Opinión Nacional

Aponte Aponte y el olor a cloaca

El caso del ex magistrado y ex fiscal general militar Eladio Aponte Aponte deja al descubierto uno de los peores lunares que puede tener un país: el manejo de la justicia como instrumento de venganza, retaliación, pase de factura o como ustedes quieran llamar la utilización de los tribunales como instrumento predilecto del poder para cayapear a quien se le enfrente o simplemente se le atraviese.

Ya de por sí era tremenda raya que el hombre le hubiese dado un carnet al presunto narco Walid Makled para que éste chapeara en puertos, aeropuertos y oficinas públicas, como vía para que sus «negocios» marcharan viento en popa. Y resulta que no se sabe si es peor delito colaborar directa o indirectamente con el narcotráfico o prestarse para que en nombre de la revolución y de una supuesta fidelidad a un líder o a un gobierno a ciudadanos venezolanos se le aplicara ya no todo el peso sino todo el ácido de la ley, mediante la manipulación de expedientes, la criminalización de la disidencia y la protesta, y la fabricación de testigos. Toda esa miseria por cuidar un cargo.

Diría que ambos delitos son «peores».

Ahora desde el Gobierno, el mismo Gobierno que le dio alas al pajarito que está cantando como ruiseñor ante organismos de seguridad de Estados Unidos, pretenden hacer ver que Aponte Aponte es prácticamente una hechura de la oposición. Y después de su salida del país, y de la vergonzosa entrevista concedida al canal Soi TV, es que comienzan a aparecer las informaciones que supuestamente manejaba el Poder Ejecutivo desde hace varios años sobre las actividades o andanzas del coronel Aponte Aponte.

¿Y cómo es que a un individuo destituido por presuntos vínculos con el narcotráfico, y que llegó a cargos de tan alta relevancia como fiscal general militar y presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia lo dejaron ir así como así? ¿Qué gracia tiene ponerlo en la lista de alerta roja de Interpol cuando todo el mundo sabe que el Gobierno de Estados Unidos no va a devolver semejante «lomito» a Venezuela? ¿Quién o quiénes son los responsables de ese acto de negligencia que significa permitirle salir del país? ¿A nadie se le ocurrió solicitar una medida cautelar? ¿Fue negligencia o complacencia? En lugar de jugar al enredo para que ahora el «camarada» Aponte Aponte sea una hechura de la MUD o del Comando Tricolor, o de lanzarle más tierrita a los ojos de una base chavista escandalizada por las asquerosas revelaciones de ese verdugo judicial, la dirigencia política asociada al Gobierno debería ponerse a pensar en serio en una explicación que realmente sea creíble, sincera y autocrítica. Y miren que no es fácil.

No vamos a afirmar que todo lo dicho por el ex magistrado es cierto, porque no nos consta, pero al menos en lo que se refiere al manejo de la justicia desde el Poder Ejecutivo hizo señalamientos que tienen su reflejo específico en varios casos suficientemente conocidos por la opinión pública, de venezolanos que están tras las rejas o en el exilio. Y, sinceramente, las acusaciones de Aponte Aponte, o sus confesiones, sólo vienen a confirmar lo que todo el mundo sabe en este país. Que la autonomía de poderes únicamente existe en la Constitución, que la llamada dama ciega ya no usa venda y mira para donde le digan.

El olor a cloaca que ha dejado Aponte Aponte con sus cínicas confesiones no se despeja con potes de humo destinados a desviar la atención del asunto principal, que no es otro sino la descomposición institucional en medio de la cual nos encontramos, y el peligro de que el narcotráfico le gane la batalla a nuestra sociedad. ¿No es suficiente el espejo de México y Colombia?.

 

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