Opinión Nacional

Año nuevo, Año duro

Un nuevo año que llega, el séptimo de la era revolucionaria. Nuevo año donde todo estará concentrado en un solo hombre. El teniente coronel felón ahora sí con todo el poder. Todos los poderes en uno solo. El judicial, el moral, el electoral, el legislativo y el ejecutivo. Cinco poderes y un solo dios. El santísimo pentágono. Nunca antes, como gustan decir los revolucionarios, habíamos tenido situación semejante. Ni cuando Gómez ni cuando Pérez Jiménez. El 4 de enero se deberá instalar la nueva Asamblea Nacional, la roja, por cierto que ese día es el día en que el Sol saldrá mas tarde. No sé que podrá significar eso para los astrólogos, pero se me ocurre relacionarlo con lo que nos espera de esta nueva legislatura. Sin ser muy profundo en el análisis político es de suponer que a partir de ese momento comienza una nueva etapa de la revolución. Acelerador a fondo. No hay motivos para pensar que no será así, como anunciara un conocido director de encuestadora. Fidel sigue vivo, Evo al poder, Humala creciendo en las encuestas, y “yo el supremo”. Veremos si es Socialismo Siglo XXI o simplemente Comunismo Siglo XX. Hay que engrasar el eje. Petrodólares para los mirones del proceso latinoamericano o será más bien del proceso mundial. Así las cosas este año nuevo deberá ser un año duro.

El régimen sabe exactamente qué va a hacer y cómo hacerlo y lo hará. Y la contraparte, es decir la oposición, sabrá qué hacer. Pienso que la posición anunciada por Acción Democrática, y respaldada por muchos sectores, de no hablar de candidaturas hasta tanto no se resuelva lo de la conformación del Consejo Nacional Electoral es prudente. Se debe establecer una agenda indiferentemente de lo que diga o haga el gobierno. Lo primero es designar un nuevo CNE estrictamente apegado a lo que señala la Constitución. Rectores que puedan actuar en forma autónoma, con independencia de criterio, que no sean obedientes a ningún sector, así tengan alguna inclinación política. Y un rector presidente que logre el respeto y la credibilidad de todos. Revisar el RE, depurarlo. Dejar las máquinas solo como herramientas para mejorar la eficiencia de la transmisión y del conteo de votos. El escrutinio tiene que ser manual y público. Nada de capta huellas o cuadernos electrónicos. Transparencia y credibilidad total. Logrado esto y solo si se logra íntegramente, entonces comenzar a barajar la candidatura. Una candidatura unitaria, con el mayor apoyo posible. Alguien que aglutine voluntades. Con un programa de gobierno serio, posible, factible, realizable. Que produzca empleos, empleos productivos y estables. Nada de mendrugos. Que prometa hacer y no hablar. Construir y no destruir. Mirar al futuro y no al pasado. Tolerar y no amenazar. Que envíe a los militares de nuevo a sus cuarteles. Que prometa total independencia y autonomía de los poderes. Que profundice la descentralización. Que deje de pelearse contra el mundo. Hacer amigos no enemigos. Más y mejor democracia. Y el compromiso formal de todos los sectores democráticos a apoyar ese gobierno.

Mientras se logra esto poner en práctica lo que se ha dado en llamar parlamentarismo de calle. Los partidos políticos deberán mantener movilizada a su militancia al igual que los diferentes sectores de la sociedad civil. Desde el mismo 23 de enero, fecha de celebración democrática no “revolucionaria”. En la calle exigir que las leyes se discutan tal como lo ordena la Constitución y que los resultados de la consulta sean respetados. No aceptar en ningún momento la doctrina valerista de “porque nos da la gana”. Exigir del gobierno que gobierne. Que deje de malbaratar los recursos en disparates y en misiones populistas y electoralistas. Impedir, en la calle, que se sigan enviando recursos a los grupos guerrilleros y terroristas del mundo. Que se pare el armamentismo. Que no se use el presupuesto nacional para hacer campaña electoral. Impedir, en la calle, que el presidente, los ministros, gobernadores y alcaldes, hagan campaña electoral. En la calle y por todos los medios lícitos posibles, impedir el abuso verborreico del teniente coronel. Cinta sello-tape. En fin que se tienen bastantes tareas por hacer y hay que hacerlas. Sin miedo. Todos unidos. Como se puede inferir fácilmente será un año nuevo pero un año duro. Solo resta pedir al Todopoderoso que en este nuevo año ilumine el sendero que nos conduzca a la solución de la crisis mas profunda jamás vivida por nuestra patria.

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