Opinión Nacional

Armados hasta los cachitos

A raíz de las declaraciones del pájaro cantor Aponte Aponte, vuelve a la memoria del país el tema de los famosos «paracachitos» de mayo de 2004.

 

Verificándose que fue un vil montaje del gobierno que se inventó un golpe para apuntalarse en el poder, empañar la imagen de la oposición y justificar una purga interna en la FAN para eliminar opositores. Recordándolo, reproducimos un escrito humorístico: «Una investigación periodística, activada en ocasión de la captura de un grupo de irregulares presumiblemente integrantes de la contra colombiana, logró ubicar al dueño de la panadería que les vendió los cachitos, Joao Dos Santos, en un sitio aledaño al municipio El Hatillo.

Interrogado sobre el caso, expresó lo siguiente: P. Joao, este problema de los paramilitares sigue muy turbio. ¿Ud les vendió unos cachitos. ¿Tiene algo que ocultar? J. Oi soy un postugueis trainsparente, yo no oculto defectos de meis cachitos, pero no respondo si lois dellan enfriar; estoy si agecho cun el lleneral ese targtamudo (Rincón) que dijo que meis cachitus no selos comeron, dando a la comprensón que eran chimbos, indisgestibles, eso fue ­y todos lo saben­ porque lus tipos saleron a toda chola.

P. ¿Cómo entraron a su panadería? J. Ou vi llegar du madrugada dous buses gepletos de reclutas. Al comenzo pensé qui era la tropa du García Carneiro. Cun ese apellidu portugueis, me dije: ¡por fin! el lleneral Carneiro solta algo del gialero del plan Bolívar pa lus paisanos.

P. ¿Se asustó, venían armados, hablaron con Ud? J. Ou no me chorreé. ¿Me vuy asustar?, si desde el 98 me han atracado 60 veces y no veine policía ninguna. Nois estaiban armados, sólo algunos de ellos al probar lus cachitus, tuvieron por un momento en lais manos un objeto duro, y puntiagudu; porque la verdad, noi todos estaban frescos. Los sujetos parecían mais ben los asustados.

De ellos uno me faló, vestido con un unoforme sin estrenar, me preguntó con un acentu comu el de Betty la Fea que se podía despacharle doscentos sesenta cachitus, la mitad du jamón y lous otros gellenos cun queso. O lepregunté: ¿estain traballando de extra pa una filmazón? Me timbré tambén, y grité bendiciunes a la virllen du la fátima… ¡Comu está la vaina tan jodida! P. ¿No notó nada raro? J. ¡¡Cuño!!, claro, que le panadería tambén se ibarecuperar de lu que me raisparon lus inspectores de la Seniat la semana pasada.

P. ¿Pero no sospechó nada irregular, nada? J. Sei, deisde logo, despós al ratico quei se foran de mi negocio lus reclutas esos con cara de boy scauts, multitud de lois cómicos de la guarda nazonal, la Disip, ellercito empezaron a dar tumbus y pedendo carnet a todo el mondo; ¡y estois si que estaban armados hasta lois cachos! P. ¿Quiere agregar algo más? J. Veio principalmente que si volvian a hacerme un despacho come ese, me iban alcanzar los giales pa irme para sempre a Portugal, y no calarme mais este bululú.

¡Meire!, aquí ya no se pude traballar; si no te matraca la policia, is el ladrón; si no is el ladrón son lus circulus u la tributaria administrazón, y ahora que me hacen una bona compra lois paramelitares o lu que sean, me venen a arruinar el negocio detenéndolos. ¿Será que en esta comedia solo ganan los militares de Chávez que no querendellarle nada a uno? Oliveira Salazar, si que les hubiera enseñado a jugar ben a los soldaditos.

 

 

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