, les pido tregua hasta la semana próxima, pues faltan algunos detalles por corroborar. Gracias por la espera.

● El estacionamiento del centro comercial la Cascada es un caos a la hora de salir los visitantes con sus vehículos, debido a las largas e interminables colas que se forman ante la mirada indiferente de sus propietarios, quienes no han podido dar solución al problema. Señores inviertan en maquinas prepagadas. Centros comerciales como el Sambil y Los Altos lo han hecho con excelentes resultados.

Sus comentarios y sugerencias los pueden suministrar a través del correo electrónico que aparece al final de la columna. Gracias por su colaboración. Eso es todo por está semana. Está tertulia continuará el próximo lunes, si Dios así lo tiene previsto.

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