Opinión Nacional

Aprendiendo a leer

Después que el presidente denunciara el décimo noveno intento de magnicidio, JVR anuncia una conspiración civil y un octubre rojo, donde “se traman atentados contra dirigentes de la oposición, para achacárselos al gobierno”, “marchas, quemas de vehículos, atracos con el respaldo de paramilitares colombianos”. En su decir el tema más importante “es la conspiración…los que crean que es el maletín, allá ellos”.

El denunciante que nunca aportó pruebas de sus denuncias por no ser policía sino periodista, vuelve a sus andanzas después de nueve años en el gobierno.

No se necesita ser perspicaz para darse cuenta de que el tema más importante es el maletín, porque erosiona a un nivel nunca antes alcanzado la credibilidad del gobierno y su proyecto electoral, comprometiendo en el mar de la corrupción al presidente y al ministro presidente de PDVSA, que parecen incursos en los delitos contemplados en la ley contra los ilícitos cambiarios frente a la pasividad de la fiscalía que sigue atenta las instrucciones del presidente sobre la “conspiración mediática forjada por el imperio”.

Como la población ha tomado las palabras del presidente como una maniobra de distracción de la opinión pública en relación con el caso del maletín, se hizo necesario que una persona distinta, que goce de credibilidad, reafirmara la tesis de la conspiración.

¿Pero goza de credibilidad cicerón? Por supuesto que sí. Chávez le cree, Maduro también, al igual que Cilia y Aristóbulo de quienes afirma que las autoridades colombianas los relacionarán con la guerrilla de las FARC. Pero para que otros le crean necesita un empujoncito y ese se manifiesta a través del anuncio de las acciones que el gobierno se propone emprender en octubre para que este sea rojo. No rojo rojito que corresponde simplemente a la corte de parásitos del presupuesto, sino rojo sangre.

El gobierno se propone atentar contra dirigentes de la oposición lavándose las manos como Pilatos; y para eso envía al mequetrefe a anunciar que la oposición se propone atentar contra sus dirigentes para culpar al gobierno, por lo que cuando ocurra el atentado o la muerte, decir que ya lo había denunciado. Rojo sangre, porque el gobierno no se detiene ante el delito de asesinato, allí está el testimonio de Antonio López Castillo, sus asesinos siguen protegidos del gobierno lo que implica, como en el caso poco importante del maletín, que los autores intelectuales no son los ejecutores materiales.

Si ocurre el atentado o el crimen se llega a perpetrar, ya se preanuncia que una de las personas contra la que se dirigirá la acusación es alguien que fue candidato presidencial antes del advenimiento de Chávez al poder.

Los paramilitares calentarán la calle, pero no los colombianos sino los venezolanos, que agrupados en círculos bolivarianos, pelotones, batallones y reservas circulan armados con entera libertad; y si ese calentamiento alcanza niveles extremos, lo cual es perfectamente posible pues tratándose de sus partidarios no habrá empeño en sacar la fuerza pública para restablecer el orden, entonces la suspensión de garantías se hace posible y el proceso electoral puede frustrarse.

Cilia, Maduro y Aristóbulo están relacionados con las FARC por eso se anuncia que las autoridades colombianas lo señalarán, es el modo de desacreditar por anticipado la futura información.

¿Cómo puedo yo leer de este modo lo dicho por JVR? Porque Chávez acostumbra decirnos anticipadamente lo que se propone hacer, en algunas ocasiones de modo directo, en otras por interpuesta persona. Esta vez escogió lo segundo y seleccionó como correveidile a JVR.

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