Opinión Nacional

Antipolítica y Neopopulismo. El déficit de la democracia

Si bien es cierto, hemos venido registrando en los últimos años en Venezuela un aumento de la abstención electoral y cansancio hacia los políticos de turno por el descalabro partidista. También es cierto, la poca credibilidad del ciudadano hacia las instituciones. Así surge el devenir antipolítico, en sí, la aparición en la arena política de tipos de liderazgos alejados de las formas partidistas de hacer, y de construcción de la democracia, en virtud de crear personalismos mediáticos y de movimientos de masas, llevados a cabo como espectáculos dirigidos hacia las clases empobrecidas y medias como declive de la profesionalización partidista.

Así, se generan movimientos personales de rechazo a los partidos de todo tipo de ideología, creándose de esa manera, personajes mesiánicos, que bajo el discurso de choque, motivan las pasiones y odios como formas de hacerse del poder, y como forma de desgobernar para mantenerse en el poder. Es decir, destruyendo las bases institucionales y constitucionales de la democracia.

Ahora bien, desde 1993, se puntualiza la antipolítica con el gobierno de Rafael Caldera y su Chiripero, destruyendo su propio partido COPEI, así como pasó con el declive por los tecnócratas con AD desde 1989 en adelante y su desbarrancada. Desde 1998, la entrada en escena de un antipolítico de corte militar y con un discurso netamente vengativo, que generó el voto Bronca, conllevando a un proceso de deslegitimación y retrazo en las instituciones democráticas del sistema político, que de elección en elección ha llevado a la democracia venezolana a ser un sistema plebiscitario en donde la política gira entorno a las decisiones de un neopopulista.

En el plano ideológico, se percibe el aumento exagerado del conflicto, las retaliaciones y la destrucción de la democratización en pro, de un personalismo institucionalizado bajo un sistema constitucional trampa, dando píe, para que toda política decisional no pase a ser debatida en la Asamblea Nacional, sino única y exclusivamente del poder ejecutivo.

Del discurso Mass-mediático-carismático se revela el antipolítico, ambiguo y ecléctico, en donde se nutre el neopopulismo del discurso único del líder como encarnación de la voluntad popular, que no posee. En sí, es la plena violación a todo órgano legal e institucional en pro de una sola voz, un solo pensamiento reivindicativo y falaz, aumentando así el déficit de la democracia, llevando al manejo y conducción del Estado a formas fascistas y totalitarias. En donde las decisiones de Estado y de gobierno, pasan a manos del “líder” desestructurado la discusión; ciudadanos – partidos; partidos – gobierno. En sí, propinando un duro golpe a la democratización llevada a cabo desde 1958 hasta 1989, año de la primera manifestación popular en contra de los partidos, y años 1992 y 1993, como iconos del comienzo de la antipolítica en Venezuela.

Para el profesor inglés Bernard Crick, en su clásico libro, En Defensa De La Política, escrito en 1962, nos viene advirtiendo sobre el problema de la antipolítica, y el líder antipolítico. Así, puntualizó: “Sólo los regímenes antipolíticos intentan convencer al individuo de la necesidad siempre presente de sacrificar su libertad de acción a favor de la colectividad, o persuadirle de que la libertad no es la experiencia real de la diversidad sino la euforia que se deriva de tomar decisiones correctas en buena compañía. El problema de los hombres que renacen es que no suelen renacer libres”. Y al anteponer la libertad de pensamiento en una única y exclusiva forma política de pensar, se escamotea desde el gobierno y promueven formas totalitarias de control hacia los ciudadanos. Es decir, el tal socialismo del siglo XXI, solo es un discurso, y una forma fascista de control a las libertades.

Vale decir acá, que la antipolítica sigue en píe, y su manifestación en estos días es la candidatura de un no profesional de la política, como es; El Conde del Guácharo. Demostrándose la poca capacidad de los partidos y la poca maniobrabilidad de la oposición en Venezuela. En fin, la antipolítica creó el chavismo, pero también de la antipolítica se puede generar el triunfo de Vota Piedra, por las mismas condiciones que llevaron a Chávez al poder…Las promesas incumplidas y el hastío de los ciudadanos hacia los discursos falaces, la corrupción y la crisis permanente de la economía en épocas de grandes entradas de petrodólares… Ahora bien… ¿Hay necesidad de las primarias en la oposición?… Creemos que no, dado el sacudón electoral llamado Er Conde… Como también la clara trampa del ejecutivo en el CNE…
Dos escenarios; uno: no asistir a las elecciones del 3 de diciembre por la trampa del CNE ya montada. Dos, salir a votar piedra. Veamos cómo reaccionan los pocos verdaderos políticos que aún quedan. De no ser así, el Chavismo legitimará su trampa, y Venezuela será una vez más una nación violada y vilipendiada. En Donde el sistema de gobernabilidad y gobernanza democrática sólo será un recuerdo de la historia.

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