Opinión Nacional

Aquí todo se prohíbe

Lo que no se sabe regular, simplemente se prohíbe.

La herramienta fundamental para hacer que la sociedad se entienda es la construcción de leyes. Las leyes son el cuerpo normativo que fija los deberes y los derechos de los ciudadanos, para con sus semejantes, con las instituciones y con el estado.

Los gobiernos deben ser capaces de producir leyes que regulen a la sociedad y establezcan las condiciones para el desarrollo de relaciones armónicas. Esta Asamblea produjo una sola Ley en 7 meses. Más de 160 diputados, con una torre de personal de respaldo y un presupuesto gigantesco, produjeron una sola ley: La ley del deporte. ¿Cuánto le costó a este país esa institución? ¿Cuánto nos costó esa Ley?

El resto de las leyes las produjo el dedo de Chávez amparado en un mandato habilitante, que surgió a raíz de una lluviosa emergencia y con ese mandato, Chávez ha producido un conjunto  de leyes que han ido desmontando nuestra posibilidad de tener una economía sana, fuerte, progresista y capaz de generar empleo a las juventudes  que se incorporan al trabajo. Con esas leyes Chávez ha manejado el país tal como si fuera de su exclusiva propiedad y ha dejado de rendir cuentas acerca de los oscuros manejos de fondos que comprometen nuestro futuro.

Las leyes de Chávez se construyen para prohibir, tal como los decretos que emite el ejecutivo. Chávez tiene mentalidad militar y la mentalidad militar es la de la prohibición. Regular sabiamente es difícil, prohibir y castigar es más fácil. Así las cosas, casi cualquier ley que usted escarba, está llena de prohibiciones y su sección de penalidades es la parte más larga de la ley. Para muestra un botón: léase la novísima ley de costos, precios y salarios.

Nos hemos llenado de prohibiciones, desde la posibilidad de comprar dólares, ponerle un justo precio a los bienes y servicios, almacenar hierro, cemento o café –bienes estratégicos- bajo la visión de este estado, poseer una tierra sin trabajarla, cerrar un negocio por improductivo, cobrarle la justa renta a un inquilino o pedirle una devolución del inmueble porque lo necesita un hijo nuestro. Encender la luz o el aire acondicionado, o enviar un delincuente a las prisiones, pues la nueva Ministro prohibió esa posibilidad.

Permitir a Globovisión incorporar su señal al cable de Cantv, montar una estación de radio que no sude comunismo, trabajar en el gobierno si no se tiene un carnet del partido o contratar con ellos si aparece su nombre en el conocido CD del difunto.

Lo único que no pueden prohibir es el voto que viene desde nuestras conciencias. El año que viene, cada venezolano tendrá la oportunidad de pararse frente a la máquina de votar y colocar su dedo en el lugar donde su conciencia le indique. Ese día, con el pensamiento puesto en nuestros hijos y el futuro de la patria, le quitaremos a este gobierno la capacidad de seguir acabando con nuestro futuro. Ese día, nadie podrá prohibir nuestro voto.

                                                  

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